jueves, 11 de febrero de 2021

Fantasmas del antiguo dolor

 

Fantasmas del antiguo dolor


 
En el zaguán se oye una canción triste, al umbral llega un hombre.

En otra casa una mujer, que lo despidió para siempre, llora en la cocina.

En el futuro el tiempo cubre de niebla un pasado amor y una cicatriz de lumbre.
  

JChM

viernes, 5 de febrero de 2021

Brisa el destino


 Brisa el destino

 
Un muchacho miraba precipitarse una cascada; no alcanzaba a ver el fondo, el hielo, el arco iris.
Se preguntaba:

―¿A qué velocidad pasa el futuro?
 
JChM

jueves, 4 de febrero de 2021

Desempleo

 

Desempleo
 
Un comunicólogo, dos ingenieros, tres abogados y cuatro administradores de empresa coincidieron en un curso de capacitación de clase mundial, que duró una semana.

Buscaban trabajo. Al final, les ofrecieron un puesto de vendedores por internet.

El mega monopolio de la oscilante revolución digital hizo que sus ilusiones profesionales mordieran el polvo.
 
JChM

miércoles, 3 de febrero de 2021

Desde la orilla te despido

 

Desde la orilla te despido
 
El tren pasaba todas las tardes por aquella ladera, el tiempo se iba.
Muchos viajeros jamás regresaron.

Aquí se quedó una multitud que saturó la memoria.
 
JChM

viernes, 29 de enero de 2021

JChM. La danza de las moscas


 Foto Pedro Chacón

La danza de las moscas

 

 

Por Jesús Chávez Marín

 

 

Quisiera no tener que hablarte, amada,

de mi vida estrecha en estos días.

No son oportunos los lamentos,

es pesada carga oírlos.

 

Esta noche de insomnio atormentado

varias moscas, tercas, me torturan

y me señalan como carne muerta

con su aguijón sucio y con su vuelo.

 

¿Que anuncian estas brujas oscuras

con su danza vulgar?

Basura soy del tiempo, o lo parezco,

y son ellas ruido de esta pequeña muerte.

 

Quiero que tu luz me perfume

que tu voz en el teléfono sea

la salvación de la madrugada,

cuando manchado y turbio te salude.

 

Mas prefiero no llamarte, vida mía.

En un destino solitario

las palabras deben ser cuidadosas.

El cordón del teléfono es frágil.

 

Tal vez mi suerte, con la luz del día,

cuando esta madrugada se limpie

de tantas quimeras irregulares,

 

me permita mirar, en tu bello rostro,

la novedad de mi propia vida.

 

Junio 1996

jueves, 28 de enero de 2021

JChM. Anemia

 

Anemia

 

 

Por Jesús Chávez Marín

 

 

Su sonrisa señalada por un dolor intenso,

la sangre de otros penetra el corazón y la bruma;

llega desde un cristal, desde una aguja

prendida en la vena de su mano.

 

Palabras de consuelo para los que llegan

a la cama de hospital, como jardines y espejos.

Reposo atormentado por la química;

nostalgia del trabajo.

 

La añoranza

de la risa lejana de los hijos,

los niños que fueron.

Hoy adultos frágiles

que vienen de visita.

 

El miedo en la espesura de la sangre ajena,

tersura fragante de las propias venas.

 

Agua que de tanto amor fue consumida:

batalla obstinada de una mujer

contra la pobreza.

 

La fruta de ese árbol: arco iris en la Tierra.

La madre conoce su victoria: sus hijos

jamás serán doblegados;

no les faltara refugio mientras vivan.

 

Por eso sus manos trabajaron tanto,

agotó sin descanso los años de su sangre

para que ellos tuvieran alimento y orgullo.

 

Alguna vez sintió el sabor

de las ofensas,

muecas de escarnio,

latigazo de sombra,

pero nadie logró lacerar su dignidad intacta.

 

El ritual del trabajo y la luz de su mirada

cultivaron sueños.

 

No hubo héroe que pudiera

igualar sus hazañas de mujer valerosa.

 

Al pasar de los años, su sangre delgadita

fue torrente y cauce de alegría,

claridad para los hijos de sus hijos.

 

Como en los salmos

que cuentan historias de quienes alcanzaron

la bienaventuranza de mirar el reflejo

de la propia vida, el eco, la sombra

en las voces, las risas, la piel hermosa

de hijos y nietos;

 

la algarabía en el hogar

donde el pan se prepara, 

las comidas, las bodas;

 

el amor consumado en alianza vigorosa

y a veces también las penas,

el tejido de la tristeza.

 

Pero siempre

con la fuerza del río,

del amor que sigue

su cauce inagotable.

 

Noviembre 2001

lunes, 18 de enero de 2021

JChM. Pablo

Pablo

 

 

Por Jesús Chávez Marín

 

 

Lo escrito, escrito está.

Y aunque la muerte canceló los sueños,

padre, te recuerdo en tus horas de angustia.

Y miro en mi rostro la señal de tu nombre.

 

Padre: hoy me pareció conocer a tu hijo.

El que jamás tuviste. El que hubieras querido.

Y a la sombra de la casa por él construida

pude intuir la vida que pediste al cielo

nos fuera regalada.

 

Con tus manos trabajabas, y tan intensamente.

Con los ojos mediste con precisión los espacios.

Y luego caíste al vacío, al aire; el golpe fue un estruendo.

Alguien había dejado por torpeza la trampa.

 

Te ganabas la vida. El pan de tus hijos,

padre, y algún desgraciado, con su negligencia,

dejó la lumbre suelta en un cable de luz.

Te ganabas la vida y hallaste la muerte.

 

Tu corazón lleno de voluntad y fortaleza

mantuvo algunos años las ventanas abiertas

de tu imaginación torrencial; el caudal amoroso

de los juegos, los hijos; tu corazón invencible.

 

Padre: viviste. Aunque rotos algunos de los cauces.

Conociste otras hijas que luego nacieron.

El violento licor de un tiempo atormentado

trajo dolor a tus amores; también sabiduría.

 

Y este domingo, padre tan amado,

en la casa lujosa de tus sueños rotos

hablo de nuevo contigo, de la violencia de aquellos años

que ya pasaron. Que ahora son memoriales

en la serenidad, a veces dolorosa,

de la escritura.

 

Diciembre 2005