Es tan bonito amarte en pantalla
Por
Araceli Loya y JChM
Pero una vez a Neftalí se le
complicaron las cosas. Una de sus novias, Isabel, con la que ya tenía un año de
intensa comunicación, no se conformó con el habitual intercambio de frases
amorosas, las sesiones de desnudos frente a la cámara de la computadora y el
besito diario de las buenas noches, mi amor, sino que decidió viajar hasta
Chiclayo a conocerlo en persona. Trágame tierra.
Le inventó mil pretextos: que había
tenido un accidente gravísimo y entonces ella más quiso ir, para cuidarlo, pues
lo amaba con devoción. Que viajaría varias semanas a Ecuador: no hay problema,
hasta allá lo alcanzaría. Agotó Neftalí todos los recursos de a mentiras y no
lograba vencer a la empeñosa y bella Isabel. Ella gastó sus ahorros en llegar
desde ciudad Juárez, donde vivía, hasta la república de Chile, a buscar a su
hombre. Entonces él tuvo que emplear métodos más concretos: convenció a un
grupo de amigos a que se hicieran pasar por agentes de migración, y entre que
la ayudaban y otro tanto la amenazaban, así lograron controlarla e impedir que
conociera a su amado Neftalí, quien le tenía tanto miedo a su esposa real que
se hizo ojo de hormiga hasta que a Isabel se le acabaron los recursos y tuvo
que regresarse a su tierra.

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