sábado, 31 de octubre de 2009

Memoria


En esta foto el maestro Noé Antonio Albarado Lozano tenía 6 años y ya había debutado un año anterior, bailando en las fiestas de navidad de la familia con su hermana Violeta, la mayor. Esta foto de 1942 fue tomada en Chapultepec cuando el entonces niño Noé Albarado empezaba a incursionar en el mundo de la danza. Su padre se llamaba Ernesto Albarado Nieto y fabricaba telas de seda.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Hombre de hierro

Hombre de hierro
siempre tan orgulloso y altivo
digno de la vida que cargabas
en una sola pierna.

Noche con tanta soledad
sólo tú la conocías,
enséñame a peinar el cielo
con el hierro de tus ojos.

No me opongo a la
caída de estrellas,
por mí que estallen
y retiemblen en la tierra.

Gabriela Rascón Licano

Solitaria compañía

Esta noche me recorre un escalofrío al haberme topado con una respuesta. Las respuestas destruyen todo lo que tocan, y la ignorancia siempre será una bendición.
Tus problemas ya no te pertenecen. Esto lleva un rato, pero apenas en estos momentos caigo en la cuenta de ello. Ahora eres tú la que le pertenece a ellos, y eso hace que poco a poco te distancies más de mí. Me estás matando lentamente como el más fino de los venenos. Bien, si se me ha de liquidar de alguna forma, esta me parece por demás adecuada. Elegante, casi noble…
Veo, querida, que eres demasiado fiel, y sólo te le puedes entregar a uno a la vez: a tus inconvenientes, o a este necio que tanto te ama. Ojalá y todo esto no fueran más que celos, para poder achacar mi actitud a la inmadurez. ¡Ser inmaduro me vendría tan bien ahorita! Echar por la borda todo lo que hemos vivido juntos. Gritarte, negarte y hacerte sufrir.
A tu lado desconozco el futuro. Esa línea del tiempo simplemente no existe. A diferencia de éste, el presente aparece en ráfagas. Son corrientes de aire que me refrescan cada que las siento. Sonrío, y las agradezco. Sé que en cuestión de tiempo el viento dejará de correr, y mi vida quedará atrapada una vez más en un lapso del tiempo. Eres un cielo cruel, ¿sabías?
Por encima del presente, el pasado contigo es lo que más disfruto. Es eterno y puedo recorrerlo una y otra vez. Tu pasado, nuestro pasado, es mío. Me pertenece, y esa victoria la blando cada que se me antoja. Espera… ¿y si muriera ahora y me llevara todos esos recuerdos conmigo? No, no. Voy a reconsiderar esta cuestión. Prefiero seguir viviendo y alojar más recuerdos dentro de mí. Así podré gozar plenamente de mi única victoria, y apoderarme de tu pasado siempre que me plazca.

Rubén Ricardo Rey R., octubre de 2009

lunes, 26 de octubre de 2009

Demiurgo

Reposa mi mirada en el mar de tus ojos,
meciendo ironía y pasado,
en el artificio consumador del corpus,
Que ya no es mío... sino tuyo

Agrietadas y tempestuosas cuerdas vocales,
soplan a la conciencia evadida
de la mujer suspendida en éxtasis.
¿cómo decir que soy yo?
Si sólo soy un títere de tus monólogos,
entretejiendo lumbre por volar en tu cielo.
Soy volumen y atmósfera,
al existir de pie en tu proscenio.
que me ama cual carrusel de feria

Hechicero equilibrio del teatro y la poesía,
oscila en mi mano tu destino paradigmático,
con un nítido final.
Estreméceme entre tus piernas,
al aburrirte mi silencio
Y hazme sentir lágrimas, sonrisas y aplausos.
Todo al cerrar el telón y morir en orgasmo.

Gabriela Rascón Licano

Manuel


Desayuno
Por Jesús Chávez Marín

En 1961 Esteban era un niño de 8 años; estaba en segundo de la primaria: Su hermano Pablo tenía cuatro y Carmela era una bebé de dos. Aquella mañana de octubre estaban almorzando muy temprano, a la mesa los acompañaba su papá mientras Carmen, la madre, preparaba los alimentos de pie frente a la estufa de leña y platicaba con sus niños asuntos de la escuela de Esteban, de la ropa que Pablo habría de estrenar el día de su cumpleaños.
La vivienda de solo dos habitaciones, colindaba a través de un patio interior con la casa de Manuel, hermano de carmen y tío terrible y borrachín consuetudinario de aquellos niños de periferia; todos vivían en la colonia del Rosario, la última orilla hacia el sur de aquella pequeña ciudad semirural que era Chihuahua a principios de los años sesentas.
La serenidad de aquel almuerzo se quebró de pronto con la entrada violenta de Manuel, quien sin decir ni media palabra como un traidor veloz empujó con fuerza a Pablo, el padre, y lo derribó de un puñetazo en la mejilla.
Ágil y fuerte, Pablo se incorporó en un relámpago de músculos y brazos, con voz muy baja aunque crispada por una ira apenas controlada, le dijo a su violento cuñado: si quieres arreglar algún asunto conmigo, Manuel, o quizá morirte; vámonos afuera donde no están los niños.
Aquel traidor de baja estatura y alta cobardía se quedó paralizado un instante, pero luego el alcohol con mezcla de adrenalina le trajo de nuevo el brío confuso de los ebrios: De aquí me salgo pura chingada; esta es casa de mi hermana y a mi ningún ojete me saca de ninguna parte.
No terminó de pronunciar las tres últimas palabras; Pablo saltó un metro como vuelo de pantera y sujetó al grosero petimetre en menos que un gallo canta. Sin llegar a quebrárselo, torció un brazo hacia atrás, luego en concentrada energía le puso un nudo irrompible sobre el cuello con la mano derecha; con el ingenuo y furioso Manuel así prisionero, caminó despacio hacia la salida del frente donde pasa el arroyo de los álamos y lo arrojó al barranco como si arrojara un cesto de basura, y tal vez en aquellas lamentables condiciones de alcoholismo de madrugada Manuel no tenía otra condición que la de basura.
Carmen, la madre, había presenciado la escena desde el principio, primero paralizada de terror, luego aullando de angustia y después suplicando a su marido que no le hiciera daño al hermano, que no destrozara a aquel monigote grotesco. Los niños en cambio miraban en silencio con fascinación la violencia, la acción rápida y precisa de su padre, escuchaban los gritos sin consuelo de la mujer, a quien el sartén de los huevos estrellados se le había deslizado de las manos y a la caída un sonido como tañido de campana tronó en el suelo.
(este relato continuará)

Octubre 2009

¡Karma tu madre!


Dicen que todo en esta vida se devuelve. Que si actúas de buena fe y haciendo el bien, el cielo te recompensará. Que si obras mal, mil demonios atormentarán tu alma por años. El implacable castigo.
¿Escalofriante? No, ¡patrañas!
Los negocios ilícitos e ilegales recaudan millones de dólares. Los capos sólo le rinden cuentas a su dios y a uno que otro santo (el que sea su favorito, tienen muchos para escoger).
“Es que este siglo está perdido de valores. Ya no hay moral”. Quizás, pero el sentido común nunca pasará de moda, y la ley de la causa y el efecto ha sido y sigue siendo constante universal. Matar a otra persona es, en la mayoría de los casos, malo. Consumir en exceso cosas que mareen y causen daño al organismo terminan por destruirlo. Un organismo destruido es malo, no bueno.
Ah, pero hay un Dios que todo lo ve y todo lo juzga, ¿no?
Error.
Sí existe un Dios, pero créanme: no se dedica a matar narcos ni a juzgar a la gente de mal.
El ser humano es capaz de ejercer un dolor y una maldad infinitas, así como también puede ser la viva imagen y semejanza del creador. Tenemos un potencial vasto, y eso es justo: de la infinidad venimos.
Vivir ochenta años, noventa si comimos nuestros vegetales... ¡cuántas maravillas nos pueden suceder a lo largo de esas décadas, y cuánto dolor podemos tolerar también! No es karma. No es castigo divino, ni tampoco alguna clase de premio al mérito. A esto se le llama simplemente “vida”.
Por favor, no esperes a que el cruel perezca ni el tirano caiga. Posiblemente eso no les llegue a suceder. No esperes recibir una palmada del cielo al apoyar a equis casa de beneficencia o al ayudar a cruzar la calle a ancianitas.
Lo bueno y malo que sucede en tu vida es existencia. El hecho de ser y estar. Es energía pura, moviéndose en diversos momentos y a intensidades diferentes.
Tú por lo pronto saborea la vida como el café en sus cuatro letras: caliente, amargo, fuerte y escaso.
También te invito a que analices este juego de palabras, cortesía del habla inglesa. No es magia, sólo lee la misma palabra al derecho y al revés:

evil
live

Maldad, o vida.

Rubén Ricardo Rey Ronquillo, octubre 2009

domingo, 25 de octubre de 2009

Folletín 2



Adjunto los siguientes 3 capítulos de la novela... y por mi parte será todo. Quizás estoy escribiendo puras tonterías, quizás no tenga sentido nada de esto.

Seguiré escribiendo esta historia, por supuesto, sin compartirla más. Me he dado cuenta de algo: los personajes no me pertenecen... yo les pertenezco a ellos, y me torturan en sueños si no los dejo continuar con su historia.

Bien, que así sea entonces. Que la comunidad -o supuesta comunidad- de Auraed me exprese su sentir. No me muestro demasiado optimista en ese aspecto de cualquier manera.

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Capítulo 3

9 de septiembre. 2002. Iglesia del sagrado corazón. Llueve.

Estábamos los 5 reunidos. Yo, Gabriel, el penúltimo miembro del gremio. Nuestro líder recibía el nombre de Esteban. Un halo de singular serenidad lo rodeaba. Tenía madera de líder y lo sabía. Posiblemente la persona más cuerda de nuestro curioso grupo. Brandon, el norteamericano, se presentaba con su típica actitud solemne. Contraste con cualquier otro menester, me he fijado el cómo los gringos se muestran sumisos y humildes ante el mundo místico. Quizás los castigos de dios inglés son más drásticos. Llamarle "estudiante de intercambio" sería a estas alturas una formalidad exagerada. Víctor, en contraste con todos los demás miembros, se mostraba siempre informal, casi burlón. Sus modales eran crueles y su sentido del humor era posiblemente el más ácido que haya llegado a conocer. No se trataba de ningún ateo ni intelectualoide irrespetuoso. Para nada. Víctor era un autodidacta en este aspecto. Desde novelas de Anne Rice hasta ensayos de Rodolfo Benavides, aderezados de cientos y cientos de horas en google y la wikipedia, ¿Dan Brown? Un oportunista que debería de pagarle regalías al pobrecito Da Vinci, decía. Mi buen Víctor era un esnob muy informado, de esos aristócratas que pierden la pose de vez en siempre. La primicia de esa madrugada (nos juntábamos siempre muy temprano, apenas amanecía) se llamaba Mariana. Una chavalita de 19 años, la cual desde su primera sesión se mostró muy expresiva. "Huevos, ¡No mames güey!". Casi sensual, casi femenina, una niña casi mujer. Aunque los lentes son un estereotipo de las personas listas, he de decir que en esta chica se le veían muy bien. Pareciera que formaba parte de nuestro gremio desde toda la vida, ¡cómo hablaba y cómo se reía! Me duele tanto el hablar de ella ahora. Pueda su alma perdonarme... y pueda el cielo perdonarme.

Capítulo 4

Empezó la sesión nuestro líder, Esteban
-Mariana, bienvenida a nuestro “club”. No quise adelantarte demasiado, ¿te acuerdas que te dije que aquí te responderíamos todas tus dudas?
-Sí... o sea, ¿cazan fantasmas o qué onda?
Víctor soltó una gentil carcajada, mientras yo no pude hacer más que dedicarle una sonrisa torcida a nuestra reciente invitada. De esas sonrisas que tratan de contener una risotada. ¿Brandon? Serio como una tumba, a pesar de su gran pericia con el idioma español.
-No, no Mariana... nosotros no “cazamos fantasmas”, dijo tajantemente, casi enojado -Ah... ¿entonces?
-Mira, nosotros nos dedicamos a investigar toda serie de sucesos paranormales y metafísicos: supuestos casos de posesiones demoniacas, casas embrujadas, etcétera. Aunque no le rendimos cuentas a nadie, todo lo documentamos para futura consulta
-No pos entonces sí cazan fantasmas…
Dios, la mirada que le clavó Esteban a nuestra invitada y su mueca de desaprobación fueron tal que rayaban en lo chusco. Víctor y yo reímos y Brandon por primera vez en la madrugada mostraba signos de vida: dejó escapar una risilla. Esteban se empezó a frotar la sien con sus dedos y lanzó un largo suspiro. No parábamos de reír. -Mariana, ¿sabes qué?
-Mande...
-¿Por qué... no te presentas y nos hablas un poco de ti?
Nuestra reciente invitada dibujó una sonrisa en su rostro, condescendiendo a un frustrado Esteban. Rió un poco antes de empezar
-Bueno, pues ya se saben mi nombre... conozco al Esteban por la escuela. Ambos estudiamos psicología y me comentó de este grupo. Se me hizo bien loco y pues acá andamos.
Brandon, aun solemne, aun serio, le lanzó una pregunta que a decir verdad sino se la hubiera planteado él, lo hubiera hecho yo.
-¿Qué buscas?, ¿qué quieres de nosotros?
-De ti un dólar nomás, güerito
Más risas. Inclusive el mismo Brandon rió. Esteban logró retomar el liderazgo que hacía apenas unos minutos parecía habérsele sido arrebatado
-Ya Mariana, por favor...
-Sale pues. No pos llevarme un buen susto. Ya saben, estos temas siempre llaman mucho la atención y quiero ver qué rollo. Digo, ustedes son profesionales en esto, ¿no?.
Víctor le contesta con uno de sus típicos comentarios burlones
-¡Simón mija, somos cazafantasmas profesionales, acuérdese! Más risas. Sentí algo raro que nunca antes había sentido en presencia de Víctor. Eran... ¿eran celos? Mariana estaba empezando a gustarme, desde antes de haberme dado cuenta.

Capítulo 5

-Me llegó un email del padre Germán Cota, gente- dijo Esteban.
El padre Cota era una especie de corresponsal en la sierra de Chihuahua. Conoció nuestro grupo hacía apenas unos meses cuando estuvo aquí en la ciudad y se ofreció para colaborar con nosotros a larga distancia. Puede que ustedes no lo crean, pero pasan muchas cosas en la sierra. Cosas raras...
-Ajá. ¿Otro caso de inditos poseídos por Satanás?
Víctor no podría dejar pasar oportunidad para lucirse. Sólo Mariana rió... y sentí esa extraña sensación de hace unos instantes.
-No Víctor. En esta ocasión es algo sumamente diferente y siento que lo encontrarán muy interesante. Guarden silencio, voy a darle lectura.
Me quedé atento, viendo hacia la mesa que tenía frente a mí, con la mirada perdida en ella.

Saludos desde Creel.

Quiero contarles algo que me aconteció este fin de semana pasado. Aun no termino de creérmelo pero por más vueltas que le doy al asunto, no le encuentro ninguna explicación lógica. Quizás ustedes puedan darle alguna explicación o interpretación. Estoy temblando mientras escribo esto...

A principios de este mes tuve la oportunidad de dirigir a una excursión de misioneros europeos a través de la sierra. No puse objeción alguna, y decidimos que el primer lugar para empezar con nuestra empresa debía de ser el hermoso Creel. Conozco bien el lugar, así que evitaríamos accidentes y contratiempos.

Muy temprano los cité a todos en la cascada de Basaseachi. Mi idea no era que evangelizaran a demasiadas personas en ese lugar, pues no las hay. El plan era que conocieran el lugar y bajo la marcha consiguieran cansar sus cuerpos para tranquilizar su alma y despejar la mente. Estaba lloviznando así que apenas llegó el último misionero, empezamos con nuestra caminata. Algo raro pasaba en la cascada... además del ruido característico del agua chocando contra el suelo, se podía percibir algo más en el ambiente. Como si el viento nos quisiera advertir algo.

A mitad de la caminata y en mi limitado inglés, les dije “Tengo sed, voy a la tienda a comprar algo. Permítanme, por favor. No se vayan a mover de aquí”. Mis invitados obedecieron y me dispuse a moverme hacia una pequeña tienda que quedaba dentro del camino, y a la cual siempre acudía cuando necesitaba víveres. Empecé mi travesía pero, se los juro, no encontraba la tienda. Fue muy raro porque el camino era bien conocido por mí -o esa pensaba-. Total, seguí caminando unos cuantos metros más. Aunque un sacerdote debe siempre mostrarse sereno, yo ya estaba comenzando a impacientarme. Me topé al fin con una casucha. Se veía carcomida por los años, y un desagradable escalofrío invadió mi vientre cuando, analizando más profundamente la arquitectura de dicha choza, me di cuenta que no pertenecía a esta época. Los relieves y sus exagerados adornos lo invitaban a uno al renacimiento, o posiblemente un poco antes. No era la tienda que buscaba, pero algo de agua habrán de tener, me dije.

Había alguien adentro de la casa… y estaba muriendo al parecer. Se escuchaba como un hombre de avanzada edad, y no dejaba de quejarse. Sus aullidos me erizaron la piel al instante, pero no tenía más opciones ni otro remedio. Lo único que tenía era sed. Una anciana estaba afuera, preparando algo sobre un caldero. A pesar de su avanzada edad, batía con vigor el contenido del exagerado recipiente. Me acordé inmediatamente de cómo pintan a las brujas en los medios impresos y electrónicos, pero alejé esa idea de mi mente apenas me invadió.

“Señora, buenos días. Soy el padre Cota. Tengo mucha sed, ¿podría ofrecerme algo de agua?” Tenía unos ojos negros, negrísimos esa mujer. Parecían pertenecerle más a una bestia que a un ser humano. Ahora que repaso con relativa calma lo sucedido, me doy cuenta que esos ojos no eran más que dos esferas obscuras, dotadas de un brillo que violaba todo lo llegase a tocar con su mirada. Ónix. Ojos de ónix…

Entonces la anciana negó con la cabeza y siguió meneando encolerizada el contenido de la olla. Le pregunté qué estaba cocinando, pero la única respuesta que conseguí fue que la vieja acelerara aun más el ritmo de su batir. ¡Parecía como si se estuviera convulsionando! Un detalle me asaltó en el instante: entre más rápidamente meneaba el contenido del caldero, más quejidos escapaban de adentro de la casa. Dejaban de ser quejidos para transformarse en alaridos. Me quedé presenciando la extraña escena por lo que yo consideré un par de minutos. Nada, la vieja aun batiendo perturbadoramente rápido, y yo aun con sed.

“Ha de ser una anciana senil, ya se le va la onda. Le ha de estar preparando algo a su señor para que se cure y no sufra tanto el pobre”, me dije, tratando de consolarme valiéndome de mi raciocinio, el cual ya comenzaba a mermar. Necesitaba saciar mi sed a como diera lugar, así que seguí avanzando y caí en la cuenta de algo: el clima estaba calurosísimo y la llovizna de hacía apenas unos minutos ya no era más que un recuerdo. Bueno, en la sierra el clima es truculento. Así pues, no perdí más el tiempo y tomé una vereda que me llevó hacia un acantilado, poblado por borregos y cabras, ¡primer rastro de vida en mi desconcertante caminata! (No podría considerar llena de “vida” a la escena de hacía unos momentos). Eran de una especie que nunca antes había visto. Grandes, casi como un caballo. Contraste con cualquier otro animal de esa especie, estos no emitían sonido alguno ni se encontraban pastando. Lo más cercano al sonido era un bufido que dejaban escapar con regularidad. Más que bufido, parecía un suspiro.

Se me dificulta demasiado continuar con este escrito…

Esteban, las bestias empezaron a tirarse por el acantilado. ¡Estaban brincando al abismo sin importarles nada más! Pero además de eso, los gritos, Esteban, los gritos. Los malditos animales gritaban como seres humanos al caer. Gritaban desesperados, como si una fuerza los empujara, como si buscaran ayuda. No emitían palabra alguna, solo gritaban y gritaban. Semejante escena me heló la sangre... y lo peor estaba por venir. Sin la divina protección de Dios nuestro señor, ya estaría muerto. Desbarrancado igual que esas criaturas.

Esteban se interrumpió y nos volteó a ver.
-¿Que, le sigo?
Brandon permanecía con los ojos cerrados, concentrado en el relato... ¿o quizás estaría recitando alguna oración para alejar la imagen de los borregos suicidas? Víctor, cosa inédita, tenía la vista fija, serio... cautivado por el relato. Fui yo quien tomé la palabra
-Sí, por favor
Voltee a ver a Mariana. Jugueteaba con sus manos y su respiración estaba algo alterada. Nerviosa definitivamente. ¡Sentí unas ganas de abrazarla, de protegerla!
-OK, ya casi termina el relato. Atentos

Rubén Ricardo Rey. Octubre 2009

Algunos consejos

1. Acuérdense siempre de aquella frase de la eclesiastés, que en traducción medio ranchera dice: quien no consulta, se reboruja

2. El café se toma según sus cuatro letras: caliente, fuerte, amargo y escaso. Algunos amores, igual

3. Al que se levanta temprano le va bien. Al que no se levanta temprano, a veces le va bien. Pero no siempre (NOTA DEL NEB: Maestro, ¡qué desmadrito escribiste aquí!)

4. Algunos perezosos podrían morir por el dolor de riñones

5. El limón suele curar úlceras internas y exteriores

6. El ajo cauteriza.

7. Una cerveza al atardecer no daña a quien ha trabajado la jornada, pero cuidado: el alcohol es un elixir muy traicionero

8. Lo mejor para la limpieza del estómago es el estafiate

9. Los artificios de salud, como también los de belleza, son para cuerpos de pensamiento exacto

10. La educación física y hacer ejercicio en la mañana, resulta en ajustes y masajes que el cuerpo se da a sí mismo

11. Y por ultimo: sigan leyendo libros. Como ya les he dicho, en esta vida lo único que quita lo pendejo es leer

Jesús Chávez Marín, octubre 2009

Chihuahua

Desérticas raíces de una ciudad,
perdida al norte del país,
estúpida y mediocre es tu sociedad,
en la persecución constante de la paz.

En el suelo imperan “apatía y mediocridad”
hoy guerra de tus hijos caóticos,
al ejercicio desmedido de la solución,
equilibrio-armonía.

Concilia mis sueños a la salida del sol,
paradisíacos entre raíces raramuris,
que portan cada uno de tus hijos,
en mímicas pieles.

Decoloración ambiental de lacónico suspiro,
en mi ceño guardaré tristeza
por un intento fallido,
al grito de libertad.

Gabriela Rascón Licano

Æ

martes, 20 de octubre de 2009

Quejumbres y viajes

Por Jesús Chávez Marín

La crítica es útil al educar políticos y artistas, pero casi nadie la agradece. Al contrario. Pero uno le agarra el gusto y le sigue: el miércoles 23 de septiembre asistí a la pomposa aunque fallida inauguración del primer encuentro nacional de periodismo cultural de la ciudad de Chihuahua, en el hotel Mirador.
Media hora antes por correo electrónico había llegado un deshilachado mensaje donde se anunciaba el programa de ese primer encuentro que en principio se prometía interesante pues como invitados anunciaban al buen maestro Víctor Roura, jefe de la sección literaria de El Financiero; al sabio poeta José Vicente Anaya, dueño de Alforja, revista de teoría literaria; al señor José Luis Martínez jefe del suplemento “Laberinto” en Milenio; al aparatoso y presumido Fernando de Ita reseñista de teatro; el narrador Ignacio Trejo Fuentes y la no menos importante además de inteligente y hermosa Carmen García Bermejo. Muy bien, le metieron billete al encuentro y así debe ser, tratar con dignidad a los buenos escritores mexicanos, hospedarlos en el hotel Casa grande y transportarlos en clase primera de Aeronaves tiene que ser profesional y cálido. En esto y solo en esto, el trabajo de los organizadores resultó impecable y de buen gusto.
Pero se les olvidó la promoción y la propaganda. A ninguno de los 53 escritores de Chihuahua les llegó invitación; me consta porque a la mayoría de ellos pregunté en persona. A Cuauhtémoc, donde vive y trabaja el grupo de escritores que actualmente es vanguardia artística del norte mexicano, no llegó ni volante ni cartel. Ni a Delicias donde escriben y publican los discípulos del gran maestro de literatura que fue Rubén Alvarado. O a Jiménez ni siquiera a la poeta Edna Ojeda o a la cuentista Alejandra Hernández líderes de artistas. Y ya le sigamos con los demás ranchos tan oficialmente nombrados 67 municipios que Dios guarde.
Y luego miren la lista de los periodistas culturales que fueron invitados a participar por parte de Chihuahua a ese encuentro nacional: el sindicalista, financiero y filósofo Rafael Soto Baylón, la publicista de televisa Carmen Becerra, el gran escritor y cronista Óscar Enrique Ornelas y el profesor Valentín Ramírez Llanes. El coordinador operativo del encuentro fue el poeta Enrique Servín Herrera, ecologista lingüista y viajero internacional, quien se quejó horrores pero esta vez no halló a quién echarle el muertito como otras veces ha sido su estrategia laboral.
A la inauguración fuimos 13 personas y el número de asistentes fue a la baja. El antropólogo Jorge Carrera eficiente y discreto director del Ichicult mandó cancelar el acto a la mitad del programa para guardar el mínimo decoro y para que nadie siguiera haciendo el ridículo con mesas de trabajo y conferencias para tres, cinco personas.

Octubre 2009

domingo, 18 de octubre de 2009

Nueva y resplandeciente escuela de arquitectura

Una de las cinco mujeres más hermosas de Chihuahua y de seguro la más inteligente, la arquitecta Ángela Siqueiros, anuncia la conferencia 18 en el ciclo de los martes. Para la historia y para el siglo hablará el sabio filósofo renacentista Daniel Castillo, científico de la bioquímica, estética y antropología. La conferencia será este martes 20 de octubre a las siete de la tarde en calle Aldama 810 casi esquina con avenida Ocampo, el edificio blanco y de estilo marciano que el hippie y arquitecto José Batista diseñó y construyó en los años setentas.
En el texto de la invitación la maestra Ángela Siqueiros, quien además de artista y teórica del arte es empresaria y diseñadora de muebles de madera, escribe: En Isthmus norte, la nueva escuela de arquitectura de Chihuahua, invitamos a nuestro ciclo de conferencias de los martes a la número 18, abierta al público en general y no solo intramuros de nuestro colegio. El ciclo se realiza para formar un ambiente de análisis, reflexión y diálogo en torno a la arquitectura, la ciudad y el complejo habitar. En esta ocasión se hablará en torno al hábitat, el zoo humano a que se refiere Desmond Morris: la ciudad. Acompáñenos y participen en este tema, la construcción de la polis. Va a estar a toda madre. [Nota: esta última frase es traducción simultánea en versión libre].

Jesús Chávez Marín, octubre 2009

Memoria de luz

(Publicado en la columna "El Texto Breve")

por Felipe Garrido
quiero que sepas que hacía calor y los fresnos estaban dormidos y yo sabía que la llevaba encima pero no le había encontrado forma y tuve que frenar en la esquina, con violencia porque una bicicleta se me vino encima, sin faros, el puro grito o el chiflido, no se, la pura racha, mientras yo me volvía a mirar hacia el otro lado porque esa calle es peligrosa y más que verlo sentí al ciclista que chiflaba o gritaba echando el cuerpo y la máquina a un lado para librar el coche, atravesado a medias en la calle y con el amarrarse con el automóvil me fui de boca en contra del volante sudor en las manos y en el cuello, al tiempo que frente al auto cruzaba una mancha quebrada en el juego de las ruedas aunque yo no veía mas hacia el otro lado, por donde se perdió la ráfaga, hacia los fresnos quietísimos y escuchaba el grito o el chiflido y sentía el paso zumbante de la bicicleta, el terror sorprendido de su tripulante, y acariciaba en la memoria la humedad de tus labios; cómo darle forma, me pregunté al tiempo del grito o el chiflido y el paso de la bicicleta y el otro, oscuro, extremo de la calle que era en realidad lo que yo veía y el golpe contra el volante y los fresnos dormidos y el sudor.
Todo esto iluminado muy de lejos por un florón de luz, una blanca rosa repentina en mitad del cielo nublado, oración de pólvora, letanía deslumbrante, y al verla, al sentir el grito o el chiflido, el sudor en las manos y en el cuello, el paso de la bicicleta, el golpe del volante, supe que era así, quiero que lo sepas, que la memoria que me vestía era como aquella rosa de luz, la memoria de tu piel.
(transcripción, J.J.Ch.M.), octubre 2009.

Folletín


Un folletín (del francés feuilleton, diminutivo de feuillet, "hoja", página de un libro) es un género dramático de ficción caracterizado por su intenso ritmo de producción, el argumento poco verosímil y la simplicidad psicológica. Recurre a la temática amorosa, pero también al misterio y a lo escabroso. Propio de las novelas por entregas, se ha dado también en teatro, cine, historieta y televisión, siempre con características similares -Fuente: wikipedia

Como le prometí a nuestros invitados de Auraed, aquí están los primeros dos capítulos de la novela que empecé a escribir. ¡A veces tiene sus ventajas estar cerca de una computadora sin internet! Las ideas empiezan a fluir, fluir y fluir.

Espero lo disfruten. Sus comentarios son por demás bienvenidos.
Prólogo
Muchas historias cursis como la que estoy por relatarles comienzan por el principio. Me gustaría, si así es que me lo permiten, hacer algo diferente.

Ella, Mariana, no me volverá a herir jamás. De hecho no me volverá a ver de ninguna manera, y eso es justo: la visión entra por los ojos.


Capitulo 1

Ruido. Lo primero que recuerdo es ese ruido que retumba en mi cabeza. Semejante a una ruda resaca. Ruido y una cólera apaciguada. El techo de una habitación que en esos momentos me parecía enorme. Se me antojaba no una celda sino una cárcel completa. Ahogué una risilla, ¿qué tan peligroso debería de ser un criminal como para ser encerrado solo en una prisión?

Tenía poco menos de un año viviendo en esa habitación. Un sencillo cuarto en la parte más alta de la casa de un viejo matrimonio. En ratos llegaba a odiar mi cubil, y en otras tantas a mis gentiles caseros.

El ruido en mi cabeza se fue esfumando a medida que pasaba la mañana. Era mi ritual de todos los días: ruido, cólera burlona y satisfecha, y el techo. Mis puños apretados apenas tan fuertemente como mi mandíbula. Techo. Mira el techo por favor. Uno, dos, tres, cuatro. No, de nada sirve contar. No debo cerrar mis ojos o empezará esa sucesión de imágenes. Cinco, seis, siete. Es tan veloz que se me dificulta ubicar a tantos rostros y a tantas personas. Muchas pasan como siluetas. Me están viendo. ¿Están llorando? Sí, están llorando

Capitulo 2

Gabriel. Perdón por no haberme presentado antes. Mi nombre es Gabriel. Tengo 26 años y desde hace un tiempo formo parte de un grupo selecto del seminario de la ciudad de Chihuahua. No se me debe confundir con un seminarista, naturalmente. Nuestro grupo, formado apenas por 5 miembros, se dedica a la investigación de casos de posesión y toda clase de fenómenos paranormales. No, cero videocámaras o grabadoras. No estamos interesados en dar a conocer nuestras experiencias ni descubrimientos. ¿Para qué estoy escribiendo todo esto entonces? Oh, ¿no puede un hombre escribir su testamento? Es tarde para dejar un legado. Sólo pido a todos los que tengan la oportunidad de leer estos textos malditos no traten de averiguar más al respecto. Lo que ven aquí plasmado es todo lo que hay, y me temo, todo lo que habrá.

Rubén Ricardo Rey. octubre de 2009

Tango


El tango representa una expresión corporal del arte de la sensualidad pura y llena de nostalgia. Lo que es y lo que pudo ser. El tango no se escucha. Se vive, se siente y también recorre cada momento de los recuerdos del amor.
El tango es una forma de vida que los melancólicos adoptamos para ser
Didier Ortíz. 17 de octubre de 2009

sábado, 17 de octubre de 2009

Algunas recomendaciones

1. Miércoles 21 octubre 2009, 8 de la noche, quinta gameros: presentación del audio libro Caracol Solar de Lilly Blake. comentaristas: Renee Acosta y A. Espinoza. Maestro de ceremonias: Iván Carlos.
2. Consulta del iris y del nervio ciático, diabetes, artritis, migraña, sinusitis; remedios de acupuntura y reflexología, Luis Field, avenida Niños Héroes y calle Sexta , teléfono 200-04-72.
3. Lectura del tarot, productos esotéricos, cuarzo, incienso, lociones, pomadas, Hierbería Meza & Molina, avenida Niños Héroes esquina con Ocampo, Centro Histórico, teléfono 437-03-95.
4. Si quiere contratar al mejor organizador de bibliotecas de la ciudad de chihuahua busque el escritor Miguel R. Mendoza G. en miko390606@yahoo.com.mx.
5.Auraed felicita de manera entusiasta y de lo más contenta a la sinfónica de la Marina Mexicana y a su coro de 37 cantantes que en el Festival Internacional del Palomar, ofrecieron un refinadísimo concierto y a la vez muertos de risa dirigidos por el capitán Franciso Hernández Cevallos, un beso amoroso pero bien amoroso a la teniente que era solista y que con su voz de contralto nos trepó en el éxtasis de su maravilloso arte musical.
6. Si necesita un dibujante de veras bueno y no un principiante perpetuo de adolescencia tardía como Kabeza, busque al señor César de las Casas Duarte en el teléfono 159-44-95 o escríbale al atzyabue@hotmail.com.
7. Auraed felicita a Gildalorena martínez y a Alfredo Téllez Bandido por su linda exposición de pinturas que en la Quinta Gameros habrá de vender cuadros hasta la navidad de este año.
8. Un beso muy pero muy tronado a la escritora Sara Alcalá que en el mezanine del congreso presentó el jueves 15 de octubre 2009, meritito el día de pago, su bello libro de poemas titulado la luz que depositas en la sombra, con un abrazo para dos ilustres caballeros que tiraron el rollo, el profesor José Antonio García Pérez y el poeta Daniel Torres Jáquez.
9. No vayan a cometer la equivocación irremediable de no ir a ver a Chicago casi gratis en el foro palomar a las 8 de la noche el sábado 17 de octubre 2009.
10. El mejor poeta del norte de la república, Rogelio Treviño, presentará su libro lámpara en el granero a las 8 de la noche del jueves 29 de octubre 2009 en la Casa Redonda; el pintor Luis Aragón tratará de estructurar un discurso no tan surrealista y la bella escritora y filósofa Renee Acosta surtirá de teoría literaria al personal, mientras que Raúl Vásquez contará algunos relatos de la vida fantómica y kalimánica de Treviño.
11. El viernes 6 de noviembre 2009 en la Quinta Gameros a las 8 de la noche habrá de presentarse el libro química de alimentos componentes y funcionalidad de la maestra en ciencias Virginia Mendoza Guzmán, con discursos pero bien científicos de Petronio Gallo y algunos otros discípulos de este señor, cuatro jóvenes músicos muy populares en la ciudad por su alto valor artístico y su simpatía cantarán de su ronco pecho acompañados con guitarras y tambores.
12. En la adusta editorial Doble Hélice ya trabajan a marchas forzadas los señores Martín Reyes y Luis David Hernández, aplicando apresuradamente los últimos toques de corrección de estilo a la segunda edición del libro te amo alejandra de Jesús José Chávez Marín con prólogo de Ricardo Aziz Nassif y dedicatoria devota y amorosa a Carmen Marín con agradecimiento especial al ingeniero Carlos Guízar Hernández, toditito en páginas corregidas y aumentadas, se espera que el libro estará listo para que el autor se lo regale de navidad a todos y cada uno de sus ahijados y ahijadas.
J. J. Chávez M. octubre 2009

jueves, 15 de octubre de 2009

Katia Martell



Tu esencia

Por Katia Martell

Me perdí en tu ser al percibir tu aroma y viajar por tu cuerpo húmedo con sabor a miel y canela; traté de empalagarme en tu sabor, ese sabor que me llevó a acariciar tu piel de durazno y embelesarme en ti.
Eres como un árbol frutal, lleno de esa esencia fresca y a la vez salvaje y silvestre; percibí la frescura de su tronco tosco y lleno de naturaleza como cuando la lluvia le cae poco a poco y se va humedeciendo hasta llegar a la raíz, donde se sostiene.
Te siento frágil y percibo tu necesidad de ser rescatado tu fruto el cual mientras te abrazo va cayendo poco a poco.
Y ahí te vas deshaciendo de tus frutos los cuales caen ya maduros a la tierra.
Y te voy sintiendo y me voy llenando de ti a la vez para después solo desvanecerme en ti.

El abrazo

Me metí en tu abrazo y te supe tu dulzura cítrica que me llevó fantasear en tus rincones, un poco desolados que conservaban un tanto de añejamiento, en tu naturaleza, sabes te palpaba una humedad que me incitaba al placer, como si fuera preparándome para el plato fuerte, para después ir descubriéndote hasta llegar a lo inusitado, después de tener ese viaje por tu cuerpo marinado con esas diferentes especies que me llevaron a concluir en tu ser

Katalina Martell

Lorena Sosa Rodríguez



Preguntas que retumban, recuerdos que responden

Por Lorena Sosa Rodríguez

La noche no existe sin luna, el destino no existe sin tragedia. Poco sabemos unos de otros, aunque algunas veces creamos lo contrario. El licenciado Escalante, de 51 años y director del Departamento de cultura de gobierno del estado, era víctima de su agenda que lo llevaba de un municipio a otro sin percatarse del tiempo. Amaba su profesión, pero la prensa rivalizaba su brío con su trabajo. Esta situación estaba creando un ambiente de desazón en sus labores, pero al llegar a casa, cuando escuchaba el eco de la puerta al cerrarse, el sonido del refrigerador y su pecera, todo era calma, no había más preguntas que hacer, ni sonrisas que ofrecer, no tenía que ondear su mano como bandera de cultura.
Una noche decidió beber una cerveza en un bar, donde los asiduos no lo conocieran, y pasar el rato platicando historias banales.

–Paso largo rato observando fotografías de otros tiempos cuando yo quería ser ingeniero industrial; sin embargo por azares del destino he terminado como un licenciado, ¿vaya cambio, no?, hoy siento que el tiempo pasa con rapidez mordaz, encerrado en la añoranza, en mi soledad sin reconocerme en el espejo –comentaba en la barra mientras platicaba con el cantinero.

Sumido en recuerdos regresó a su casa a media noche, se recostó en un sillón y comenzó a observar fotografías de antaño. Aparentando espontaneidad en el hallazgo de una de ellas, se quedó mirándola detenidamente: en la imagen, una joven vestida con el traje típico de Veracruz, en su mano sostenía un extremo del faldón que se desplegaba como abanico hasta su cabeza. Como fondo de la fotografía de Mariel estaba la catedral de Chihuahua, más limpia que antes, con palomas que revolotean en la fuente y alzan el vuelo hasta el campanario.

Mario Escalante después de tomar aquella foto la había felicitado por su presentación en el festival que había organizado el municipio; la juventud era la vida, para tejer sueños y mecerse en ellos.
Al día siguiente había preguntas que hacer en torno a la vida de Escalante, pero ya no tendría que responder. Ahora las imágenes formulaban hipótesis sin confesar.

El hombre de la fotografía que sobrecogía la primera plana del periódico lo mostraba recostado en el sillón entre estampas viejas. Mario ya jamás recibiría a los reporteros.

Octubre 2009