Por JChM
También se casó con la muchacha, se ganó a
puños la simpatía de todo el pueblo, etcétera, todo eso contado con lujo de
detalles, historias de alcoba de La Pareja del Año francamente en los linderos
de la pornografía, me van a perdonar, pero estos escritores con tal de vender
libros son capaces de, estee, ya me salí del tema.
El caso es que Porfirio miraba enojadísimo la
novela; la leyó de un tirón, porque desde la primera página se dio cuenta de
que la bella Iris no era otra que Tencha, la esposa del autor, y exnovia
secreta suya; de esas novias secretas que todo mundo sabe. Así que en cuanto
terminó de leer urdió un plan terrible: vendería unas vacas para comprar en la
noche de la presentación todos los libros que sacaran a la venta, para al día
siguiente destruirlos.
Vacas tenía muchas, así que le valía madre,
siguió comprando todo en cuanto llegaba a la librería.
Fue el libro más vendido del año, pero Beto no
pudo darse el gusto de firmar ni medio autógrafo. No le hace, decía muerto de
risa en los cenáculos literarios donde tomaba café los jueves; gracias al
comprador compulsivo pude poner al día las tarjetas y me fui de vacaciones a la
Riviera Maya con Tencha y los niños.
No estaba muy seguro de que esto hubiera sido
precisamente un éxito literario, pero la verdad es que nunca había tenido un
fan tan entusiasta.

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