viernes, 7 de diciembre de 2012

El reino en ruinas


Se presentó El reino en ruinas, de Alfredo Espinosa

Por Jesús Chávez Marín

El día primero de marzo de 2002 fue presentada en la Quinta Gameros la nueva novela de Alfredo Espinosa: El reino en ruinas, publicada por la Universidad Autónoma de Chihuahua. Los comentaristas fueron Micaela Solís, Raúl Manríquez y Daniel Espartaco Sánchez.
En este libro se manifiesta el excelente oficio literario de este autor que se ha destacado por manejar con igual soltura varios géneros de escritura: el ensayo, el artículo, la poesía y la novela. En los años recientes él ha sido un interlocutor valioso en las páginas de los periódicos, en los foros culturales y en su ya abundante obra artística, que incluye libros fundamentales para nuestra historia literaria. Su opinión pública, siempre crítica, valiente y lúcida, ha contribuido a formar y a educar a la sociedad de nuestra época.
En esta novela, Espinosa nos abre la puerta de una ciudad arruinada por la desesperanza y los malos recuerdos. Más que en la miseria material, esas ruinas se anidan en las palabras de dos jóvenes prematuramente escépticos, en sus vidas a la deriva, en sus pasos que caminan por espacios dañados por la devastación ecológica, los estimulantes rápidos del licor y las drogas y la educación sentimental del cinismo y la derrota.
La maestría narrativa de Espinosa nos hace vivir en estos ambientes cerrados y delirantes donde se escuchan voces de la angustia contenida por la razón, donde se quiebran sueños colectivos, donde el veneno del odio va paralizando los cuerpos antes de su caída final.
Aunque es una novela dolorosa, una extraña energía se comunica en sus páginas, su trama nos despierta varias intrigas que habrán de resolverse con ingenio. Por otro lado, el trazo de los personajes es muy sólido, tanto en su lenguaje como en el perfil psicológico.
Inscrito en nuestra modernidad literaria, este libro ofrece una visión pesimista pero coherente de nuestro inicio de siglo, tan atormentado por la violencia y la crisis social; saturado de mensajes publicitarios que imponen la autoridad de su alto volumen y sus brillos artificiales; recargado de mercancías de rápida caducidad que al minuto siguiente se transforman en toneladas de basura. Imágenes que poco a poco van siendo también material de los sueños, tal como se expresa en el ambiente de esta novela.
Esta novela será lectura obligada para quien quiera hallar revelaciones inquietantes y certeras de la existencia humana y también para quien quiera disfrutar el placer de una historia bien contada.

Marzo de 2002

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