martes, 3 de julio de 2012

enrique servín


Presentación del libro El agua y la sombra, de Enrique Servín

Por Jesús Chávez Marín

El un gran honor para mí participar en la presentación de El agua y la sombra, este libro tan esperado de Enrique Servín, maestro generoso y amable de casi todos los que escribimos textos literarios en esta ciudad.

Desde que era muy joven, Servín ha vivido, caminado, hablado, pensado como un poeta. Su sensibilidad y su mirada registran con claridad y prodigiosa exactitud la luz y el tiempo, los objetos y las voces, las historias y los rostros de las personas que encuentra en su marcha. Ha viajado por muchos lugares y en su conversación parece que ha leído todos los libros que existen, y todos en su idioma original.

Es tan vasta la información que maneja, tanto de nuestra época como de tiempos remotos, que la gente se queda durante horas escuchando su palabra, su conversación siempre animada y sorprendente; su memoria reproduce poemas completos y largas frases literales dichas o escritas en un pasado que vuelve en su voz tan viva como en su momento original.

Resulta difícil de creer que un hombre con tanta sabiduría conviva con nosotros con naturalidad y sencillez, que camine por las calles de esta ciudad y trabaje a nuestro lado todos los días y que todo lo ha haga “sin pizca de infatuación ni de soberbia”, tal como en dos de sus versos lo expresa él mismo al referirse a sus ancestros.

Enrique Servín es antes que nada un maestro en voz alta. A pesar de que ha escrito mucho y algo de eso ha publicado, la esencia de su expresión es el habla. Las palabras de su conversación son muy precisas, de vocabulario vastísimo y sonido armonioso.

Algo de ese prodigio se refleja en este libro de poemas, El agua y la sombra, en la escritura que es también la sombra del agua viva del lenguaje.

El libro inicia con el mensaje de un regalo. En uno de sus niveles de significación, el poeta ofrece al lector sus poemas como un regalo elemental y lo invita a participar en el juego poético: Aquí te dejo este loto, simple como una flor. Es una flor. Y luego la sugerencia: haz tú que se desdoble. La literatura no existe sin el lector. Sólo en la resonancia de la voz poética leída por alguien se realiza el poema.

En otro de estos primeros textos que se llama “Trino en la luz”, el poeta hace una transfiguración muy ágil de las sensaciones, de tal forma que un sonido sutil se sienta como un fluido visual y también como una sensación del tacto. Esta percepción ampliada de los sentidos también se produce en otro poema llamado “La música, la hierba” y en el que cierra esta primera parte del libro, “Manantial”.

Esta fusión de significaciones es uno de los recursos más utilizados en el libro. La gran efectividad que alcanza se debe al cuidadoso trabajo de cada verso. Cada uno de ellos está medido cuidadosamente, y el ritmo respeta con todo rigor los acentos de la poesía en español. Utiliza sobre todo versos endecasílabos, combinados con otros de 14 y 7 sílabas. En poemas más extensos se atreve con versos muy largos, pero siempre cuidando el sonido y la música del poema.

La memoria como material de sueños o como registro de sensaciones es otro de los mecanismos del poema en este libro. En uno de los poemas se señala esto: Como una imagen rayada por una vara en el agua los recuerdos se funden, se confunden. Una de las secuencias más repetidas es la evocación desde un presente de la escritura hacia un pasado de la infancia o de la conversación con los mayores que refieren historias antiguas. También abundan las referencias a la Historia o a la simbología de la tradición cultural.

A veces el texto relata una escena cotidiana, como una fila de gente que espera ante la ventanilla de pasaportes, o que viaja en un camión, desde la cual se desprende en la conversación o en el resplandor del recuerdo la ventana hacia el extrañamiento o hacia la simbolización de un hecho o una construcción abstracta o bien concreta.

Otro de los materiales del libro son los documentos significativos: una fotografía, una agenda, un cuadro que son el punto de partida no sólo de la evocación sino del nuevo significado del tiempo, ráfagas de años pasan y queda una especie de arco iris que contiene la memoria y su significado, como también la percepción de la voz poética, la nostalgia y la fuerza de la nueva imagen, construida con palabras.

Entre las secuencias más entrañables de este libro que conjuga la alegría y la nostalgia, está la reunión de los amigos, en el pasado y en el presente: el poeta que invita a una amiga suya a visitar el patio donde jugaba de niño, los compañeros de viaje o de tertulia al ritmo de la música fresca de las risas, el encuentro con el padre frente al mar y más allá de la muerte, la charla con una abuela que le da vida a los relatos.

También son elementos de fabulación en este libro los edificios, las ciudades: no sólo las del presente sino además las del pasado, las que fueron y son ya ahora tan sólo polvo en el aire del tiempo, tal como lo dice el autor en dos versos suyos. También la presencia concreta y material de un edificio o la materialización de sueños delirantes, como lo dicen estos dos versos magníficos y dolorosos: y un gran arco triunfal que los fantasmas alzaron a la antigua violencia o vanidad de los hombres. Es muy original este ángulo desde el que se miran las grandes construcciones, el magnífico mármol y la noble cantera, piedra numerosa, como llama a ese conjunto, que luego fueron torres, y que pervive en la eternidad fugaz del esplendor. Con este tipo de frases tan ágiles, con versos certeros, nos sorprende y nos carga de significación en varios momentos del libro.

Otra de las líneas temáticas es la mirada al desastre ecológico. En un poema que se llama “Nota encontrada después del fin del mundo” viene este verso atormentado, que se refiere a los signos que se vieron y que no fueron suficientes para impedir el desenlace fatal: pájaros que caían muertos a nuestros pies como pesados jeroglíficos.

Denso en su significación, armonioso en su sonoridad, ingenioso y nostálgico, este libro tiene hilos muy sutiles de buen humor, una mirada múltiple construida con extensa información, una elaboración ágil y eficiente de los conceptos y una sensibilidad educada en la reflexión y la percepción.

El libro de un poeta que expresa su época y sabe ordenar las sensaciones y las ideas con las que se imagina el mundo en el siglo XX y a los inicios de este nuevo siglo.

Agradezco a ustedes su atención.

Julio de 2003

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