lunes, 19 de mayo de 2014

galería




Una galería para las artes visuales es un lujo delicado que Chihuahua ya merece.



Por Jesús Chávez Marín



En el caos de nuestro fin de milenio, algunos hombres y muchas mujeres hemos venido intuyendo esta verdad: en los objetos de arte se nos revelan claves importantes para nuestra salvación.

         Cuando cargamos la mirada en nuestras ciudades de cemento, en los ríos muertos de sed, en la muerte chiquita del desempleo, en el dolor colectivo de la miseria, parece de pronto que ya no tenemos remedio. Y a pesar de todo seguimos trabajando, vivimos, buscamos el equilibrio, la claridad, el amor.

         El arte es un método de conocimiento profundo. Cuando en los lugares donde vivimos podemos mirar y tocar alguna escultura; cuando nos llega la luz de los colores de algún cuadro hermoso (esa ventana al cielo); cuando existen libros cerca de nuestra cama; cuando asistimos a un buen concierto o a un espectáculo de teatro nuestro cuerpo respira con plenitud, la percepción de los sentidos actúa con mayor destreza. La mente se afina en el arte.

         Nuestra ciudad de Chihuahua ha crecido, hasta hoy, con desequilibrio. Al saber que vivimos en una zona extensa de desierto, nos preocupamos –a veces demasiado– por que no nos falte nada a pesar de las sequías y a pesar de la adversidad financiera. Por eso, tal vez, una casa linda como la Galería Oscar Rizk todavía a mucha gente le parece un juguete exótico, sin saber que las obras de los artistas son objetos de primera necesidad espiritual en un mundo donde a veces nos sentimos desamparados.

         Un año cumple esta casa de artistas. Sorteando difíciles tiempos, han sucedido aquí hechos importantes: la exposición colectiva de creadores mexicanos con la que se inauguró la Galería; la oferta de objetos de arte donde adquirir (más allá del plástico industrial que hallamos en los comercios locales) un regalo digno; la presencia inquietante de Francisca de Diego y Eugenio Flores Reyes; el ambiente acogedor de un espacio poblado de riquezas visuales; las expresiones del Amor crucificado, nombre de la obra que expuso Kitty Thompson la primera de este año; el digno mercado que se ofrece para artistas de Chihuahua; la construcción de la fábula Arreguín; las sofisticadas fotos de Nacho Guerrero, los encuentros afortunados en las noches de vino blanco y amistades felices.

         Para nuestra fortuna de ciudadanos, La Galería Oscar Rizk, un año después, mantiene sus puertas abiertas. Esta casa es un lujo de primera necesidad para nuestra vida colectiva.



Junio 1994

1 comentario:

  1. La Galería Oscar Rizk en 1994 realizó exposiciones y fue una buena tienda para hallar obras de arte.

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