sábado, 17 de febrero de 2018

Escritores con faltas de ortografía hay algunos, más de los que ustedes se imaginan

IV. La nueva dramaturgia

Por Jesús Chávez Marín

―¿Qué pasó, guera?, ¿ya le echaste una ojeada al disquette que te traje el otro día?
―Claro que sí, Venustiano, por cierto: tiene muchísimas faltas e ortografía, oye, mídete, ¿no?
―Má, que te pasa maestra, yo soy dramaturgo, no pinche gramático; para eso están los correctores muertos de hambre que trabajan aquí, por algo les pagas, pa que te corrijan la ortografía y esas mamadas.
―Bueno, cálmate ¡cómo eres sanguíneo, Venustiano! Te voy a recomendar un curso de control mental en el Excelaris, te está haciendo falta. Y me perdonas, pero a tu mamotreto le falta estructura, no cumple con los criterios de la ID (International Drama).
―No seas payasa, guereja, ¿con quién crees que estás hablando?: nada más ni nada menos que con Venustiano Mireles, no con cualquier pelagatos de esos que se mantienen haciendo antesala en los inframundos editoriales.
―Ya, ya, bájale poquito, ¿quieres?
―Tu viste que a mi obra le metí de todo: un obispo retirado, su novia, dos borrachines de Recursos Hidraúlicos, 33 ingenieros nucleares, cuatro putas del Bajarí, cinco violaciones hiperrealistas, siete rolas de Locomía y ocho teléfonos celulares en escena. Además ya mero la estrenamos, la están ensayando desde hace nueve meses unos actores del Centro Cultural El Gallito dirigidos por la famosa Roxana Mares.
―Pues será el sereno. De todos modos: o le das una pulidita a tu libraco o aquí lo edito pura madre. Eso que te quede bien clarito, mi rey.

Agosto 1991

lunes, 12 de febrero de 2018

Teatro de Talavera en la Muestra estatal de teatro 1991

III. Novenario

Por Jesús Chávez Marín

Otra vez Manuel Talavera apuesta por el costumbrismo y nos ofrece su personal visión del paraíso conyugal. Una madre que ya chupó faros se queda como alma en pena que va arrastrando cadenas en el recinto de su hogar, donde rezan su novenario las dos guapas hijas y el tontolón de chema, el chiple.
El actor Mario Humberto Chávez, en un regocijante papel que Talavera diseñó especialmente para él, se mete al público a la bolsa interpretando a El gordo Delgado, amigo de la familia. Su actuación encuentra armónico equilibrio en el magnífico personaje del papá que hace muy bien Miguel Rodarte. Los otros actores resultan algo planos, comunes y corrientes; sólo destaca la presencia grata en escena de la actriz Alma Jurado en el papel de Chela y de los niños actores Gabriela, Ana Luisa y Pedro.
El texto requiere una recortada, una revisión autocrítica y le sobran dos o tres chistes bastante mamones que ofenden esta buena comedia de Talavera.

Agosto 1991

viernes, 2 de febrero de 2018

Allá cuando las computadoras personales empezaban

(Dramaturgo en problemas técnicos allá cuando las computadoras personales empezaban)

Por Jesús Chávez Marín

II. Al abrirse el telón:
―¿A qué hora llegaste, querida, no te oí entrar?
―Llevo como dos horas nomás mirando cómo le picas rico a la computadora, mi vida.
―Ay, es que el otro día, después del estreno de Relicario de la Rosario, ¿te acuerdas?, nos fuimos a casa de Luis David y estuvimos pisteando hasta las 5 de la mañana. Cuando llegué a la casa traía volado el sueño y se me ocurrió ponerme a escribir. Y no sé que maldita tecla aplasté: aparecieron en el monitor unos signos loquísimos, de todos colores; se me borraron 18 escenas de mi más ambicioso drama, el que en estos meses había estado creando.
―¡Ay guey! Que mala onda, querido.
―Imagínate, qué pendejo, venir con un borrachazo a borrar toditito., Ahora tendré que reescribirlo todo.
―Bueno, mi amor, no nada más tú tienes la culpa. Es que también a las chingadas computadoras les dan lagunas mentales, como a nosotros, se les borra el diskette, les llegan los humazos, ¿no crees?

Agosto 1991

viernes, 26 de enero de 2018

(En la foto Miguel Rodarte y Laura Lee en Un tranvía llamado deseo)

Muestra estatal de teatro 1991
I. Sainete con interludios

Por Jesús Chávez Marín

Hay un antídoto maravilloso contra la depresión y la muerte del cerebro: el hecho artístico. Más cercanamente, el teatro. Arte comunitario, tejido a mano, edificado con cuerpos vivos, vivido al tiempo y semejante al sueño, como le canta Tavira emocionado. Una sociedad (inimaginable) donde no hubiera teatro sería un redil de ovejas mansas, neuróticas y prisioneras, sin ningún hálito de libertad ni alegría.
La ciudad de Chihuahua vive intensamente el teatro. Sus actores, sus actrices son bien estimados por la comunidad y existe un público que llena las butacas, que aplaude con pasión y cariño. El Teatro de los Héroes se llena también para ver a los actores famosos de México aunque traigan los blandos remediones del show business  de la tele.
Durante el mes de junio la Asociación de Teatristas Chihuahuenses, que preside Oscar Erives y reúne a toda la gente de teatro de esta ciudad, presentó su Muestra Estatal 1991, con 13 puestas en escena de los diversos grupos de aquí y de Ciudad Juárez, donde oficiaron 96 actores y se estrenaron varias piezas de dramaturgos locales. De entre ellas habría de elegirse al grupo que represente a Chihuahua en la Muestra Nacional de este año.
Nómina
Las obras fueron (en el riguroso orden que reflejó el control de calidad de la presentecrónica):
Traición, de Harold Pinter, dirigida por Mario Humberto Chávez.
Novenario, de Manuel Talavera, dirigida por él mismo.
Rosa de dos aromas, de Carballido, por Ernesto Ochoa.
Dios en disputa, de Edelberto Galindo, dirigida por él mismo.
La zorra y las uvas, de Figueiredo, porernesto Ochoa.
Su alteza serenísima, de Fuentes Mares, por Enrique Hernández Soto.
Los justos, de Camus, dirigida por Luis David Hernández.
Debiera haber obispas, de Solana, por  Rodolfo Rodoberti.
La muerte alegre, dirigida por Ana Laura de Santiago.
Las preciosas ridículas, de Moliere, por Ignacio Medrano.
La orgía, de Buenaventura, bajo la dirección de José Luis Acosta.
Mínimo quiere saber, de Ballesté, por Luis Saavedra.
Amores que matan, de Fernando Chávez Amaya, dirigida por él mismo.
Originalmente estaban programadas 5 obras más, pero hubo grupos que no cumplieron su compromiso con la Muestra, los dirigidos por Jorge González, Ochoa, Octavio Trías, René Cardona y Rodarte, quienes se habían inscrito para presentar, respectivamente, El Jardín de las delicias, Voces en el umbral, Sierra de cenizas, La razón de Elvira y Jugarreta.

Agosto 1991