Por JChM
Yo le había
echado el ojo a este Volkswagen, que lo tenían abandonado en un patio, lleno de
óxido y casi hecho garras, a ver si me lo vendían para repararlo poco a poco y
dejarlo bien bonito, como lo ves.
Y sí me lo
vendieron, pero se despacharon con el cucharón del pozole, me lo dieron bien caro, pero ni modo.
Yo tenía ganas de tener este tipo de automóvil
y ahi la llevo; una amiga que tiene un yonke en la colonia Rosario me consigue
las piezas, porque le faltaban hasta las manijas de las dos puertas y un fénder
delantero.
Me encanta mi carro, todo mundo me lo chulea;
aunque a veces falla y me deja tirado a mitad de la calle, y entonces luego
luego le llamo a mi amiga que si tiene equis refacciones o me las pudiera
conseguir.
Ya hasta nos hicimos medio novios, hemos ido
al cine dos o tres veces y un domingo salimos de paseo fuera de la ciudad; allí
sí me sentía muy seguro en carretera porque ella lo sabe todo de mecánica,
llevó su caja de herramientas que la trae súper equipada: pinzas, desarmadores
de todos, taladro, cables, una batería nueva, frascos de aceite, líquido de
frenos, bandas y cuanta madre.
Ando muy a gusto con esta mujer, pienso
comprarle un anillo carísimo para ver si me da el sí.

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