lunes, 22 de agosto de 2011

lilly blake

Historias de sabiduría femenina: presentación de Microuniversos, de Lilly Blake.

Por Jesús Chávez Marín

Para conocer los secretos de la tierra, hay que conocer el corazón de las mujeres. Es como penetrar en una biblioteca infinita donde hay zonas de silencio; jardines exuberantes y bosques florecidos; polvo de siglos donde se acumula la muerte; fábulas de sabiduría llenas de risa y secretos; cocinas bañadas de luz y frescura donde el olor de las feromonas femeninas se mezcla divinamente con el aroma del arroz, el cilantro, la panadería y el perfume en el cuello de una exquisita cocinera.
Las mujeres fueron invitadas por Dios para que juntas, ellas y Dios, realizaran las misteriosas y divertidas tareas de la creación. Durante el primer día juntaron muy contentas los ingredientes: el aire, los sueños, la tierra, los metales, el fuego, el amor, el agua, el incienso.
En la segunda jornada fueron separando y mezclando. Al tercer día quedaron todas, ellas y Dios, embarazadas de puro gusto y empezaron a poblar todos los espacios con las criaturas de su imaginación.
En este libro de Lilly Blake, Microuniversos, relatan algunos testimonios de aquellos tiempos eternos. La creación sigue, las mujeres siguen siendo las señoras y el espíritu fecundo de todos los ríos y de todos los mares. Escuchen como ejemplo este relato:
Vives en el ritmo de mi respiración
El soplo azul del viento
Aire
Existo en ti
Y afuera
En ti
Y afuera
La visión poética se produce desde la individualidad de un sujeto lírico, claramente femenino en la perfecta conciencia de quien se sabe generadora de seres, “vives en el ritmo de mi respiración”, y la identidad se desdobla con oscura sabiduría literaria hacia sus criaturas: “existo en ti y afuera”. Lilly Blake es redactora hábil, su poema se prende aquí y refleja algunos paisajes de ese territorio intuido al que llamamos poesía.
Vean este otro:
Del agua tomas la vida pez
Seres alados llenan el aire
Fauna de colores pisa la tierra
En el fuego
Viven seres de rostros desconocidos
Cada vez que nos asomamos
Quema.
Con elegantísima discreción, la poeta nos asoma a un abismo. Los seres que crepitan en la energía de la lumbre, las sombras que se abren para que pase el aire y avive las llamas, la lumbre de todos los tiempos ardiendo en todas las pasiones, en los orígenes y en el alarido de nuestra propia muerte, “cada vez que nos asomamos quema”, imagen asociada con lucidez artística con la creación, con el agua de todo principio, “del agua tomas la vida”.
Lo asombroso en los textos de Lilly Blake en este libro es la economía casi monástica del lenguaje. Mujer de pocas palabras, la escritora se pasa la vida entera pensando y luego nos ofrece estos relámpagos de poesía, donde la poderosa energía de la luz, hace tierra.
Existen frases que nada más las mujeres pueden decir. Lean por ejemplo esta:
Rueda la sangre
Rueda
Dentro de mí.
La poeta se deja penetrar por ciertas imágenes. Pero ella permanece siempre despierta, su inteligencia incluye con toda naturalidad a la fantasía, a la sensibilidad, a la intuición. Pero esta mujer es una pensadora de tiempo completo, sólo a una persona torpe podría ocurrírsele repetir la pequeña tontería de que a las mujeres nadie les entiende. Ellas entienden, ellas saben, con una lógica más profunda y más alta, las pequeñas conexiones del ser humano con la naturaleza viva y con la naturaleza muerta.
Lilly Blake escribe también esto:
Dentro del tiempo
Detecto un reloj
Tic
Déjame pensar
Detente tiempo
Tac
Detente.
A Lilly Blake la conocimos hace poco tiempo en el ambiente literario de la ciudad. Ella nació en Delicias, estudió en el extranjero y luego anduvo un rato en el taller de Mario Arras. Sus poemas aparecieron en ese compact book titulado A MEDIAS TINTAS, la rigurosa y divertida antología de trece poetas que compiló, introdujo, anotó, vendió, y agotó la edición completa el escritor Rafael Avila, muerto de risa.
La generación de escritores a la que pertenece Lilly Blake tiene dos condiciones muy prometedoras: ellos son muy jóvenes y muy profesionales. Es muy posible que este grupos de artistas rompa todas las fronteras, las limitaciones que hasta hoy ha padecido el oficio de la escritura: la escasez de publicaciones, el centralismo envidioso, la improvisación rimada, la poca dignidad laboral que nos obliga a escribir gratis (hoy en día, a un escritor sin recibos de honorarios nadie los respeta) y el resentimiento social de los poetas acomplejados que creen que todo mundo los ataca por ser jóvenes, por ser viejos, por ser pobres o por ser burgueses. Yo calculo que con esta vigorosa camada de escritores y de escritoras todo aquello pasará a formar parte de los recuerdos pintorescos.
Me encanta, por eso, participar en esta fiesta de la literatura: la presentación del número 10 de esta linda colección de libros universitarios, Flor de arena:
Microuniversos, de la señora Lilly Blake.

Junio 1997

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