84. En aquella memoria
Por JChM
Alguien
recuerda el valle de flores y futuro que se llamaba Primavera.
84. En aquella memoria
Por JChM
Alguien
recuerda el valle de flores y futuro que se llamaba Primavera.
Por JChM
A veces la mirada de quien te amaba tiende un velo, sombra de abandono. En el horizonte se dibuja un instante la silueta que no volverá.
82. Ritual
Por JChM
Se
alzan airosas las esperanzas; en el recuerdo la sombra que no vuelve como
tampoco las fiestas y sus ceremonias. Y también se extiende en el bosque Los
Laureles mi liturgia diaria de escribirte mientras espero a que llegues.
81. Gente armada en la ciudad
Por JChM
Llego a
Revistas Loya, leve refugio de tantos solitarios. Compro Letras libres y desde una silla miro a dos soldados con rifles de
asalto, radios y pistolas en el cinturón, que también se acercan a comprar un
café para el frío de la tarde lluviosa. En la espalda de su chamarra militar
llevan un letrero grande que dice “Ejercito mexicano”. No es guerra narca.
Ellos andan por la calle protegiendo intereses de unos que son muy poquitos;
una montaña de oro que se alza temblorosa sobre un país poblado de multitudes
sin empleo, jóvenes mal pagados y villas de insondable pobreza.
80. Ven a llorar en mi hombro
Por JChM
En la
noche helada el silencio de la nieve que vuela desde lo alto, hasta posarse
suavemente en mi pelo, me evoca la timidez con que llorabas cuando te abandonó
tu esposo. A pesar de que han pasado 15 años desde que viniste a la editorial a
platicarme aquellos hechos crueles que te marcaron de dolor el cuerpo entero,
todavía siento muy viva la confusión de no saber cómo consolarte. Me reclamabas
porque yo sabía parte de la historia y nunca te la dije, nunca te previne de
todo lo que luego sucedió. Aproveché ese tema para que te enojaras conmigo y
así distraerte del lamento encarnado y lloroso en el que te licuabas frente a
mí, literalmente, pero tú volvías a lo mismo, a ese tono de elegía con el que
me contabas con lujo de detalles tu amor traicionado. ¿Dónde estarás ahora,
amiga, mi estrella rota, piedra preciosa del amor que jamás declina?
79. Derrotero
Por JChM
Todos
los hombres saben el lugar exacto donde está guardado su tesoro. Incluso los
más indiferentes.
78.
A
Por JChM
Aquella
tarde tu cabello era un sol de seda que se destilaba en la arena, en la
memoria.