jueves, 9 de junio de 2011

canciones en la plaza

En la foto Laura Lee.

La plazuela del domingo

Por Jesús Chávez Marín

A un lado de la Quinta Gameros está la plazuela Fuentes Mares, ubicada en el Paseo Bolívar, ángulo que forman dos altas paredes color sepia, adornadas en relieve con un torreón y ventanas, marcos de cantera.

Este escenario al aire libre se fundó en 1987 en honor del famoso escritor chihuahuense, y lo estrenaron Los Juglares el 29 de mayo de aquel año con la puesta en escena de Ganar amigos, de Juan Ruiz de Alarcón, dirigida por Fernando Saavedra y donde los galanes eran Laura Lee y Luis David Hernández.

El domingo pasado, 8 de septiembre, se ofreció en la plazuela un espectáculo popular a base de cantos e historias de la Revolución Mexicana.

Las ciudades serían tristes si no vivieran en ellas los artistas. Ellos trabajan apasionadamente mientras las personas comunes y corrientes descansamos. Como este domingo, cuando esa dama renancentista y enérgica llamada Eva Lucrecia Herrera salvó al espectáculo en el momento en que estaba a punto de fracasar. Faltaban 20 minutos para las siete, hora en que estaba anunciado. La gente ya llenaba todas las bancas y las orillas del parque, frente a una tarima sencilla, sin más escenografía que la plaza misma. Pero faltaron los músicos: Arcelia Paz no se presentó (qué poco profesionalismo de mujer, o a lo mejor los burócratas de la cultura no le dieron el pago correspondiente de anticipo), el maestro de ceremonias no llegó a sus horas, a lo mejor todos andaban de plano en la borrachera y en la perdición.

—¿Qué hacemos, Mario Humberto?, ¿cancelamos?

—Por supuesto que no, el público espera, la función debe iniciar.

Entonces Evalú montó en su carro y se fue a 100 km. por hora hasta la calle Aldama, pepenó unos mariachis (el Mariachi del Real) que resultaron la pura buena onda, esta noche dirigidos por el maestro Rubén Tinajero. Luego ella invitó a un locutor de Radio Universidad que estaba entre el público para que la hiciera de presentador, sin importarle para nada la voz de cholo y el aspecto de jipiteca del que era yo.

Y logramos salir a tiempo. De pronto la voz intensa de Guadalupe Vázquez llenó de vigor la plaza, la Quinta, el Paseo Bolívar y buena parte del centro de la ciudad.

La bella Laura Lee, vestida de soldadera posmoderna, le dio voz a Nellie Campobello y le platicó al micrófono historias tiernas e historias terribles de la Revolución y de mi general Villa.

Oscar Erives contó otras historias. Guadalpe Vázquez cantaba, entre rima y texto, los mejores corridos de Pancho Villa que se conocen. Una vez que los amplificadores fallaron, Lupita siguió cantando como si nada, su voz seguía vibrando tan campante, con sonido de campana y de brava ternura. A veces hasta bailaba rico. Cautivó al público, quien cuando los ingenieros de sonido conectaron otra vez el cable, le aplaudió a la Vázquez con regocijado cariño.

Unos niños jugaban felices en los jardines, la gente aplaudía gozosa y Eva Lucrecia tomaba fotos del elegante Erives, la preciosa Lee y el vestido negro de Adelita que portaba esa tarde la cancionera.

Buen dominguito revolucionario nos aventamos al iniciar septiembre, el mentado mes de la patria.

Septiembre 1991

miércoles, 8 de junio de 2011

tal vez algún día


En la foto Martín Chávez Bejarano y JChM.


Voluntad de amor

Por Jesús Chávez Marín

En breves palabras, el maestro Jesús de Nazareth dio esta lección inolvidable: ámense los unos a las otras, dijo, las unas a los otros, amen al prójimo como se aman a sí mismos.

Veinte siglos después contemplamos los valles, montañas, ríos de nuestra tierra, donde habitan hombres, mujeres y animales, y el espectáculo a veces parece terrible: humo, basura, guerras, un fabuloso charco de oro estancado en propiedad absoluta de unos cuantos locos imprudentes y mucha gente muriendo de hambre en la periferia de las ciudades. Este colosal desamparo no fue generado por el amor, por supuesto, sino por la desdicha.

Para nuestra fortuna, existe también el otro hemisferio de la luna del destino: a nuestro lado viven también los artistas que empeñan su pasión y su existencia en crearnos lugares hermosos para vivir, palabras nuevas donde hallaremos formas de expresión para el amor y para la buena suerte; médicos cuya ciencia salva la vida y sana a los hijos; maestras que presentan todos los días en la escuela cifras y palabras.

Hay una cantidad casi infinita de criaturas, edificios y máquinas, fulgor del mundo. Fueron creadas por gente laboriosa y así seguimos construyendo todos los días con la paciencia del trabajo los objetos y las ciudades donde habrán de vivir los seres humanos. Son los frutos del alto amor que nos enseñaron los mayores, con talento y nobleza.

Y es que el amor requiere talento. Hay que aprenderlo. Hay que educarnos para amar. No es tan natural como pudiera parecer, requiere el artificio, la técnica, el arte con el que fueron forjados las pirámides mayores, los templos, los monumentos, las computadoras de la vigésima generación.
No se vale improvisar. El amor hemos de cultivarlo como un campo venturoso, con disciplina y pasión. No se trata de esperar y que algún día nos llegue como encantamiento.

No creo en los amores platónicos, los que nos hacen sufrir en carne viva la ausencia de la persona a quien amamos en secreto, en silencio, sin palabras, sin hacer nada por alcanzarlo: así amamos de lejos a nadie y nos creamos una mentira a quien le ponemos rostro y medidas 90-60-90 de la mujer a la que no alcanzaremos por ineficientes, por cobardes y por nuestra pereza mental que no se decide a usar la imaginación.

Quienes se han esforzado por aprender el delicado mecanismo de la seducción, leyeron una tonelada de libros, para empezar. Respiraron con ritmo, meditaron, pensaron. El arte de seducción es un mar de imágenes, nadie puede saberlo todo. Pero los tercos tuvieron siempre viva la curiosidad y la capacidad para inventar formas, veredas y planes que conducían a la presencia de su amor.

En libros he leído que los más efectivos objetos de seducción son los sencillos, los clásicos: las flores, el vino, el aceite de olivo para ungir los pies de quien se ama; la ternura serena en la que el ser humano reposa; la lealtad firme que no asfixia la libertad propia ni la de la pareja; el respeto cotidiano por la vida, profesión, pensamientos, ideas y costumbres de otros; el contacto y el gozo de la naturaleza, los árboles, los atardeceres, el perfume de las flores y de los cuerpos y, sobre todo, la libertad compartida y personal de dos enamorados.

En las obras famosas de la literatura pareciera que los protagonistas más notables son los amores fracasados. Y leemos historias cargadas de ansiedad y tragedia: Calisto y Melibea murieron; también Romeo y Julieta; en La insoportable levedad del ser, los celos pudrieron de rencor los corazones; en El amor en los tiempos del cólera el amor se cumplió ochenta años después de un barco cuya bandera era una señal de muerte. Nos hicieron estética la derrota del amor.

Pero yo sé que en la vida real muchos somos protagonistas en un infinito mar de amores esplendorosos que jamás se conocieron en público. Y que por eso el mundo no se nos ha marchitado en las manos a pesar de todo.

Abril de 1994

martes, 7 de junio de 2011

cuaresma 1970


La quema de los Judas

Por Jesús Chávez Marín

En la Cuaresma de 1970 era yo seminarista. El padre Camilo Daniel, quien es hoy político famoso, era en aquel tiempo un joven sacerdote recién ordenado y profesor del Seminario Conciliar de Chihuahua. En marzo de aquel año, Camilo nos invitó a mi ahora compadre José Luis Armendáriz y a mí para que le ayudáramos en los oficios de Semana Santa en un pueblito cercano a ciudad Jiménez, llamado Búfalo.

La madrugada de un sábado, abordamos el automóvil azul de modelo antiguo que su familia le había regalado a Camilo en su primera misa, y tomamos la carretera del sur. Vimos el amanecer en Ávalos; íbamos felices y de buen humor. Los viajes, aunque sean aquí cerca, siempre son estimulantes, pertenecen al extrañamiento que hombres y mujeres necesitan para vivir y para seguir pensando.

Les diré que la Semana Santa de aquel año José Luis y yo, que en aquel entonces éramos estudiantes llenos de ideales religiosos y socialistas, aprendimos un montón de lecciones.

Conocimos la profunda espiritualidad y el entusiasmo enérgico de Camilo Daniel. Participamos en los ritos católicos de aquella comunidad de campesinos donde abundan las canciones antiguas de cristianos viejos, las procesiones por las calles del pueblo en las que la emoción se sentía en los cuerpos y en las miradas de las mujeres. La fe sencilla que era cultura profunda y mexicana, enraizada en la tierra.

La noche del Sábado de Gloria conocí por primera vez una antigua tradición que se celebraba en Chihuahua, como en muchos otros lugares al sur del país: la quema de Judas.

En una ceremonia que nada tenía de religiosa y sí mucho de pagana y de caraja: los señores del pueblo fabricaban muñecos grotescos, como piñatas gigantes, con los rostros esperpénticos pero reconocibles de algunos de los caciques, tenderos y gandallas del lugar.

En la noche, la gente colgó en medio de la calle a todos los judas del año, en medio de la algarabía general.

El ambiente solemne, austero y levemente amargo con el que habíamos andado todo el Viernes Santo y el sábado entero recordando la muerte de Jesús, se rompió con aquella especie de fiesta cruel.


Ahora parece que ya todos somos adultos, los años y la acumulación absurda de intereses creados nos han endurecido el corazón. En muchos sentidos, ahora los judas somos nosotros. Y quizá debiéramos aprender algo de aquella lección popular de la quema de Judas para colgar el próximo Sábado Santo nuestros personales engendros mentales.

Y también en la plaza pública deberemos quemar, no a las personas sino a los vicios sociales que todos juntos hemos producido y con los cuales hemos ido formando una sociedad dañada e injusta.

Los judas de 1994 son estos:

la antidemocracia institucional;

la soberbia política de esos seres que se la pasan enderezando adjetivos contra sus adversarios con el fax de su hipocresía;

la envidia a que nos hemos reducido por tanto rendirle culto a la competencia y al desafío;

la lujuria sin cariño que nos convierte el corazón en hielo;

la gula gigante que nos mantiene comprando toneladas de plástico y nos llena de grasa el pensamiento;

la pereza mental en la que nos tienen postrados la televisión y la pornografía;

la furia con la que agredimos cotidianamente a nuestros seres más cercanos, familiares y compañeros de trabajo y, por último,

la indiferencia cruel con la que vemos de reojo languidecer de hambre y de mugre a muchísimos indígenas y niños abandonados en las calles de la ciudad.

Marzo 1994

lunes, 6 de junio de 2011

masaje

Foto Jessica Aguirre Porras

El masaje de Acuario

Por Jesús Chávez Marín

Según los astrólogos, vivimos en la Era de Acuario: una zona espacio/temporal cuyo regente es el planeta Urano; su energía es la luz. En la Era de Acuario suceden cambios repentinos en la armonía de los seres, conductas místicas en los hombres y las mujeres, aunque mezcladas con lucidez y claridad amorosa.

En este tiempo y espacio en que nos tocó vivir, abundan recursos para extender los registros de la percepción. Toda la tecnología asombrosa con la que en 1992 se comunican los seres humanos podría ser útil cuando existe voluntad para profundizar y expandir pensamiento y también fantasía.

Uno de los recursos que habrán de desarrollarse en los recientes años que vienen, será el masaje. Como sistema de conocimiento, cultura física, recurso para la meditación, medicina elemental: el masaje habrá de ser un servicio cotidiano y usual en la sociedad moderna.

Ken Eyerman, bailarín de danza moderna en el London Contemporany Dance Theatre y experto masajista afirma esto: “El masaje es una forma de redescubrir el cuerpo mediante el tacto. Este contacto físico es importante para aprender y para cambiar. Muchas veces se necesita la energía y el contacto de otra persona para sacar los problemas a la superficie. El primer paso para liberar la tensión emocional y muscular es tomar conciencia de que esa tensión existe”.

Eyerman hace una síntesis ecléctica de dos técnicas de masaje, una oriental y la otra occidental, y propone su propio método.

En la ciudad de Chihuahua, algunas personas han empezado a estudiar y practicar en forma privada y semi privada técnicas de masaje como métodos de filosofía, terapia y ciencia biológica.

Y es así como han empezado a practicarse algunas disciplinas del masaje, tanto de las culturas orientales como de las occidentales. Son estas:

El neuro/muscular, mezcla de diversos métodos que se usa sobre todo como terapia;

el linfofluídico, muy suavecito y oriental, aunque muy poco desarrollado hasta hoy en Chihuahua;

el sueco, eminentemente occidental, relajante, ligero;

el masaje shiat-tsu, japonés, mezcla de neuromuscular con zueco;

y el tantra-yoga, yoga sexual como forma de conocimiento y desarrollo mental.

Los hombres y las mujeres siguen haciendo su trabajo de general conocimientos. No solo en la cibernética y las computadoras, también en las formas profundas de conocimiento del cuerpo y del amor de las criaturas humanas, en armonía con los territorios de su universo, tanto el universo de su mente como en el infinito mar de todos los seres.

Junio de 1992

viernes, 3 de junio de 2011

siri deva

Siri Deva, maestro de yoga

Por Jesús Chávez Marín

A un lado de la Quinta Gameros tiene su local el chihuahuense Armando Gutierréz Mares, naturista y maestro de yoga. Su nombre espiritual es Siri Deva.

Siri Deva Singh se inició en la tradición oriental del Kundalini Yoga a través de las enseñanzas del yogui Bhajan en 1979, en la ciudad de México. Desde entonces practica diariamente la Sadhana antes del amanecer. Él ha profundizado sus conocimientos y experiencias vivenciales en grupos avanzados de yoga, lo cual le ha conferido una profunda identificación con las tradiciones espirituales y naturistas de la India ancestral.

Actualmente él es un maestro. Sus discípulos aprenden de Siri Deva las misteriosas disciplinas de la meditación trascendental, el arte de respirar. Experimentan los tres estados de la conciencia: el despierto, el sueño profundo y el estado de meditación; un estadio intermedio entre la conciencia y el sueño.

Armando es un sabio singular: apasionado comunicador de las ideas naturistas, tiene un programa en Radio Universidad todos los sábados a las 4 que se llama Área vital. Asiste al taller literario de Enrique Servín para iniciarse en el arte de la literatura.

Atiende personalmente un restaurante naturista. Escribe para las revistas de Chihuahua. En fin, es un hombre con una energía despierta y una agilidad exacta.

Agosto de 1991

jueves, 2 de junio de 2011

juan daniel vargas frescas

En la foto Juan Daniel 2018

Noemí & Daniel

Por Jesús Chávez Marín

Esta es una historia de amor de un cantante muy guapo que se llama Juan Daniel Vargas, quien vivía en Chihuahua y se fue a radicar a la ciudad de México para estudiar en la Escuela Nacional de Música.

Un domingo en la tarde, Juan Daniel fue a un concierto donde cantaban algunas mujeres. Era 1983 y ese concierto formaba parte de un ciclo llamado Cuando las mujeres cantan. Participaron cantantes mexicanas y latinoamericanas, entre ellas Betsy Pecanins, Cecilia Tousein, Eugenia León, Tania Libertad y Guadalupe Pineda.

A medio concierto, Juan Daniel vio en el foro a una jovencita a quien ya se había encontrado por allí en esos lugares donde se reúnen los músicos, cafés, bares o en tocadas de las calles y las plazas. Casi no la reconocía, porque Noemí Mondragón, que es el nombre de aquella muchacha, se transforma cuando canta, se ilumina, se perfuma y se entrega a la danza natural de su cuerpo. Entonces Juan Daniel decidió quedarse a vivir en la mirada y en la fina voz de aquella mujer.

En 1985 formaron un dueto y se lanzaron profesionalmente como cantantes. Era un buen momento para la música en la ciudad de México y a ellos les ofrecieron contratos en bares y, sobre todo, en los campus universitarios. Como las letras de sus canciones son selectas, e incluyen textos de Elías Nandino, Juan Rulfo y otros poetas a quienes hacen el regalo de la música, la guitarra, los violines y sus voces privilegiadas, cayeron muy bien al gusto de la población universitaria y ya son conocidos en todas las facultades de la UNAM.

Ellos a Chihuahua vienen cada año, porque Juan Daniel llega a visitar a sus jefes, Josefina y Daniel, quienes viven aquí en el barrio de Santa Rosa. Se están dos o tres meses y, entonces, ya les esperan contratos para hacer temporadas breves en la Hostería 1900, en el Jazz ¾ , en el Café Galería Ajos y Cebollas o en el Palacio del Sol.

Aquí Juan Daniel ya era conocido desde jovencito: tocaba la guitarra en el Grupo Amanecer con Arcelia Paz, Rubén Tinajero, Raúl González, Luis Lucero. Y en el Grupo Sol con Magda Chavira, Luis Enrique y Xicotencatl Villegas, Piluy Paz y Sergio González Rojo.

Cuando se fue ya sabía tocar todos los instrumentos que se usan para aquella música que en esos años se puso de moda: latinoamericana, canto nuevo, trova cubana, esos rollos.

Su voz era la de un cantante un poco martajado, pero su timbre de barítono siempre ha alcanzado para el gasto.

Encontrarse a Noemí fue para él enriquecedor. Ella tiene en los foros una presencia impresionante y a la vez graciosa. Una bella voz, ni quien lo dude, y mucho mejor educada que la de su esposo. Se comunica de inmediato con el público y produce una fascinación extraña. Las luces secretas de sus ojos negros hacen la mirada más profunda que haya mirado estos lugares y el vuelo de sus manos cuando canta o algún discreto quiebre de su cintura producen un efecto sensual en la audiencia.
Podría decirse que hoy es la gorda más sexy que haya nacido en la ciudad de México en los últimos cuarenta años, pero mejor no lo decimos porque esto suena a morcilla estadística y territorial.

Juan Daniel también carga bastantes kilos de más, pero a él esto lo tiene sin pendiente, se ríe de las dietas y de los aerobics, es un gordo feliz. Compone canciones con una facilidad y un desenfado que ya los quisiéramos para un domingo quienes sufrimos tanto para redactar una triste reseña de dos cuartillas.

El dueto Noemi & Daniel tienen un disco que grabaron en 1988 en Pentagrama. Incluye cuatro canciones que compuso Juan Daniel, entre ellas la maravillosa Ya se va; preciosa: sencilla, profunda, poética. También otra: Josefina y sus hermanas, una crónica urbana muy alegre.

¿Qué sigue? Conseguir un grupo de buena ley. La guitarra acústica con amplificador electrónico, que se compró Juan Daniel con todos sus ahorros en Los Ángeles. es insuficiente. Con todo que él toca bien, no parece suficiente para nuestros oídos acostumbrados a las orquestaciones producidas en programadoras japonesas computarizadas.

El sonido Noemí & Daniel deberá incluir para siempre los violines de Carlos Torres, las flautas de Rubén Tinajero y el piano de Raúl González o de otros que le lleguen con armonía a la calidad de estos dos excelente músicos.

Julio 1991

miércoles, 1 de junio de 2011

teatristas chihuahua

En la foto Mario Humberto Chávez

La noche de los teatristas

Por Jesús Chávez Marín

A las 8:30 empezó puntualísima y a teatro lleno la tercera función de las Jornadas Culturales Fuentes Mares. La maestra Eva Lucrecia, con un brevísimo discurso dio algo así como la tercera llamada y principiamos.

Alma Montemayor fue la directora escénica de esta mesa, y lo hizo con mucha gracia y con la inteligencia que siempre la caracteriza: breve, atinada, respetuosa. Con ustedes, Manuel Talavera.
El autor de La Fragata, el actor de William Radcif, el director de Jugarreta, nos platicó en un discurso con ortodoxia literaria las peripecias que sufren y gozan dramaturgos locales, desde Remigio Córdova en 1971 hasta Víctor Hugo Rascón Banda en 1991. Habló, sobre todo, de dos recursos muy usados por los chihuahuenses, la cronología alterna y la cronología alterada.

Segunda escena: Mario Humberto Chávez empleó sus habilidades de escritor para contarnos, con bella voz, una historia, la de Saavedra, su primer maestro. Chávez construyó en un amplio mural el retrato de Fernando y en ese mural estaban casi todos los sucesos teatrales de 1966 a 1990. Como en una película pasan los montajes de Felicidad, El juicio, Espectros, Doña Rosita la soltera, La vida es sueño y Fin de partida. Esta secuencia termina con Martha Luna, la genia, quien se acerca a una butaca del Teatro de Cámara donde está Saavedra viendo la función de Voces en el Umbral. Martha recarga la cabeza en el hombro de Fernando, lo besa y emocionada pronuncia una palabra:

¡Maestro!

A continuación Montemayor presenta a Enrique Hernández Soto, quien es hoy el decano de los teatristas y uno de sus personajes de más vitalidad. Hernández Soto debiera dedicarse a dar conferencias y cobrar carísimo. Es muy bueno en este tipo de teatro, el más maravilloso actor de sus propias conferencias, las cuales son armónicas y bien escritas, apoyadas por un experto en las artes de la voz humana, la expresividad del rostro y la gracia de fino buen humor. En su discurso cupieron crónicas teatrales escritas hace muchos años por Luis David Hernández y otros autores que han comentado la escena chihuahuense desde el Teatro Cine Alcázar de Parral hasta las funciones trashumantes ofrecidas en los territorios de este país llamado Chihuahua.

Para cerrar con broche de oro, el dramaturgo Enrique Macín atacó a los tres enemigos del teatro: el mal cine, la televisión entera y los críticos de café, sin agraviar a los presentes, esos seres blandos e ignorantes que tejen y destejen los chismes del mundo y llenan de humo y parloteos los cafetines del centro.

Al final, Alma Montemayor dijo un discurso de exactamente minuto y medio y todos nos fuimos a disfrutar el fin de fiesta con los vinos y licores que siempre aguardan a los asistentes a ese tipo de ceremonias.

Septiembre 1991