jueves, 19 de mayo de 2011
jean rostand
El texto breve: Jean Rostand
Transcripción Jesús Chávez Marín
En los años setentas aparecía en la ciudad de México una deliciosa revista que se llamaba Diva: era una imitación mexicana de la famosa Playboy, pero en la mayoría de los números resultaba de más calidad que la original. En sus páginas aparecían artículos de los mejores escritores del momento y las modelos eran las suculentas Angélica María, Jacqueline Andere, Meche Carreño, Isela Vega, Julissa y otras mamacitas mexicanas. El secretario de redacción era José Luís Martínez, a quien debemos los aforismos de Jean Rostand que en este número habrán de leer hoy los lectores fieles de El texto breve.
Jean Rostand, biólogo francés, es autor de numerosos trabajos sobre genética y un agudo observador de lo cotidiano: sexualidad, moral, política, teología; nada escapa a su atenta mirada y a su ironía juguetona. Los aforismos que aquí reaparecen, pertenecen a dos de sus libros: Bestiario del amor y El hombre y la vida.
1. Procrear es hacer experimentos con el azar.
2. Cuando un hombre habla con altanería a otro hombre, no se tiene, por lo general, ningún motivo para pensar que los cromosomas mejor calificados estén del lado de la insolencia.
3. Nuestros hijos son herederos de nuestro linaje. No esperemos que deban algo a nuestra experiencia; todo lo que podemos hacer por ellos es elegir bien a su madre.
4. La biología nos sorprende un poco cuando nos enseña que, estadísticamente, las mujeres más bellas no son las más tontas.
5. ¿Moral biológica? El que ingiera demasiado alcohol será castigado con cirrosis. Pero es necesario, además, que sus cromosomas le hayan fabricado un hígado que se preste a ello. De otra manera, no hay sanción.
6. Entre los compuestos químicos que forman al hombre y los que forman a la mujer solo existe una ligera diferencia. La naturaleza ha seleccionado la especie a muy bajo costo.
7. Adquirimos por educación: conocimientos efímeros y repugnancias tenaces.
8. La edad me asombra más de lo que me agobia.
9. El supremo gesto de la naturaleza fue crear la contranatura.
10. El reino de la ciencia ha iniciado una especie de época glacial en la historia espiritual de nuestra especie: aun no se ha demostrado plenamente que la friolenta alma humana pueda resistir el clima riguroso de la razón.
11. El hombre, ese pobre mono condenado a hacerla de homo sapiens.
12. Triquiñuelas de Dios: estar haciéndose amar, sentimiento inmortal a través de un símil mortal
13. Más vale ser un Sócrates descontento que un cerdo satisfecho. Sin duda. Pero un Sócrates, aun satisfecho, ¿no tiene más qué lamentar que un cerdo, aun descontento?
14. La invención de la bomba atómica nos hizo ver todo lo que puede la investigación. Los problemas del cáncer o de la tuberculosis no tardarían casi nada en ser resueltos si un país tuviera necesidad de resolverlos. Pero esto tiene en su contra que esos problemas no interesan sino a la humanidad entera.
15. Las verdades, igualito que las mujeres, no siempre son más difíciles a medida que sean más bellas.
16. Adquirid cada día ignorancias sólidamente fundadas. Las preguntas educan a veces más que las respuestas.
17. A veces uno es decepcionado por escritores que admira y sorprendido por otros a los que desdeña.
18. Los críticos que encuentran intenciones en los más nimios detalles de obras maestras hacen pensar en esos naturalistas que asignan en los organismos vivientes un papel al pelo más insignificante.
19. Primero queremos escapar al recuerdo. Años después es el recuerdo el que escapa de nosotros.
20. Química del remordimiento: el recuerdo de la falta no se deja disolver sino en presencia de un excesivo sufrimiento.
21. La sociedad suscita en mí reacciones que me disgustan. Me prefiero solo.
22. No es culpa de la inteligencia el que algunos insensatos pretendan aplicarla donde ella no tiene qué hacer.
Junio 2010
miércoles, 18 de mayo de 2011
ezequiel mar
En la foto con una señora de Camargo y Arelí Chavira.
El texto breve. Épica Mínima
Transcripción Jesús Chávez Marín
Como genero literario, el cuento está cercano al poema sin dejar de ser narrativa, épica moderna que funciona perfecto para la mirada rápida de los lectores jóvenes de este siglo, acostumbrados a la agilidad extraordinaria de sus dedos que vuelan en el teclado y sus ojos en la pantalla de teléfonos celulares, computadoras y, más recientemente, el iphone.
En la columna de hoy aparecen cuentos de dos autores: Martha Estela Torres Torres y Ezequiel Mar.
Ella es licenciada en letras españolas, con maestría en humanidades, profesora de literatura y editora. Ha escrito varios libros, de los cuales ha publicado dos de poemas: Hojas de magnolia y Arrecifes de sal; dos novelas: La ciudad de los siete puentes y Cinco damas y un alfil, y uno de ensayo: Pasión literaria. También es compiladora del libro Taller Pablo Ochoa.
Él es autor de poemas haikú y de algunos artículos literarios publicados en revistas de Chihuahua; fue profesor de literatura en la preparatoria Ángel Trías y en el Cedart Alfaro Sequeiros. Actualmente se dedica a la corrección de estilo en dos casas editoras, una oficial y otra de la iniciativa privada.
La mujer de Lot
Desapareciste como el mejor de los cobardes, como el experto ladrón que huye después de cometer el hurto, como el asesino abandona a su víctima en el lecho húmedo de la desgracia: así te fuiste el día más inesperado y fortuito, sin dar una señal previa de tu abandono. Mas se cumplió la hora en que el fuego de tu ausencia desajustó mis huesos dejándome desamparada en medio de la tormenta, porque siempre fuiste experto para las conquistas, pero jamás enfrentarás ni asumirás la crueldad de una injusta despedida. Siempre huirás como el cobarde cuando ha saciado su instinto feroz argumentando el amor como la principal arma defensiva; te fuiste sin aclarar siquiera las razones más poderosas para el olvido. Claro que la causa mayor es que me dejaste de querer en la simpleza de un día, en ese cualquiera en que nadie puede sospechar que será la cumbre de la desolación terrena.
Ojalá que los vientos de la desesperanza no alcancen la premura de tus pasos ni que la luna caiga sobre ti pronosticando derrota en la tibieza de tus muslos. No deseo que la venganza cierna sobre ti sus alas oscuras ni que las llamaradas del infierno se eleven iracundas, aunque te hayas marchado esgrimiendo el desamor y blandeando tu espada contra el aire que te concede la vida. Me has dejado como se olvida lo que no se compra y se tira lo que ya no halaga los sentidos, como la noche que ya no es útil para cubrir las mentiras ni las promesas falsas. Me has dejado en el laberinto inmisericorde de la realidad donde ya no se escuchan las frases perentorias de tus palabras amorosas. Palabras que siempre encubrieron veneno de la mentira y disfrazaban con su mejor ropaje la verdadera apariencia de la calumnia. Porque de algo estoy segura: jamás me quisiste, solo fui la muñeca innovadora del momento, la que satisfacía la banalidad de tus caprichos corporales.
Debes sentirte satisfecho: ahora eres el astro resplandeciente de mis discursos y el protagonista de mis peores tragedias, eres el demonio que abrevó en mi pecho y me convirtió en la mujer de Lot, aquella que en el momento de la desesperación vuelve su rostro hacia atrás y sucumbe ante la advertencia divina convertida en estatua de sal.
Soy la mujer de Lot, la que se encuentra marcada por cometer el grandísimo error de amarte. Sin embargo ya he pagado la osadía de quererte y la torpeza de creer en ti, y ahora sufro, sin remedio, el castigo maldito al descubrir que fuiste un filibustero en caza de la mejor fortuna.
Soy ahora la mujer que espanta con los brazos elevados al cielo: el dolor y la soledad intentando recuperar la cordura y afianzar la vida entre los límites del tiempo. Estoy aquí, derrotada, escribiendo en la página inútil y nefasta del recuerdo. Porque ¿quién podrá escapar de las garras de la fatalidad cuando ha sido presa de las ansias enfermizas del amor? Nadie puede evitar la desdicha y el entierro al creer en las palabras del ser amado. Nadie puede evadir el desencanto, al ofrece al intruso con la mejor sonrisa, las viandas de la paz y la concordia. Solo los pordioseros malvados huyen con el botín que se les ha brindado con la nobleza y la generosidad del perdón. Por eso huyes en la espesa oscuridad llevando entre tus manos las riquezas que se te convertirán en piedras y en serpientes, y en el momento menos esperado te ahogarán cuando comprendas que lo que conseguiste tan fácilmente jamás lo volverás a recuperar. Nadie, ni tu madre, ni tus mejores estrategias, ni tus grandes inversiones financieras te ayudarán a conseguir un amor como el mío.
Tu silencio oscuro y tu abandono no me preocupan, es más, ni siquiera me inquietan ahora que conozco tu verdadero rostro. Eres un farsante que nada bueno me has dejado, al contrario con tus acciones me has hecho comprender tu egoísmo y tu falta de solidaridad para con quienes sufren.
Qué si la vida me dejó esperando en la calle de enfrente, y qué si la muerte me espera en la esquina, y qué si los cielos nublaron mis más caras ilusiones. Es cierto. Pero ahora estoy en actitud perpleja, asombrada ante la claridad que consigo al desprenderme de ti. [Martha Estela Torres Torres].
El clamor de la luna
Doy varias vueltas alrededor de la mesa, una, dos, tres y giro sobre mis talones y vuelvo a dar una , dos tres, cuatro, cinco vueltas más alrededor de la mesa y giro de nuevo sobre mis talones y vuelvo a dar una, dos, tres vueltas más, caminando en el círculo impreso por la desesperación: pensando, pensando, ¿por qué diablos me dejaste de querer? Vuelvo a dar una, dos, tres, una vez más, otra vuelta, una más alrededor de la mesa, pensado ¿por qué chingados me dejaste de querer? si te he dado mi tiempo, mis esperanzas y mis mejores sueños embrujada por tu olor; si te he dado mi cuerpo armónico y fortalecido por el ejercicio; claro que sin exageraciones, sin implantes ni cirugías ni artificios; ¿qué más quieres?, ¡hombre imbécil!, ¿qué no miras tu cuerpo flagelado por el tiempo y los excesos de tu sedición?
No sé por qué diablos tengo que confesar esto a usted, si no es ningún padre de la caridad ni sacerdote presbiteriano; si es solo un representante de la justicia. ¿Cuál justicia? Ante todo deseo externar que soy una mujer que ha sufrido y se atormenta por el amor inalcanzable que se presenta con apariencia de ternura y fuego, pero que es inevitablemente efímero, pues se evapora cuando uno menos lo espera, por su inconstancia, por su terrible fragilidad. ¡Y ahora esto… después de visitar el infierno!
¿Por qué me dejaste de querer?, ¿por qué te vas con tus amigos… en esta noche de luna? ¿Con tus amigos?, me pregunto desconsoladamente. Por qué me dejaste de querer si yo no veo telenovelas enajenantes, ni programas vulgares ni me mantengo en los té canasta apostando lo que tengo, ni tampoco me voy a tomar la copa con las amigas, ni me dedico a cosechar chismes, ni conversaciones superficiales y menos a exterminar al enemigo con difamaciones crueles ni tampoco soy como las que se inflaman por su excesiva producción de envidia: muda y seca, ni pierdo el tiempo en los cafés con las parlanchinas del grupo de los martes, ni tampoco despilfarro en las cenas del Saliñac como mis colegas que van todos los jueves, ni me entretengo despiadadamente en el juego de la ruleta, ni en el casino como la esposa de tu jefe, ni tampoco abrevo en la psiquiatría pagando honorarios excesivos ni consultas inútiles para liberarme de la apatía o de la flecha lacerante del olvido o de la carga esquizofrénica de los celos… y todo por tu maldita culpa: tú me tendiste una trampa mortal en aquella noche abominable cuando crucé la oscuridad espesa de tu traición; aún así con la cabellera al viento me sacudí el polvo y me incorporé en la perturbación del miedo elevando mis manos al cielo en señal de rendición perpetua. Curaste mis heridas con tus besos apasionados y me dejaste de nuevo en la hora más inhóspita del recuerdo, después de saborear, ingrato, la nobleza de mi perdón.
Doy una vuelta, una vez más alrededor de la mesa de la cocina, mientras el tiempo transcurre lento, interminable, sutilmente lento en este silencio inquisidor. Ahora escuchó el ladrido de los perros que se pierde bajo el clamor de la luna y me asomo a la ventana tratando de evadir el advenimiento mortal de los recuerdos y entonces escucho tus pasos… ¿Son tus pasos? Sí, claro, has regresado a nuestra casa. Finalmente has regresado a mis brazos. Son tus pasos, los reconozco en la brevedad de la madrugada… son tus pasos que te conducen hacia mí. Son tus pasos… al fin. Avanzó hacia la entrada esperando que abras la puerta para abrazarte. Cae el cristal de un golpe… las hojas se abren intempestivamente, un hombre se avienta sobre mí. No son tus manos ni el olor de tu cuerpo, no es tu peso sobre el mío, no es tu respiración, no eres tú… es un maldito que me produce un miedo feroz y me sacude rabiosamente el cuerpo. [Martha Estela Torres Torres].
El sapo
Un hombre estaba dormido cerca del arroyo, cuando un sapo se le metió en la boca abierta. Despertó desesperado. No alcanzaba respiración y sentía el viscoso cuerpo del animal ahogándosele en la garganta, pataleando con violencia, casi le rasgaba el cuello por dentro. Trataba de arrojarlo pero el sapo, al sentirse oprimido, intentaba avanzar hacia delante. El hombre corría de un lado a otro sin poder gritar, se convulsionaba tratando de jalar aire, pero no podía, a pesar de la fuerza con que su nariz se plegaba sobre sí misma. Hubiera muerto, de no ser porque, para su buena suerte, llegó un vecino suyo a quien le llamaban Mano Chiquita.
El Mano Chiquita le salvó la vida: primero lo tiró al suelo con un golpe en la espalda, luego lo sujetó del pelo y le levantó la cabeza, le abrió la boca lo más que pudo y metió sus pequeños, sus delicados dedos, hasta el fondo de la garganta. La pequeña mano cabía entera. Atrapó al sapo y lo jaló con mucho cuidado. El animal salió vivo. Aquel ya casi se había desmayado, pero entonces alcanzó a respirar, jadeando, bocanadas de angustia y aire; casi a gritos inflaba y desinflaba todo el cuerpo y así estuvo largo tiempo, hasta que se fue calmando poco a poco mientras sus ojos se llenaban de lágrimas. [Ezequiel Mar].
Mariposas
Flores que de pronto vuelan y en su vuelo toda la armonía de los colores flota. Luego alguien las atrapa, las clava una por una con alfileres para coleccionarlas en cajas. Ataúdes abiertos a la luz y a la contemplación de quienes en el museo las miramos muertas, bellísimas: cementerio de flores que antes fueron mariposas. [Ezequiel Mar].
El grado cero del tiempo
Después de la destrucción nuclear, los relojes electrónicos siguieron marcando las horas de un tiempo que ya no existe. [Ezequiel Mar].
Mayo 2010
martes, 17 de mayo de 2011
la constante historia
El texto breve. A los niños les gustan los poemas de amor
Transcripción Jesús Chávez Marín
Cuando fui profesor de bachilleres descubrí que los poemas que más gustan a los jóvenes de 15 a 25 años son los de amor. Ponía yo textos en el pizarrón para enseñar algunos sistemas de análisis literario, y los que más despertaban la atención y el cuidado eran poemas amorosos de Pablo Neruda, Gustavo Adolfo Becker, Omar Khayyam, José Martí, Rabindranath Tagore. Voy a transcribirles 21 poemas revueltos con consejos de sabiduría popular, a los que en su reunión he bautizado así:
Trabajos para el amor, estrategias de seducción.
1. Al que madruga, Dios lo ayuda.
2. Luego del baño matinal, perfúmense tres puntos: garganta y la parte posterior de cada oreja.
3. Una copa de vino tinto, y hasta un máximo de dos, activa el suave torrente de las palabras amorosas.
4. El rocío se va, este mundo es rocío fresco y fugaz (Issa).
5. Date la vuelta, yo también estoy solo en la hora quieta (Basho).
6. Luna de azufre, si renazco que sea pino en la cumbre (Ryota).
7. Ciruelo en flor, las cortesanas compran galas de amor (Buson).
8. ¿Qué árbol en flor emana este perfume?, ¿qué árbol en flor? (Basho).
9. Claro rocío cae sin mirar en dónde, en cualquier sitio (Sion).
10. ¡Cuántos recuerdos me traen hoy los capullos de los cerezos! (Basho).
11. En compañía de quien sabe callar gozo la brisa (Hyakuchi).
12. La vida abrazan puentes sobre el abismo hiedras trenzadas (Basho).
13. Nieve que ayer miramos caer juntos ¿vuelve a caer? (Buson).
14. Las libélulas calmaron su inquietud con luna llena (Kikaku).
15. Lluvia de mayo, mi amada murmurando dentro del carro (Buson).
16. Entre la niebla de vez en cuando surge una blanca vela (Gakoku).
Febrero 2010.
viernes, 13 de mayo de 2011
la confusión + Confucio
Al fondo de la foto JChM, Martha Estela Torres Torres y Raúl Manríquez Moreno.
El texto breve. La confusión + Confucio
Transcripción Jesús Chávez Marín
Por la linda y graciosa además de buenísima señorita Giosue Cozzarelli, miss Panamá 2009, sabemos que Confucio fue de lo más antuiguo y el que inventó la confusión; pero eso fue allá en China. Aquí en Chihuahua el tricentenario nos trajo el mes pasado de arriba para abajo en medio de fiestas muchas y tantas que el adusto Jaime García Chávez hasta regañó al personal en una conferencia de la semana del humanismo. Dijo que ya nos habíamos vuelto mucho muy frívolos y nos mantenemos de pachanga mientras la revolución de nuevo se interrumpe a pesar de su cumpleaños número 100. Ni modo. Por lo pronto aquí siguen unos poemas de Confucio que generosamente la página web frasedehoy.com contiene, con su respectiva introducción breve y exacta.
Introducción. Confucio, 551-479 a. C. filósofo fundador de un sistema ético.
1. Debes tener siempre la cabeza fría, caliente el corazón y larga la mano.
2. El que domina su cólera domina su peor enemigo.
3. Cometer un error y no corregirlo es otro error.
4. Nunca hagas apuestas. Si sabes que has de ganar al otro, eres tramposo. Y si no lo sabes, eres tonto.
5. La sabiduría se preocupa en ser lenta en sus discursos y diligente en sus acciones.
6. Venganza eterniza odios.
7. Por lejos que el espíritu vaya, nunca irá más lejos que el corazón.
8. Perdónasele todo a quien nada se perdona a sí mismo.
9. Solo los sabios más excelentes y los necios más acabados son incomprensibles.
10. Los vicios vienen como pasajeros, nos visitan como huéspedes y se quedan como amos.
11. Aprender sin pensar es tiempo perdido. Pensar sin aprender es peligroso.
12. La ignorancia es la noche de la mente, pero noche sin luna ni estrellas.
13. Quien volviendo a hacer el camino viejo aprende el nuevo, puede considerarse maestro.
14. Aprender sin reflexionar es malgastar energía.
15. Si no conoces la vida, ¿cómo conocer la muerte?
16. La naturaleza humana es buena, la maldad es antinatural.
17. Un hombre de palabras virtuosas no siempre es virtuoso.
18. Solo el virtuoso es competente para amar u odiar.
19. Aprende a vivir y sabrás morir.
20. La erudición que consiste en la memorización de hechos no califica a nadie para ser maestro.
21. Quien no sepa gobernarse a sí mismo no sabrá gobernar a otros.
22. Filósofo es aquel que conoce a fondo libros y cosas, quien todo lo pesa y somete al imperio de la razón.
23. No uses un sable para matar un mosquito.
Octubre 2009
lunes, 9 de mayo de 2011
marcos + Ezequiel Mar
El texto breve. Marcos
Por Jesús Chávez Marín
Como otros coleccionan estampillas, pipas, carros, joyas, desde 1971 colecciono frases: aforismos, calendarios, máximas, poemas de tres versos, cuentitititos. En los años ochentas años inicié la publicación de esta columna, así que otras entregas de El texto breve aparecieron en los periódicos La calle, El Heraldo de Chihuahua y en el Ahora de ciudad Juárez.
Reaparece ahora en el que hasta hoy, según mi opinión, será su espacio editorial más adecuado: Auraed. En esta primera entrega de su cuarta etapa, presentamos relatos breves de un escritor mexicano: Ezequiel Mar.
1. Marcos Inc.
Los enmascarados en Chiapas llegaron lejos, según ellos. Tal vez sí: en su oficio de tinieblas trajeron guerra a gente que andaba perjudicada; con la guerra dentro. El terror anduvo por ciudades hermosas. De pronto se llenaron de vagabundos, periodistas rijosos ante la sangre que esperan, pólvora que gustan, visión de una guerra virtual que también causa dolor. Ya deja la máscara, Marcos de risa, deja de presumir de poeta: no lo eres. Eres un cobarde disfrazado de idealista. Deja las máscaras, Marcos famoso: da la cara. Que Dios bendiga a los indios (llámalos indígenas, etnias) que sufren. Que castigue a los sepulcros blanqueados que en internet hallaron un panteón de circuitos. A un espacio de trabajo convirtieron en publicidad venenosa. (Monterrey, abril de 1998).
2. Marcándoles el paso
Una mañana de marzo, Esteban Medina escribió una carta para darles unos cuantos consejos a sus dos hijos, Alejandro y Dante. Luego de saludarlos, la carta decía:
Uno. El hombre, la mujer, deben despertar a las seis de la mañana para alcanzar metas y cumplir sueños de fortuna y sabiduría.
Dos. En la exploración, usen condón siempre; al igual que en siglos anteriores, hoy vivimos tiempos de alguna que otra infección perniciosa. Ya después, con su respectiva pareja, ustedes dos tomaran las decisiones que sigan.
Tres. Una vez al año es de ermitaño; una vez al mes, vida no es; una vez a la semana es cosa muy sana; una vez al día te saturas de algarabía.
Cuatro. Acuérdense siempre de aquella frase del Eclesiastés que en traducción ranchera dice: quien no consulta se reboruja.
Cinco. El café se toma según sus cuatro letras: caliente, amargo, fuerte y escaso. Algunos amores, igual.
Seis. Al que se levanta temprano le va bien. Al que no se levanta temprano, a veces le va bien. Pero no siempre.
Siete. Algunos perezosos podrían morir por dolor de riñones.
Ocho. El limón suele curar úlceras internas y exteriores.
Nueve. El ajo cauteriza.
Diez. Una cerveza al atardecer no daña a quien ha trabajado completa la jornada. Pero cuidado: el alcohol es un elíxir traicionero.
Once. Lo mejor para la limpieza del estómago es el estafiate.
Doce. Los artificios de salud, como también los de belleza, son para cuerpos de pensamiento nítido.
Trece. La educación física, hacer ejercicio en la mañana, resulta en ajustes y masajes que el cuerpo se da a sí mismo.
Por último y catorce: sigan leyendo libros. Como ya les he dicho, en esta vida lo único que quita lo pendejo es leer.
Colección
Flores que de pronto vuelan y en su vuelo toda la armonía de los colores flota. Luego alguien las atrapa, las clava una por una con alfileres para coleccionarlas en cajas. Ataúdes abiertos a la luz y a la contemplación de quienes en el museo las miramos muertas, bellísimas: cementerio de flores que antes fueron mariposas.
Corrección de estilo
—No, muchachito, no ponga parral con minúscula. Póngalo con mayúscula: Parral. Si de por sí, este es un pueblo menospreciado y todavía usted, para acabarla de amolar, lo escribe con minúscula. No, señor.
El grado cero del tiempo
Después de la destrucción nuclear, los relojes electrónicos siguieron marcando las horas de un tiempo que ya no existe.
Septiembre 2009
viernes, 6 de mayo de 2011
carlos montemayor
(Carlos Montemayor con su hija Victoria Montemayor).
Murió Carlos Montemayor
Por Jesús Chávez Marín
Marzo 2010. Murió Montemayor y, según las notas de los periódicos del día, a muchos les duele la muerte de un poeta. Uno grande y esplendoroso como Carlos Montemayor. Casi nadie los lee, pero nos duele cuando se van. De Montemayor se leyeron sus crónicas en el periódico amarillista La Jornada. Sus artículos en la revista policíaca Proceso. Su voz fue escuchada en el mundo del espectáculo Televisa. Es todo. Pero a un gran poeta su pueblo lo llora. Un instinto colectivo presiente que sus palabras eran la verdad. Salud, paisano.
Nació en Parral Chihuahua en 1947. Su padre era aficionado a las letras y desde joven Carlos Montemayor mostró una inclinación al estudio de las humanidades, en particular de la música y la literatura. Después de concluir estudios medios en su estado natal, se trasladó a la ciudad de México, donde estudió derecho en la UNAM. Pronto destacó como ensayista, habiendo recibido el premio Xavier Villaurrutia en los años en que este reconocimiento era el de mayor importancia en el panorama literario de México.
Conocedor de los idiomas griego y latín, Montemayor inició una brillante carrera como traductor y analista de la literatura clásica. Paralelamente comenzó a publicar sus primeros poemas y textos en prosa. Sin embargo, a partir de una experiencia como promotor cultural en el Mayab, desarrolló gran interés en los idiomas y las culturas del México indígena.
Después de recopilar, prologar y publicar la obra de un naciente grupo de jóvenes escritores mayas, Carlos Montemayor profundizó en su estudio de la literatura en lenguas indígenas, publicando ensayos, tratados y antologías en relación a este tema, que algunos analistas han considerado como el fenómeno literario más importante en el siglo 20 mexicano: el renacimiento de las literaturas indígenas escritas de México.
Entre sus obras en prosa destacan los libros: Mal de piedra (1980); Minas del retorno (1982); Guerra en el paraíso (1997); Los informes secretos (1999); Las armas del alba (2003); Las llaves de Urgell (1971); El alba y otros cuentos (1986); Operativo en el trópico (1994); Cuentos gnósticos (1997); La tormenta y otras historias (1999). Como poeta ha publicado: Las armas del viento (1977); Abril y otros poemas (1979); Finisterra (1982); Abril y otras estaciones (1989); Poesía (1977-1996) (1997) y Antología personal (2001).
La prosa de Montemayor, directa, sobria y de una clara orientación social, ha conocido también momentos en que la imaginación y la búsqueda de nuevos cauces expresivos se impone en cuentos, novelas cortas y obras transgenéricas en las que el ensayo, la poesía y la narrativa se funden magistralmente. Por otra parte su poesía, honda y elegante, ha permanecido al margen de los debates y las posturas postvanguardistas, desde una especie de resistencia intelectual que aún pondera el clasicismo y la atemporalidad.
Traductor, poeta, novelista y teórico de nuestras literaturas, Montemayor es uno de los intelectuales mexicanos más completos en las últimas décadas, y por lo tanto ha sido también un imprescindible analista político y social. Su interés por las reivindicaciones sociales y, en particular, por los movimientos guerrilleros, lo han impulsado a escribir novelas sobre el tema, convirtiéndolo en un interlocutor político en una época difícil en la historia de nuestro país.
Marzo 2010.
miércoles, 4 de mayo de 2011
una vieja cartelera
(En la foto con Cecilia Fernández e Iván Carlos).
Actos culturales [octubre 2009]
Por Jesús Chávez Marín
1.miércoles 21 octubre 2009, 8 de la noche, quinta gameros: presentación del audio libro caracol solar de lilly blake, comentaristas renee acosta y a. espinosa, maestro de ceremonias iván carlos.
2.consulta del iris y del nervio ciático, diabetes, artritis, migraña, sinusitis; remedios de acupuntura y reflexología, luis field, avenida niños héroes y calle sexta, teléfono 200-04-72.
3.lectura del tarot, productos esotéricos, cuarzo, incienso, lociones, pomadas, hierbería meza & molina, avenida niños héroes esquina con ocampo, centro histórico, teléfono 437-03-95.
4.Si quiere contratar al mejor organizador de bibliotecas de la ciudad de chihuahua busque el escritor miguel r. mendoza g. en miko390606@yahoo.com.mx.
5.auraed felicita de manera entusiasta y de lo más contenta a la sinfónica de la marina mexicana y a su coro de 37 cantantes que en el festival internacional del palomar, ofrecieron un refinadísimo concierto y a la vez muertos de risa dirigidos por el capitán franciso hernández cevallos, un beso amoroso pero bien amoroso a la teniente que era solista y que con su voz de contralto nos trepó en el éxtasis de su maravilloso arte musical.
6.si necesita un dibujante de veras bueno y no un principiante perpetuo de adolescencia tardía como kabeza, busque al señor césar de las casas duarte en el teléfono 159-44-95 o escríbale al atzyabue@hotmail.com.
7.auraed felicita a gildalorena martínez y alfredo téllez bandido por su linda exposición de pinturas que en la quinta gameros habrá de vender cuadros hasta la navidad de este año.
8.un beso muy pero muy tronado a la escritora sara alcalá que en el mezanine del congreso presentó el jueves 15 de octubre 2009, meritito el día de pago, su bello libro de poemas titulado la luz que depositas en la sombra, con un abrazo para dos ilustres caballeros que tiraron el rollo, el profesor josé antonio garcía pérez y el poeta daniel torres jáquez.
9.no vayan a cometer la equivocación irremediable de no ir a ver a chicago casi gratis en el foro palomar a las 8 de la noche el sábado 17 de octubre 2009.
10.El mejor poeta del norte de la república rogelio treviño presentará su libro lámpara en el granero a las 8 de la noche del jueves 29 de octubre 2009 en la casa redonda; el pintor luis aragón tratará de estructurar un discurso no tan surrealista y la bella escritora y filósofa renee acosta surtirá de teoría literaria al personal mientras raúl vásquez contará algunos relatos de la vida fantómica y kalimánica de treviño.
11.el viernes 6 de noviembre 2009 en la quinta gameros a las 8 de la noche habrá de presentarse el libro química de alimentos componentes y funcionalidad de la maestra en ciencias virginia mendoza guzmán, con discursos pero bien científicos de petronio gallo y algunos otros discípulos de este señor, cuatro jóvenes músicos muy populares en la ciudad por su alto valor artístico y su simpatía cantarán de su ronco pecho acompañados con guitarras y tambores.
12.En la adusta editorial doble hélice ya trabajan a marchas forzadas los señores martín reyes y luis david hernández aplicando apresuradamente los últimos toques de corrección de estilo a la segunda edición de mi libro te amo alejandra con prólogo de ricardo aziz nassif y dedicatoria devota y amorosa a carmen marín con agradecimiento especial al ingeniero carlos guízar hernández, toditito en páginas corregidas y aumentadas, se espera que el libro estará listo para que el autor se lo regale de navidad a todos y cada uno de sus ahijados y ahijadas.
Octubre 2009.
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