lunes, 7 de octubre de 2013

pedro chávez marín



Mi hermano
[textos de Jesús Chávez Marín]


El 16 de julio, en la ciudad de Chihuahua, dos pasajeros mataron a mi hermano Pedro Chávez Marín mientras realizaba su trabajo de taxista.

Lo mataron por nada, por robarle su carro de taxi, por el supuesto frenesí de matar. Han matado a otros 4 taxistas en lo que va del año.

Lo mataron por nada, por robarle su carro, por el supuesto frenesí de matar. En esta ciudad han matado a otros 4 taxistas en este año 2012.

Mi hermano Pedro fue un hombre solidario; nunca permaneció indiferente a los problemas y al dolor de los otros, y se ocupaba en resolverlos.

Murió Pedro, mi hermano (nueve años) menor; su alegría, su corazón generoso, sus relatos llenos de gracia se fueron de este lugar sombrío.

En la misa Liliana, hija de Pedro, le pidió al padre Agustín Becerra que leyera unas palabras que ella escribió: lluvia fresca de consuelo.

Mi hermano Pedro tiene cuatro hijos: Maribel, Liliana, Lorena y David; solo en ellos puedo ver ahora el reflejo de su mirada alegre y bella.

[Aforismo dedicado a mi hermano Pedro Chávez Marín]. Sobre la tumba de un músico estaba escrito su epitafio: sus manos fueron lluvia en una tierra exuberante y fecunda.

Había una vez un hombre cuya vida fue jardín exuberante y libre. Me acuerdo que su sonrisa era arco iris de regocijo en la lluvia. Que de sus manos y su amor brotaban árboles, madroños, selva, piedras preciosas. Ríos. Recuerdo también con todo el cariño de mi corazón que le nacieron tres hijas consentidas y hermosas, un joven vigoroso y noble que fue su discípulo y su compañero de trabajo en un varias empresas suyas: un estacionamiento, un bar amable y amistoso, una pizzería y en otras andanzas en las que el padre y el hijo afanaron hombro con hombro: Carmen Liliana, Jessica Maribel, Lorena Isela y Pedro David. Él fue mi hermano menor [diez años], el señor Pedro Chávez Marín.

Julio 2012

lunes, 30 de septiembre de 2013

blanca sánchez ramírez

Se presentó la novela El elixir

Por Jesús Chávez Marín

El martes 17 de agosto de 2010, a las 8 de la noche, se presentó en la Quinta Gameros el libro El elíxir, de Blanca Sánchez Ramírez. Los comentaristas fueron Liliana Acosta Medina, María del Carmen González Horta y Héctor Osbaldo Rubio Arias. 

En estas páginas viene una historia de intriga y suspenso científico. La autora va sumergiendo al lector a través de una trama que devela un mundo de personajes extraños y una intriga inquietante. El punto de vista se relata a través de los ojos del doctor Washington, renombrado investigador académico, el cual es testigo del robo en uno de los laboratorios de la universidad. Washington tiene recuerdos de su infancia, y en momentos su mente es asaltada por destellos fugaces de la memoria. Asimismo, un misterioso asesinato tiene lugar, y las investigaciones no se hacen esperar. Es ahí cuando la detective Leyla aparece, y junto con el doctor, emprenden una búsqueda por la verdad detrás de los hechos.

Pero ¿qué es el elixir?, ¿quiénes son las personas que van tras de él?, ¿cuáles son sus intenciones?, ¿cuál será el destino de los personajes, una vez involucrados tan a fondo en la investigación? Dejemos que el lector descubra la respuesta a estas y otras incógnitas, y que, vía esta obra y su imaginación, sea capaz de descubrir en sí mismo un elixir.

Blanca Estela Sánchez Ramírez, profesora de la Universidad Autónoma de Chihuahua, químico bacteriólogo parasicólogo por la Facultad de Ciencias Químicas, obtuvo su doctorado en ciencias en patología experimental en el CINVESTAV-IPN en 1997.  Forma parte del Sistema Nacional de Investigadores. Ha participado en numerosos trabajos de investigación como colaboradora o investigadora responsable, trabajos con los que ha logrado obtener reconocimientos tanto personales como a nivel de grupo de investigación.  Apasionada por la lectura desde su niñez y escritora novel, encauzó sus habilidades hacia la escritura científica, renglón en el cual actualmente cuenta con más de 15 publicaciones internacionales en revistas científicas. Su amor por las letras, y un afán por divulgar el conocimiento científico, le lleva hoy a publicar su primera novela.

Agosto 2010

lunes, 23 de septiembre de 2013

lo mejor de 2012



Top five 2012: lo mejor del año
Por Jesús Chávez Marín y María Lorena Sosa Rodríguez

Esteban Medina iba caminando un viernes por la calle Libertad y se encontró a Jaime Mariscal, su jefe, comiéndose unos burritos de chile colorado, ¡oh sí!,  nuestro director no solo va a sofisticados restaurantes; de vez en cuando camina por las plazas y se da baños de feria pueblerina. Antes de saludarlo, Mariscal le dijo:
―Oye, Medina, no me has mandado al facebook tu artículo de este mes. Ya andamos cerrando edición y tú aquí deambulando por la calle como un vago.
Esteban recordó que su editor tiene ese padecimiento muy siglo XXI mexicano de ser adicto al trabajo, como si fuera japonés de los años ochentas. Y como no hallaba qué responder, soltó raudo su típica respuesta:
―Ya lo llevo muy avanzado, si mucho me han de faltar dos tres párrafos.
―¿Sobre qué vas a escribir?
―Tengo pensadas algunas ideas… ¿tú qué me sugieres?
―No sé… oye, ¿por qué no te avientas un artículo como aquel que sacaste en 2009 sobre lo mejor del año?
―Órale, es buena idea.
Se despidieron porque Mariscal iba a entrar a una junta con unos amigos suyos que se mantienen tomando café y checando su correo electrónico en el edificio del Congreso del Estado; unos son diputados y otros son periodistas: todos de la más baja ralea, aunque entre ellos hay también de la más alta.
Esteban entró a La Michoacana, pidió agua de horchata. Mientras se la tomaba en una de las mesas de ese fresco restaurante, sacó de la bolsa de su camisa de franela su celular Nokia 2008 y le puso un mensaje a su hija escritora Raimunda Marina Bradbury: Necesito tu ayuda para un artículo que tengo que entregar mañana.
A los cinco minutos, la respuesta ágil se hizo llegar al rudimentario celular: se oyó el tono de aquella canción que compusieron Lennon-McCartney hace algunos ayeres: Don't let me down.
La respuesta de la joven escritora decía: Claro papá, solo que en este momento no puedo, así que nos vemos el lunes por la tarde, si quieres en Degá.
Para eso tiene uno hijas tan chulas y solidarias, pensó Esteban. Así que se dispuso a disfrutar el fin de semana. El lunes siguiente el articulista y su hija se encontraron en la mesa eae del Degá, que durante los últimos treinta años ha frecuentado la más antigua tertulia literaria de la ciudad.
―Ay, papá. No sé cómo te gusta venir aquí. Huele a viejito y se ven puros ganaderos vetustos. Además se dificulta mucho conectarse, no tienen ni enchufes en las mesas.
―Pos sí, m’hijita, pero ya es la costumbre. Y acuérdate de lo que dijo el gran José José, que es verdad que la costumbre es más fuerte que el amor. 
A pesar de las dificultades técnicas, Raimunda Marina conectó tres aparatos de última generación, entre ellos su lap top, y se pusieron a escribir al alimón. Fue de esa forma como el articulista y su tecnócrata hija redactaron la siguiente lista de Top five que la historia guardará a un ladito del archivo sacro de catedral.
Novelistas: Juan Marcelino Ruiz, Daniel Espartaco Sánchez: escritor yucateco al cual sin embargo algunos teóricos literarios consideran chihuahuense, ya que al igual que Martín Luis Guzmán vivió 28 días en una casa de la calle Libertad en la ciudad de Chihuahua cuando era bebé; Antonio Flores Schroeder, Rubén Ricardo Rey Ronquillo, Luis K’Fong Fierro.
Escritoras: Susana Avitia Ponce de León, Ivette Royval Zapién, Adriana Cándia, Alejandra Hernández Figueroa, Martha Estela Torres.
Escritores: Alejandro Carrejo Cándia, Raúl Manríquez Moreno, Jaime Mariscal Talamantes, Alfredo Espinosa, Mario Arras.
Cuentistas: Humberto Payán Fierro, Raúl Aníbal Sánchez Vargas: poeta y cuentista best seller en libros de literatura para niños; Luis Cockram Kimball Torres, Sara Contreras, Teresa López.
Ensayistas: Andrés Espionoza Becerra, Ramón Gerónimo Olvera, Marco Vladimir Guerrero Heredia, Heriberto Ramírez Luján, Mónica Torres Torija.
Poetas mujeres: Reyna Armendáriz, Ivette Royval Zapién, Ana Margarita Rodríguez Bejarano, Dolores Guadarrama, Athena Ramírez.
Poetas: Enrique Servín, José Vicente Anaya, Rubén Mejía Valdés, Andrés Espinoza Becerra, José Luis Domínguez.
Poetas de ciudad Juárez: Miguel Ángel Chávez Díaz de León, José Manuel García, Edgar Rincón, Agustín García, Rubén Esparza.
Dramaturgos: Edeberto Pilo Galindo, Antonio Zúñiga Chaparro, Manuel Talavera Trejo, Víctor Córdova, Felipe Saavedra.
Editores: Martín Reyes González, Heriberto Ramírez Luján, Antonio Flores Schroeder, Gonzalo García Terrazas, Martha Estela Torres.
Periodistas: Javier Horacio Contreras Orozco, Raúl Lechuga Manquero, Ricardo Luján Holguín, Raúl Gómez Franco, Ana Juárez, América Zapata.
Periodistas culturales: Óscar Enrique Ornelas, Aracely Sánchez Ruiz, Ana Gabriela Salas Solorio: editora de la revista CH; Hildeberto Villegas, Carmen González.
Promotores culturales: Iván Carlos, Javier Flores: escritor, productor de radio y director de Grupo Ático promotoría cultural; Marisol Torres, Ana García: directora del Allegro del Tec y coordinadora del Festival Internacional Chihuahua, Ofelia Contreras.
Fotógrafos: Gabriel Ortiz, Engelbert Grijalva, Joel Issac Ramírez, Arturo Rodríguez Torija, José Ramón Merino Nájera.
Músicos: Rodolfo Borja, Rafael Saenz, Juan Enrique Abbud Carrillo, Oliver Payán Bilbao, Alfredo Rascón “Cheo”.
Pintores: Marcela Ochoa Luna, Eugenio Flores Reyes, Jael Gaytán, el muralista Antonio Leal Bejarano, Rocío Saenz.
Profesores: Hildeberto Villegas Méndez, Luis Alberto Fierro Ramírez, Rita María Bejarano Domínguez, Diana Esmeralda Ortiz, César Antonio Sotelo Gutiérrez.
Teóricos del arte: Bertha Falomir Ruiz, Arturo Rico Bovio, César Antonio Sotelo Gutiérrez, Raúl Sánchez Trillo, Ángela Siqueiros Falomir.
Teóricos de rock: Jorge Villalobos, Heriberto Ramírez Luján, José Antonio Leal, Eduardo Arredondo, José Alejandro García Hernández.
Filósofos: Enrique Pallares Ronquillo, Juan Cristóbal Pérez Paredes, Arturo Rico Bovio, Heriberto Ramírez Luján, Carlos Alejandro Ordóñez.
Museógrafos: Elia Fernández, Ileana Portillo Sotelo, Jorge Alejandro Rubio, Ana Belinda Ames Russek, Edelmiro Ponce de León.
Historiadores: Rubén Beltrán Acosta, Víctor Orozco, Dizán Vázquez Loya, Jesús Vargas Valdés, Noel René Cisneros Peña.
Diseñadores: Jorge Villalobos, Marcela Ochoa Luna, Ely Ornelas, Melissa Escobedo, Luis Carlos Salcido.
Políticos: Gero Fong, Teokali Ramírez, Édgar Gorrochategui, Elvira Villarreal, Willivaldo Delgadillo.
Actores: Laura Lee, Luis David Hernández, Óscar Erives, Jesús Ramírez, Víctor Hugo Velo Muruato.
Divas: Yolanda Miranda, Cecilia Bazaldua, Carmen Liliana León Miramontes, Sandra Molina Chávez, Melissa Escobedo.
Revistas: Express, Ombligo, Replicarte, Gatopardo, Algarabía.
Articulistas de la sección editorial en los periódicos: Pablo Bernach Sagarnaga, Daniel Torres Jáquez, Rubén Ricardo Rey Ronquillo la nueva estrella pero no del canal de las estrellas sino en la versión electrónica de la revista Exprés de la ciudad de Chihuahua, cuyo nombre global es: www.chihuahuaexpres.com.mx; Gabriel Borunda Olivas quien con relatos de realismo hiperrealista y leves toques de fantasía cibernética educa al pueblo entero y el gran Ernesto Visconti Elizalde.  
Cuando terminaron de redactar las listas, Raymunda Marina dijo a su padre:
―Mejor vámonos al Kaldi, aquí de plano…
―Ok, hija. A donde quieras. Ya sabes que te obedezco en todo.
Terminaron la velada con un coctel histórico que allí les queda muy sabroso, con un pay de sabor nostalgia. Esteban al estilo clásico pidió un café para encender los recuerdos. La bella hija, muy en su siglo XXI, se refrescó la memoria con un frappé.

Enero 2013

jueves, 19 de septiembre de 2013

periodismo en la red



Un texto en el blog de Superman

Por Jesús Chávez Marín

Como nuestro jefe Jaime Mariscal Talamantes se mueve como un tigre en todos los ambientes del siglo XXI y jamás se le duerme, hace dos años cambió el formato de su revista Exprés a la versión digital y claro que también siguió imprimiendo ejemplares suficientes para el tiraje que requieren la multitud de lectores de esta publicación que siguen acostumbrados leer en el papel. En eso se le adelantó 24 meses a Clark Kent, el famoso reportero del diario El Planeta que en noviembre 2012 subió a su Facebook las siguientes históricas palabras que la historieta Superman consigna:

A partir de hoy presenté mi renuncia en el diario donde los últimos años había escrito. El periódico se había vuelto un eco de la industria del espectáculo y de la prensa amarillista que publica sin piedad relatos mal redactados de crímenes y fotografías sangrientas. Anuncio a mis lectores que desde hoy seré periodista de blog.

En septiembre 2012 el periódico El País, que había sido vanguardia de los periódicos escritos en el idioma español ya no pudo ocultar los problemas financieros y laborales que en los últimos años ha venido padeciendo y que han debilitado sobremanera su línea editorial. A la chita callando fue repartiendo cartas de despido a magníficos reporteros que antes fueron estrellas en sus salas de redacción; aprovechó también el viaje para ir deshaciéndose de colaboradores que se contrapunteaban un poco más y un poco menos con los intereses del diario y con los de algunos anunciantes.

En noviembre 2012 los problemas de El País ya eran noticia de escándalo: en un solo día 117 trabajadores recibieron su carta de despido: a través de su correo electrónico les pidieron que pasaran a la caja por su liquidación. Entre esos nuevos desempleados andan varios escritores de prestigio internacional. Los mismos que durante años y décadas ayudaron a forjar el alto nivel de redacción y el muy bien informado ejercicio crítico de ese periódico de circulación universal.

Por supuesto que los despedidos para luego es tarde se lanzaron a la huelga. No solo había reporteros y articulistas entre ellos, sino además los trabajadores de los talleres gráficos y las imprentas. Varios artistas y pensadores de todo el mundo de habla hispana escribieron para apoyar la huelga, un ejemplo notable entre estos mensajeros solidarios fue Mario Vargas Llosa, premio Nobel de literatura.

Un ejemplo mexicano reciente de esta crisis mundial de los periódicos impresos es la dramática venta de El Financiero. El diario había empezado a hacer crisis desde que murió su dueño y fundador Rogelio Cárdenas Sarmiento. La nueva directora general, la señora María del Pilar Estandía y el actual director adjunto Rogelio Cárdenas Estandía se vieron obligados a vender su empresa al emporio multinacional Comtelsat para enfrentar las abrumadoras deudas. Entre el caudal de historias que con esta noticia circulan ahora, la más insistente es que el periódico habrá de volverse digital y solo digital antes de lo que canta un gallo. Tal vez meses, o algunos años de resistencia impresa, eso es todo; y como diría nuestra amiga Edgarda Alana Morgana: nunca más.

Los capitanes de industria y los tiburones del comercio global pusieron a una multitud de contadores a que les calcularan las rebajas que en el precio de la publicidad impresa tendrán que hacerles pero a huevo los grandes magnates de la prensa industrial que todavía insisten en la venta de sus publicaciones impresas y en seguir cobrando los anuncios como si fuera polvo de oro.

Y por su parte los jóvenes escritores del siglo XXI, como nuestro jefe Jaime Mariscal Talamantes, director de Exprés, desde hace algunos ayeres ya todo lo suben a internet, porque saben que los lectores de 7 a 50 años ya solo habrán de leerlos en pantalla.

Noviembre 2012

lunes, 4 de marzo de 2013

mario humberto

Homenaje a Mario Humberto Chávez

Por Jesús Chávez Marín

El 22 de mayo de 2004 la Universidad Autónoma de Chihuahua, a través del Instituto de Bellas Artes, ofreció un homenaje por sus cuarenta años de trayectoria artística al maestro Mario Humberto Chávez.

Como ambos pertenecemos al Consejo Editorial de la Universidad, lo veo periódicamente en las reuniones, en las que él participa siempre con ideas novedosas y refrescantes. Su temperamento de artista se expresa siempre, en forma discreta y de gran cortesía. La sencillez de su trato y la fineza de su compañerismo reafirman la certeza de que los grandes hombres no suelen ser estridentes ni ostentosos.

La obra de Mario Humberto Chávez es uno de los patrimonios culturales de nuestra tierra y él es uno de los maestros más significativos en la formación de la sociedad. En el teatro y en la enseñanza, su presencia ha sido sólida, constante y trascendente.

En los años setentas coordinó la extensión de Bellas Artes en la ciudad de Parral, ciudad donde dejó muchos discípulos. Todos los artistas de aquella ciudad, y no solo de teatro, lo recuerdan como un gran difusor de la cultura.

Luego fue coordinador del Centro Cultural Universitario Quinta Gameros y durante su periodo se establecieron nexos muy sólidos entre la comunidad artística y la Universidad, nexos que hasta el día de hoy se mantienen.

Más tarde fue director del Instituto Chihuahuense de la Cultura, donde le tocó también iniciar procesos y proyectos de ese instituto que recién iniciaba. Entre ellos puede destacarse, para poner un solo ejemplo, lo que hoy es el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes.

Pero el trabajo formal más constante de Mario Humberto, además de su trabajo de artista, es la de profesor de teatro en el Instituto de Bellas Artes de la Universidad. Este es el oficio que él más estima y aprecia.

Como actor participó en numerosas versiones escénicas de teatro clásico y contemporáneo, con Fernando Saavedra y otros directores en esta ciudad. También trabajó varios años en la ciudad de México, en teatro y en cine, donde actualizó y pulió su oficio de actor y se inició también en la dirección teatral.

Como director de teatro, ha realizado montajes memorables, por lo menos uno cada año durante muchos años. Aquel tiempo de campeones, Traición, Tranvía llamado deseo, Electra...  la lista es larga y sin embargo la disciplina, el rigor y la calidad artística siempre son el sello y el estilo de un director estudioso y actualizado.

La Universidad Autónoma de Chihuahua tiene un sólido pilar al contar en su planta académica a Mario Humberto Chávez: un buen maestro, un artista talentoso y brillante en la escena, en la dirección y en la escritura de textos teatrales y narrativos.

La sociedad de Chihuahua tiene entre sus dones la presencia segura y constante de Mario Humberto Chávez en el desarrollo cultural de esta región.

Mayo de 2004

viernes, 1 de marzo de 2013

martha penner

Martha Penner en concierto, con la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Chihuahua

Por Jesús Chávez Marín 

El 21 de mayo de 2004, en el marco del Festival de las Tres Culturas, se realizó el concierto de gala de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Chihuahua con la mezzosoprano Martha Penner, espléndida artista nacida en ciudad Cuauhtémoc.

Durante once años, a la mitad de cada primavera en el mes de mayo, ciudad Cuauhtémoc ha celebrado su ya muy famoso Festival de las Tres Culturas, donde se realizan y se manifiestan expresiones artísticas de esta región que en años recientes ha tenido un florecimiento extraordinario en la pintura, la literatura, la fotografía y la música.

Durante el mes se han realizado obras de teatro, exposiciones, presentaciones de libros, conciertos, recitales, verbenas populares, conferencias, espectáculos de narrativa. En este ambiente que es reflejo del dinamismo y energía que caracteriza a la ciudad de Cuauhtémoc y a toda la región que la circunda, la Universidad Autónoma de Chihuahua participa, como cada año, con el arte de su Orquesta Sinfónica.

En el concierto de esa noche fue un lujo la voz diamantina de la maestra Martha Penner, quien estudió dirección coral con Robert Shaw, en la Orquesta Sinfónica de Winnipeg, Canadá. Ella tuvo como principal tutora de canto por tres años a la soprano Henriette Schellenberg. En esa época trabajó también con otros grandes maestros. Obtuvo su licenciatura en música sacra en la Canadian Menonite University. Ha realizado conciertos en México, Estados Unidos y Canadá y ha grabado tres discos.

Escucharla esa noche fue una hermosa experiencia artística. El programa estuvo compuesto con fragmentos de ópera, oratorios y canciones de música popular.

Ese acto dejó huella profunda en el ánimo de quienes escuchamos. La experiencia estética no es exclusiva de los ejecutantes, los cantantes, los músicos. Pertenece también a los oyentes, al auditorio, al público que asiste y participa en la emoción, que solo así alcanza su ciclo completo de expresividad.

En los niños y los jóvenes, el espectáculo de una orquesta, una cantante de tan voz tan fina, resulta inolvidable, se queda en el pensamiento, en la memoria de los individuos y de las comunidades como parte de una herencia espiritual.

En una sociedad como son las nuestras en los inicios del siglo 21 que parece inundada de imágenes degradantes, violencia y vicio, plástico y ruido, la presencia de los artistas, la armonía de la música son lenguaje distinto, territorio de serenidad y esperanza.

Mayo de 2004

lunes, 25 de febrero de 2013

oppenheimer

La cruel caricia del amor, libro de Adriana Oppenheimer



Por Jesús Chávez Marín



Cuando leí los siete relatos de este libro fui de sorpresa en sorpresa. La amargura y la risa se mezclan en estas historias, en esta narrativa directa y moderna, escrita con dureza terrible y claridad expresionista.

Es una obra escrita con valentía, una obra que arriesga una visión del mundo, un lenguaje, y logra el acto de comunicación con los lectores quienes asombrados contemplamos la intimidad de la existencia expuesta con crudeza, a veces con elementos de realismo mágico, a veces con el más descarnado naturalismo y a veces con hilos de ternura.

De esta manera conocemos la vida de Estela, que en el amanecer hace memoria de sus sueños rotos, de su vida sencilla que se proyectaba en las ilusiones y se ve alterada por las mentiras de un seductor mentiroso. En este primer relato aparece ya ese estilo directo y vigoroso que no vacila al describir los actos y los efectos del encuentro amoroso.

Luego conocemos la historia de Mercedes, una doctora de 39 años que decide por fin dejar la casa de su madre luego de sus largos años de soltería y de una soledad habitada por sus propias fantasías realizadas en formas extrañas. Al final logra encontrar el amor de una pareja, ese amor al que ya había renunciado y que ahora se ha presentado de una manera rebelde y valiente.

La crueldad de un padre miserable y maniático, casi monstruoso, se cuenta con fuertes tintas en la historia de María de la Luz, una joven disléxica que al final logra enderezar su destino, luego de años de dolor y fuerza de voluntad. Un tirano igualmente barroco aparece en el relato “El hombre de las tres M: mucho muy macho”, en la que Lucita y Margarita, sus dos mujeres que conviven en la misma casa en un nudo absurdo de relaciones dañadas. Ellas terminan por darle una lección final al ridículo personaje, pero esto solo al final de una cadena de episodios crueles que formaron una vida absurda y dolorosa.

Luego leo, igualmente asombrado, la historia de María, una joven indígena que se enfrenta al abuso de un hombre amargado y enfermo, al embarazo en condiciones que no podrían ser más desventajosas y a la dureza de una vida desamparada. Para su fortuna, en su existencia aparece Mariana, una mujer de bondadoso corazón que en su amistad compasiva encuentra también su propia lección vital.

Uno de los relatos más impresionantes del libro es el de Tito y Malena: él es un hombre gigante en cuya depresión crónica desarrolla una relación morbosa con la muerte y una ansiedad de suicida frustrado y ella, la esposa, es la víctima voluntariosa de una relación frenética y quebradiza. En el último relato del texto aparece otra pareja también muy accidentada, la de Simón y Joaquina: el hombre justo enfrentado al desorden en el que la naturaleza restablece su equilibrio.

En este libro uno de los factores más notables es la originalidad con la que la autora alcanza una visión femenina muy bien realizada. Sin duda, el punto de vista es el de las mujeres: el mundo contado desde un cuerpo femenino, desde un espíritu femenino que se enfrenta a las nuevas realidades de la sociedad a principios del siglo 21 donde se arrastran todavía las viejas costumbres de un autoritarismo que va cediendo, sin duda, ante la razón y la lógica del mundo cada vez más compartido entre los hombres y las mujeres, tanto en la vida pública como en las relaciones privadas: en la casa y en el trabajo, en el hogar y también afuera.



Marzo de 2004