viernes, 6 de noviembre de 2026

Siete suelas

 

Siete suelas

 

Por JChM

 

Dios mío hazme viuda por favor se llamaba un libro que escribió Josefina Vázquez Mota; nunca lo leí, porque se puso carísimo cuando la señora salió de candidata a presidenta; además no creo que estuviera entretenido: en la tele los discursos de ella eran aburridísimos, no escribe nada que valga la pena. La frase del título se me hacía cruel y malintencionada, conectaba con aquel otro dicho: el mejor marido es el marido muerto, que no sé dónde leí. A mí me caían gordos esos refranes, porque yo quise mucho a mi esposo, lo último que hubiera querido es que se me muriera, y eso que era un arguenudo de siete suelas: no le gustaba trabajar y ganaba una bicoca, siempre andábamos a la última pregunta y perseguidos por cobradores, ¡me daba una vergüenza con los vecinos!

De milagro pudimos sacar adelante a los dos muchachos y a la niña; ahora los tres son profesionistas y no les falta el trabajo. Uy, cuando me tocó a mí, me da un poquito de pena reconocerlo, me di cuenta de que esas máximas tan exageradas pues sí tenían algo de razón. En cuanto se murió mi Juan Alberto nuestra situación mejoró mucho: como era empleado de la Comisión, me empezó a llegar una pensión fabulosa, no lo podía creer. También dos seguros millonarios muy bien amacizados que pude cobrar de inmediato.

Por lo de la pensión redoblada me vine a enterar de que el infeliz tenía otra familia, mantenía otra casa, y a mí me escondió toda una vida lo que verdaderamente ganaba de sueldo. La fulana se presentó a reclamar manutención para sus hijos, que ni siquiera eran de él, pero muy educadamente la mandé a freír espárragos. Legalmente no tenía manera de reclamar ni un cinco partido por la mitad.

jueves, 5 de noviembre de 2026

Desalojo


 

Desalojo

 

Por JChM

 

Me pidieron la casa y llevo cinco días batallando; he recorrido todo el centro y las que he hallado las rentan muy caras o están en ruinas. Quiero por este rumbo, es donde crecieron mis hijos, ya me acostumbré a vivir aquí, no me gustan las orillas en la punta del carajo, colonias cerradas y con caseta, no, amo los barrios de antes, donde he vivido siempre.

Ya tenía 17 años en esa casa y ahora la tengo que dejar; le pedí a la señora que me la vendiera en facilidades, pero quería de enganche un dineral, así nomás no.

Muy a gusto que viví tantos años, allí criamos a nuestros tres hijos mi marido y yo; luego él se murió y me dejó buena pensión y una cuenta en el banco, pero no me alcanza para quedarme acá. Yo no sé qué iré a hacer, Diosito santo.

miércoles, 4 de noviembre de 2026

Las perlas de la virgen

 

Las perlas de la virgen

 

Por JChM

 

Esa foto que te mandé en el Whats App fue de pura vacilada, tú sabes que yo no soy así. Es de un estudio que me hicieron cuando me quise poner de modelo creyendo ingenuamente que ganaría un dineral, no me odies por ser bonita. La Agencia prometía las perlas de la virgen: sueldo, sobresueldo, comisiones, viajes, horas extras; la dirigía un señor muy amable que había sido periodista; estaba en un local en el Periférico de la Juventud, con pistas de danza, camerinos y toda la cosa.

Yo entré allí luego de pasar dos años buscando trabajo, después de salir de la Universidad; mi carrera de nutrióloga me encanta, pero no hay por dónde colocarse. Total, a los diez meses la Agencia de Modelos quebró, a pesar de que nos solicitaban de edecanes de todos lados. ¡De edecanes, no de modelos! Y nos pagaban una miseria. Una acá, hecha toda una licenciada, y nos trataban como a sirvientas con minifalda. Al final, al dueño se le juntaron tres meses de renta y le pidieron el local, y es que la renta era exorbitante, si te digo la cantidad creerías que estoy exagerando.

martes, 3 de noviembre de 2026

Messenger

 

Messenger

 

Por JChM

 

Hola, soy Aurora, te mando la foto para ver si te acuerdas; vine a esta fonda nomás para remover la herida: aquí fue donde me mandaste por un tubo. Ya sé que a lo mejor ni abrirás este mensaje cuando veas que soy yo, pero de todos modos te lo escribo porque no se me ocurre ahorita nada qué hacer mientras me traen la comida.

Te repito lo que te dije ese día: eres un desgraciado. Todavía no me explico cómo después de dieciocho meses me dijeras simplemente: Aurora, esto ya se acabó. Dieciocho meses: toda una vida, Leonardo, tiempo lleno de qué linda eres, mi amor; cómo te quiero, chiquita; qué guapa viniste hoy, mi cielo, puras palabras vacías y habitaciones de paso, fonditas discretas, encuentros furtivos.

Ya sé que desde el inicio me dijiste que eras casado, cínico, pero también me aseguraste que andabas en trámites de divorcio, en breve tiempo podríamos salir a todas partes, yo era la única mujer que amabas y no lo dudo, eso sí: yo era la única. Así lo sentí siempre en nuestra intimidad. Pero fuiste un cobarde y yo una tonta de siete suelas por haberme creído el cuento completo. Yo sí te quise mucho y, es más, ya pasó un año de que ya no andamos y todavía me duele.

A veces hasta me queda un hilito de ilusión de que algún día me llames, pero qué esperanzas, ¿verdad? Ni te divorciaste ni nada, pero de seguro ahí has de andar con otra y otra y otra, infeliz.

lunes, 2 de noviembre de 2026

Taumaturgia

 

Taumaturgia

 

Por JChM

 

―Sí vi de reojo ese poste doblado, pero procuré no verlo de fijo porque me cae la maldición oblicua. Chin, qué tonterías estoy pensando, no tengo ni la menor idea de qué es la maldición oblicua, es más, ni siguiera sé si existen las maldiciones. Eso me pasa por haber ido ayer a la consulta de La Señora Sofía por culpa de mi comadre Tomasita, cuando me pidió que la acompañara porque fue a que le hicieran un endulzamiento. Menos mal que los monólogos interiores no se oyen, si no, qué vergüenza.

domingo, 1 de noviembre de 2026

Laurel como tu nombre

 

Laurel como tu nombre

 

Por JChM

 

Laurel como tu nombre, siempre me ha encantado que te llames así, Laurel Castellanos, aunque al principio batallé para llamarte con esa palabra tan bonita; me sonaba un poquito masculina, quizá por los resabios de mi machismo siglo veinte que no he logrado abatir del todo. Te decía mi cielo, chiquita, mi vida y otras expresiones aprendidas en las novelas de Corín Tellado, una de mis autoras favoritas (pero en discreto, porque no queda bien al canon reconocerlo, Dios me libre).

A pesar de todo eso, muy pronto la palabra Laurel de tu nombre ya era tan hermosa como cada uno de los elementos de tu cuerpo, tu voz, tu pelo, los relatos, la cintura, tu risa, los batiks, tus hombros, todo, porque cada día conforme te iba conociendo te fui queriendo más y más, hasta la fecha.

Todo lo demás es historia, la nuestra en el tiempo de los demás, de todos: nacieron los hijos, pasaron los años, fuimos felices, llegaron los problemas, los resolvimos juntos, nunca nos peleamos, pero a los 23 de casados llegó la separación; unos meses de pleitos y luego la amistad serena: nacieron los nietos y aquí seguimos. Aún y para siempre seguiré amando la palabra Laurel y todo lo que significa.

sábado, 31 de octubre de 2026

Altercado

 

Altercado

 

Por JChM

 

El Gordo quiso disculparse con Lalita:

―No tengo palabras.

Ella le contestó:

―Lo que pasa es que no tienes palabra, Gordo, eres un mentiroso, poco hombre, cobarde, maldito miserable. Culero.

Ella sí tenía.