jueves, 21 de junio de 2012

53 relatos


Cincuenta y tres relatos breves

por Jesús Chávez Marín


Meditación de la muerte
Un viejo espantapájaros se había cansado de la inmóvil situación de su destino y buscó denodadamente la movilidad; un brazo cayó hecho trizas, su pierna se hizo astillas. Luego, murió.

Arte poética
Siguiendo a Basho, principio de arte: cantan albañiles en el trabajo; unos con buena voz y poesía, otros solo producen ruido que fastidia.

Un mimo neurótico
En una oficina de gobierno, estaba un mimo enojado, en una silla al lado de tres escritorios. Había dado siete funciones en ferias del libro, por varios ranchos de Chihuahua, gastó los viáticos en payasadas, perdió comprobantes, y ahora debía dinero. No le parecía justo, y sin embargo: lo era.

Caminata
Relampaguea en un fondo de sombra; aquella mujer camina por la sierra con su hijo pequeño a la espalda. Su amor no declina con el cansancio.

Mariposa de bar
Revolotea en la sombra del bar una mariposa blanca; unos mariachis cantan música de burla: ahora que ya llegó febrero ganas tenía de verte, mi general Quevedo. Entre los vapores del alcohol, Esteban trata de hallar el hilo de un recuerdo que se desvanece

Nupcias
Se alzan airosas las esperanzas; en el recuerdo la sombra, que no vuelve, como las fiestas, las ceremonias. Y yo te espero, te escribo.

Skirla
Rodolfo Borja llegó de Anáhuac en los años setentas y formó un grupo de rock, componía canciones y estudiaba la guitarra en acción; éramos un madral sus admiradores. Empeñó todos los días de su vida en pulir su música, sus poemas. Es uno de los lujos de la ciudad de Chihuahua.

Arte de meditar
En mis huesos se van marcando los recuerdos en movimiento, por las mañanas es mi laboratorio de las ideas. Algún día serán ceniza de sueños.

Sabes bien que voloveré
Madrugada, prendo un marlboro; tiembla la llama. En el sereno lago de la memoria cae la lluvia; al fondo, la breve luz de tu mirada aparece como un arcoiris de caoba y entonces, aunque estés tan lejos, sois de mí.

Otros siglos se le parecen
Siglo xxi: dos desconocidos coinciden en el vestíbulo, su presencia mutua los incomoda; procuran la higiene de su precaria individualidad.

Aroma de tu hogar
Un hombre en el monte recordaba en silencio aquellos años cuando el amor era pródigo en su casa, el olor del pan y el dulce rumor de dos mujeres que platicaban en la cocina, mientras preparan comida para los hijos, como arrullo de lluvia fresca y fragante.

Rocío Herrera
Rocío se va, deja una fragancia de perfume, el eco de su risa en la mesa y el recuerdo de cuando fue la niña consentida de nuestra casa.

Vestíbulo
Se oían voces de viajeros en el vestíbulo, no escuché con claridad porque nos estábamos registrando; cuando nos asignaron la habitación, los miré de reojo y reconocí a uno de ellos. Al que había preguntado: ¿Estás seguro del domicilio?, porque ya vez cómo se enojo Vicente cuando matamos equivocados aquellos dos gargantones de Las haciendas.

Vacas
Rocío, cuando era niña, fue de visita a una granja cercana. En la tarde, cuando volvió a su casa, le platicó a Rosario: mami, las vacas tenían una carota de este tamaño.

El infierno del hogar
La voz amarilla de sus cinco hijos se ha convertido en alarido, su esposo es un ogro enfermo que la tortura, la migraña estallaba de dolor en las sienes y en sus ojos bonitos; su amor era un jarrón de porcelana hecho pedazos en el suelo. Nadie la ayuda.

Galas de amor
La mayoría de las mujeres visten calzones y corpiños finos y breves; cuando los lavan, los cuelgan al fondo del patio, junto a los cerezos.

Escribir un libro
Un autor escribió el libro Tricentenario cívico y muy contento fue a la oficina de su amigo diputado para regalárselo, con autógrafo y toda la cosa. Cuando salió de allí, el diputado tiró el libro al cesto de la basura. El autor se devolvió por un olvido, miró su libro, se le rodaron las lágrimas.

Hielo
Había una vez un sapo que no se decidía a saltar; el agua parecía helada y nada tenía sentido. En su memoria vivía ella, solo allí.

Amor
Todos los hombres saben el lugar exacto donde está guardado su tesoro. Incluso los más indiferentes.

Novela costumbrista
Un imitador de José José fue de todo y sin medida, cuando tenía 56 andaba sin lana y urdió escribir un libro de superación personal, pero ya para entonces sus tremendas historias eran literatura costumbrista; ninguna editorial quiso invertir un cinco partido por la mitad.

Arte narrativo
Señor D. E., sería pretencioso decir, como Flaubert: Madame Bovary suis moi. También si dijera: observo con buen oído las vidas. ¿Qué puedo decirle a usted, que es un escritor, y sabe cómo funciona esto?

La casa de los muertos
Era un perro abandonado en un patio lleno de gatuños, en una casa de interés social donde vivían 5 miserables personas que lo alimentaban entre sus propias eses, pero jamás limpiaban el hábitat, ni lo paseaban, ni lo bañaban. El perro los amaba y los odiaba en silencio.

Flor 

Había una flor que escribía poemas bien bonitos, relatos finos y sabios, una bella columna literaria, que se llama La rueda de ¿qué?; buena poetisa, de lo mejorcito por estos rumbos. Un día amaneció de malas por tanto machismo mundial, y fundó numerosas franquicias del club Mafalda.

Antropólogos
Indigenistas que simulan y cobran en gobierno; antropólogos investigan y redactan tesis, otros filosofan y toman fotos; muy pocos se preocupan deveras y de nada sirve.

Amistad
Cierto jabalí dejó por completo las drogas, porque en su empresa pusieron un reglamento facista que incluía el antidoping. Sus amigos, mariguanos viejos todavía ciclados en la música de Jim Morrison y nada más de eso sabían hablar, le retiraron su amistad con gran indiferencia.

Analista político
Un erizo pendejeaba al gobierno en los periódicos, hasta que se la dieron de funcionario. Sintiéndose ya refugiado, inventó el hilo negro de la doble facturación; la creía su aportación original. Lo corrieron. Se amargó, pero se inscribió en el pri. O en el pan, ya no me acuerdo bien.

Peregrino
En estos días trágicos, parece frívolo redactar un cuento, pero este era un viajero que llegó a Jiménez, porque lo invitaron a leer unos poemas que había escrito; pero a los organizadores se les olvidó el asunto y el poeta peregrino se quedó chiflando en la loma.

Organización
De un lado, está el crimen organizado; por el otro, el gobierno mexicano a veces parece muy desorganizado. En otras ocasiones, ambos parecen una sola organización.

Julio 2010.

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