miércoles, 1 de septiembre de 2010

arturo limón

Un libro para la acción

Por Jesús Chávez Marín

El nombre de Arturo Limón es muy conocido en Chihuahua. Desde muy diversas tribunas que van de las plazas a los barrios, de las páginas de los periódicos a los congresos internacionales, desde sus tres libros publicados a su cátedra en aulas de distintas escuelas y universidades, entre ellas la UNAM, la UACH y la Universidad Pedagógica Nacional, las palabras, las ideas y la praxis de este hombre han expresado para su comunidad, su sociedad, extensas y necesarias lecciones, indispensables para nuestra salud colectiva.
Licenciado en psicología, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México, maestro en educación por la Universidad de Brigham Young, maestro en psicología educativa y doctor en psicología social por la misma UNAM, el doctor Arturo Limón pudo haberse concretado a su ejercicio académico. Pero eligió, además, la acción social como una de las líneas de su destino.
En la práctica activa de sus ideas, este escritor eligió el camino difícil de la defensa de la ecología, que es también la necesaria defensa de la especie humana, tantas veces víctima de sí misma, de la concepción consumista y comercial con la que se manejan hoy los asuntos del mundo. La cultura de la basura es el resultado de esta ansiedad causada por la venta y el consumo, de esta quebradura de todos los asideros espirituales que el hombre había elaborado con cuidado de siglos.
Podrían escribirse muchas páginas de las múltiples actividades que Arturo Limón ha emprendido organizando distintos movimientos en defensa del medio ambiente. Lo mismo como ecologista independiente que cuando ha sido invitado a colaborar por algunas oficinas de gobierno; de las campañas de limpieza pública que ha impulsado con eficiencia y sencillez, involucrándose intensamente con las personas, con las señoras, los niños, los jóvenes para resolver algún asunto urgente en la colonia, en el barrio. O comentar su extensa actividad periodística en la que sostiene y genera ideas de las cuales él ha venido a ser el único escritor, casi una voz en el desierto, pero una voz muy escuchada, muy fecunda. En 1982 inició en Chihuahua una temática, un estilo, una red de lecciones de cultura ecológica que no existía y por eso era referencia obligada en este nuevo interés social que, para nuestro bien, despierta en los ciudadanos más jóvenes que han venido dándose cuenta de las proporciones del deterioro ambiental que padecemos. Voces nuevas que empiezan a expresarse por diversos medios.
En este ambiente resulta casi indispensable un libro como éste, que rápidamente alcanzó su segunda edición: Hacia una cultura ecológica en Chihuahua.
Este libro hacía mucha falta en nuestro medio intelectual, donde sus temas son muy escasamente tratados, y se presentan con lenguajes científicos o técnicos tan cifrados que sólo pueden ser leídos por especialistas en informes escuetos e indiferentes. Pero un maestro de escuela, por ejemplo, que quiera informarse o informar a sus alumnos de estos asuntos de la ecología no hallaba en Chihuahua ningún libro que sistematice este tipo de material.
Con paciencia de buen maestro y con la amenidad de hábil escritor, el autor desglosa un extenso corpus temático que inicia desde el origen del universo y llega hasta los problemas concretos de las ciudades y las regiones de Chihuahua. Para lograrlo, presenta una buena cantidad de tipos distintos de textos, de géneros de escritura que van de lo narrativo a lo lírico, desde el lenguaje científico traído con claridad al alcance de cualquier lector medio, hasta poemas de autores clásicos. También hay fragmentos muy ágiles de prosa didáctica, muy bien organizada y sistematizada. El libro no se queda en el planteamiento del problema, sino que además propone soluciones concretas, directas, y también relata en diversas crónicas las acciones que se han desarrollado, aquí y en otras partes del mundo, para solucionar problemas que enfrentamos en nuestras casas, en nuestras ciudades.
Hay partes de la lectura que provocan sensaciones físicas. La efectividad de su expresión no sólo informa con claridad sino además logra conmover como sólo puede hacerlo la buena escritura artística, que es sugerente y efectiva. Por ejemplo, hay pasajes donde, al estar leyéndolos, se me despertaba una sed intensa y tenía que levantarme a tomar un buen vaso de agua. Otros que me causaron una tristeza muy grande por las especies de animales y aves que han desaparecido de la faz de la tierra. Como aquella noble bestia cuyo último alimento fue un pedazo de plástico desechado por un hospital millonario que clandestinamente dejaba su basura infectada a cielo abierto.
Sin embargo, el tono de la obra es equilibrado. Yo no sé cómo le hizo el autor para no desbordarse en lamentos finiseculares tratando temas como éstos. Al contrario. El temple de su lenguaje es sobrio, estoico, tranquilo. No usa los recursos del efectismo, habiendo tantas historias negras qué contar con esta información que podría ser catastrofista. Aún así, no escatima ningún asunto. Su panorama es amplio y se nota que el texto sistematiza varios campos de investigación.
Es difícil agradar al lector con una lectura ligera, amena, cuando se tratan temas que tienen tanto que ver con la sociología y con la tecnología. Pero Arturo Limón lo logra con este libro. Habla de Chihuahua, pero también del universo y de las ciudades famosas del mundo donde los hombres y las mujeres casi fueron sepultados entre toneladas de plástico desechable, donde los ríos murieron y luego volvieron a nacer con la ayuda de seres humanos más concientes y activos que lograron el milagro de que centenares de peces regresaran a iluminar con su vida aquel torrente nuevo. Nos cuenta este libro relatos antiguos y los afanes del hombre contemporáneo que en la confusión de sus vidas enmedio de la multitud sobrepoblada procura encontrar otra vez los hilos de su futuro. Nos transmite la nostalgia por los seres que desaparecieron para siempre, alcanzados por las balas de los cazadores y por la mancha inmensa del aceite sucio derramado entre las aguas donde habían vivido durante siglos como especie animada o vegetal. Pero enseguida nos presenta el autor una solución, una esperanza implícita en la acción que allí mismo propone. Nos salva del desaliento. De esta manera, el lector recorre con placer este libro compuesto con variedad sabrosa, estructurado con claridad, con pocas palabras, con prosa que logra páginas deleitosas en frecuentes ocasiones.
Este libro es también verdaderamente inquietante. Es imposible quedarse indiferente ante lo que aquí se cuenta, lo que aquí queda escrito. Si una de las características de todo buen libro es que su lector después de leerlo ya no seguirá siendo el mismo, que su vida habrá de cambiar a partir de las ideas que ese libro expresa, de las sensaciones que transmite, sin duda Hacia una cultura ecológica en Chihuahua es de esa índole de libros.

Æ     Octubre 1997. Prólogo al libro Hacia una cultura ecológica en Chihuahua. Además, publicado en Armario, editores José Manuel García et Adriana Candia.

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