Reloj que se detiene
Por JChM
Bueno, eso decía
él, a mí no me reclamen.
También pensaba que
no valía la pena, que ya nada importaba.
A pesar de eso, le
había entrado el impulso cuando el médico le avisó que ya no tenía remedio.
Guardaba algunas
ideas para el retrato, ni siquiera sería semejante al cuerpo que había sido, ni
a la ruina que ahora apenas respiraba, sin energía ni ánimo para maldita la
cosa. Pero le había llegado una intensa lucidez y en su mirada se agitaba el
pensamiento.
Pintó un reloj y al
fondo su silueta disminuida por el dolor; en otro plano su cuerpo en la
plenitud de la vida. Al centro, al fondo del cuadro, un campo sembrado y la
lluvia.
Lugares comunes.
Nunca pudo hallar en su fabulación imágenes ni memoria que reflejaran la muerte que llegaba, tan rauda como un relámpago y tan fresca como el rocío.

No hay comentarios:
Publicar un comentario