lunes, 4 de marzo de 2013

mario humberto



Homenaje a Mario Humberto Chávez





Por Jesús Chávez Marín



El 22 de mayo de 2004, la Universidad Autónoma de Chihuahua, a través del Instituto de Bellas Artes, ofreció un homenaje por sus cuarenta años de trayectoria artística al maestro Mario Humberto Chávez.



Como ambos pertenecemos al Consejo Editorial de la Universidad, lo veo periódicamente en las reuniones, en las que él participa siempre con ideas novedosas y refrescantes. Su temperamento de artista se expresa siempre, en forma discreta y de gran cortesía. La sencillez de su trato y la fineza de su compañerismo reafirman la certeza de que los grandes hombres no suelen ser estridentes ni ostentosos.



La obra de Mario Humberto Chávez es uno de los patrimonios culturales de nuestra tierra y él es uno de los maestros más significativos en la formación de nuestra sociedad. En el teatro y en la enseñanza, su presencia ha sido sólida, constante y trascendente.



En los años setentas coordinó la extensión de Bellas Artes en la ciudad de Parral, ciudad donde dejó muchos discípulos. Todos los artistas de aquella ciudad, y no solo de teatro, lo recuerdan como un gran difusor de la cultura.



Luego fue coordinador del Centro Cultural Universitario Quinta Gameros y durante su periodo se establecieron nexos muy sólidos entre la comunidad artística y la Universidad, nexos que hasta el día de hoy se mantienen.



Más tarde fue director del Instituto Chihuahuense de la Cultura, donde le tocó también iniciar procesos y proyectos de ese instituto que recién iniciaba. Entre ellos puede destacarse, para poner un solo ejemplo, lo que hoy es el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes.



Pero el trabajo formal más constante de Mario Humberto, además de su trabajo de artista, es la de profesor de teatro en el Instituto de Bellas Artes de nuestra Universidad. Este es el oficio que él más estima y aprecia.



Como actor participó en numerosas versiones escénicas de teatro clásico y contemporáneo, con Fernando Saavedra y otros directores en esta ciudad. También trabajó varios años en la ciudad de México, en teatro y en cine, donde actualizó y pulió su oficio de actor y se inició también en la dirección teatral.



Como director de teatro, ha realizado montajes memorables, por lo menos uno cada año durante muchos años. Aquel tiempo de campeones, Traición, Tranvía llamado deseo, Electra...  la lista es larga y sin embargo la disciplina, el rigor y la calidad artística siempre son el sello y el estilo de un director estudioso y actualizado.



La Universidad Autónoma de Chihuahua tiene un sólido pilar al contar en su planta académica a Mario Humberto Chávez: un buen maestro, un artista talentoso y brillante en la escena, en la dirección y en la escritura de textos teatrales y narrativos.



La sociedad de Chihuahua tiene entre sus dones la presencia segura y constante de Mario Humberto Chávez en el desarrollo cultural de esta región.



Mayo de 2004

viernes, 1 de marzo de 2013

martha penner



Martha Penner en concierto, con la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Chihuahua







Por Jesús Chávez Marín



El 21 de mayo de 2004, en el marco del Festival de las tres culturas, se realizó el concierto de gala de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Chihuahua con la mezzosoprano Martha Penner, espléndida artista nacida en ciudad Cuauhtémoc.

Durante once años, a la mitad de cada primavera en el mes de mayo, ciudad Cuauhtémoc ha celebrado su ya muy famoso Festival de las tres culturas, donde se realizan y se manifiestan expresiones artísticas de esta región que en años recientes ha tenido un florecimiento extraordinario en la pintura, la literatura, la fotografía y la música.

Durante el mes se han realizado obras de teatro, exposiciones, presentaciones de libros, conciertos, recitales, verbenas populares, conferencias, espectáculos de narrativa. En este ambiente que es reflejo del dinamismo y energía que caracteriza a la ciudad de Cuauhtémoc y a toda la región que la circunda, la Universidad Autónoma de Chihuahua participa, como cada año, con el arte de su Orquesta Sinfónica.

En el concierto de esa noche fue un lujo la voz diamantina de la maestra Martha Penner, quien estudió dirección coral con Robert Shaw, en la Orquesta Sinfónica de Winnipeg, Canadá. Ella tuvo como principal tutora de canto por tres años a la soprano Henriette Schellenberg. En esa época trabajó también con otros grandes maestros. Obtuvo su licenciatura en música sacra en la Canadian Menonite University. Ha realizado conciertos en México, Estados Unidos y Canadá y ha grabado tres discos.

Escucharla esa noche fue una hermosa experiencia artística. El programa estuvo compuesto con fragmentos de ópera, oratorios y canciones de música popular.

Ese acto dejó huella profunda en el ánimo de quienes escuchamos. La experiencia estética no es exclusiva de los ejecutantes, de los cantantes, de los músicos. Pertenece también a los oyentes, al auditorio, al público que asiste y participa en la emoción, que solo así alcanza su ciclo completo de expresividad.

En los niños y los jóvenes, el espectáculo de una orquesta, una cantante de tan voz tan fina, resulta inolvidable, se queda en el pensamiento, en la memoria de los individuos y de las comunidades como parte de una herencia espiritual.

En una sociedad como son las nuestras en los inicios del siglo XXI que parece inundada de imágenes degradantes, violencia y vicio, plástico y ruido, la presencia de los artistas, la armonía de la música son lenguaje distinto, territorio de serenidad y esperanza.



Mayo de 2004