97. Estructura del alma colectiva
Por JChM
La
mirada colectiva se va edificando en el movimiento de la ciudad, sombría o
luminosa; al final cada memoria guarda su trascurso.
97. Estructura del alma colectiva
Por JChM
La
mirada colectiva se va edificando en el movimiento de la ciudad, sombría o
luminosa; al final cada memoria guarda su trascurso.
96. Lluvia que se va
Por JChM
La
soledad es tediosa (y aun así: más vale solo que mal acompañado).
Foto Pedro Chacón
95. El eco del mundo
Por JChM
[Referancia:
el poema de Basho que dice: "Salta veloz la rana: el agua suena"].
Había una vez un sapo que no se decidía a saltar; el agua parecía helada y nada
tenía sentido. Una mujer llegó al bar Los Milagros. Con la mirada de su
femenino refugio, el sapo saltó hacia una purísima fuente de amor. Desde
entonces, día y noche y otro día, el sapo se ha ido convirtiendo en un sapo más
sereno.
Foto Pedro Chacón
94. Las historias feroces
Por JChM
Ardidos
en lumbre voluntaria, vértigo de preguntas y angustia, ego propietario
lastimado durante largos años: los celos.
93. El viudo
Por JChM
(Manuscrito
hallado en una agenda que alguien olvidó sobre una banca del Parque El Rejón).
Abro los ojos y lo que veo son estas ramas negras y al fondo un lago tranquilo.
Parece que estuvieran al principio del mundo y no solo a principio del año;
otro tiempo más de fracaso. ¿Quiénes son esas personas que ayer parecían tan
felices comprando regalos de última hora, tomando brandy a hurtadillas como
adelanto de la cena que viene, la noche buena? Las parejas van de la mano con
absoluta confianza y cariño. Por supuesto que no los envidio, jamás seré ese
blando señor que por una brizna de alegría fue vendiendo su alma al tedio.
Nadie me ama, es cierto, pero tampoco dependo de ningún afecto. Soy el paria de
las pocas casas a donde llego, el que se queda un rato y luego se va: sigue
caminando por el rumbo de su completa libertad. Pero si me hago alguna de las
preguntas que nunca dejo llegar, podría saltar esta: ¿libertad para qué, para
dónde? Soy un cuerpo a la deriva. La Navidad frente a la televisión y el año
nuevo en la botella de whisky, sin medida, no me procuran plenitud alguna, por
más que en los vapores del viaje alcohólico se revele algún espejismo de
ingenio que luego se esfuma. Y luego solo queda esta biología torturada que
ahora late con violencia en las sienes queriendo reventar un cerebro estéril.
Tengo 64, ¿ya para qué me esfuerzo? Nadie me espera, muy pocos habrán de
acordarse de mí cuando me muera.
92. Se destilaron las historias
Por JChM
En la
mirada de un búho la noche vuela; cae ligera como agua la memoria y una lluvia
de secretos se va posando en el rocío, al amanecer.
91. Materia inerte
Por JChM
Hace ya
muchos años, demasiados, vivimos juntos en el paraíso terrenal, aquella región
que en este siglo se ha vuelto mítica, solo colgada en la fe de algunos y
negada para siempre, la utopía, por las evidencias y las acciones de un mundo
en el que el oro se ha concentrado tanto y es tan pesado que amenaza con caer a
un abismo. Recuerdo que en aquel tiempo tú y yo jugábamos con la luna, como en
esta foto que guardo en mi archivo de imágenes.