miércoles, 4 de agosto de 2010

instrucciones para escribir

Instrucciones para escribir un haikú

Por Jesús Chávez Marín

En mi curso de literatura la joven y talentosa discípula Gabriela Rascón Licano, escritora mexicana, autora de la novela Desierto rojo, preguntó si es posible escribir en español un poema haikú. Le conté de las aproximaciones posibles a ese acto estético, de los buenos textos de José Juan Tablada como “es mar la noche negra, la nube es una concha, la luna es una perla”. O aquel otro suyo de lo más misterioso: “el mono me mira, quiere decirme algo que se le olvida”. También de los poemas haikú de Octavio Paz y sobre todo sus magníficos ensayos sobre el tema. Entonces desempolvé aquel viejo texto mío de los tiempos cuando fui profesor en el Colegio de Bachilleres, que a continuación y de inmediato transcribo.

Instrucciones para escribir un haikú
1. El haikú solo se escribe en el trayecto, en el viaje. La caminata.
2. Este poema contiene entre los elementos de su sonido abstracto la conexión simbólica con alguna de las cuatro estaciones: primavera, verano, otoño o invierno
3. El haikú es una contemplación de la naturaleza. De sus esencias: árboles, montañas, estrellas, jarillas, arena, perfume.
4. El haikú se imagina en la percepción de los cinco sentidos: vista (trazos, líneas, arco iris); olfato (fragancia, jazmín, Perry Ellies); oído (música, sensualidad de una voz, gritos); tacto (un beso, la caricia, el dolor); gusto (saborear la comida, un beso muy profundo, alimentar a tu hijo).
5. El pensamiento del haikú tiene su disciplina en el arte de la respiración, los sistemas de pensamiento zen, la gimnasia, el ambiente de los samuráis y el universo de las geishas. Estas simbologías podrían hallar similitud en escuelas filosóficas occidentales.
6. La forma de versificación haikú es estricta. A pesar de que el idioma japonés al ser tan sintético es casi natural para la redacción de haikú, quien lo intente en otros idiomas debe redactar en el sentido de su preceptiva.
7. El haikú esta compuesto por tres versos. El primero de cinco sílabas. El segundo de siete. El tercero, que es la conclusión del poema, de cinco sílabas. De tal suerte, el poema completo tiene 17.
8. El haikú no lleva rima ni punto final, aunque sí la puntuación que la gramática marque en el interior de su texto.
8. El poema expresa un pensamiento completo. Autónomo y sin dependencia de ninguna estrofa anterior o posterior a su escritura.
Aquí concluye esa antigua lección. Para seguir en la región de la teoría literaria, aquí viene un bello texto de Jorge Luis Borges que se llama “Arte poética”. Como algunos de ustedes tal vez recuerden, la poética es la manifestación de su oficio para cada escritor, su sistema de reflexión y la fuente de su voz narrativa. Este tipo de textos funciona también para otros artistas además de los poetas: pintores, músicos, danzantes, escultores, arquitectos, cocineras. Lean entonces esta chulada de poema del más grande maestro del idioma español del siglo XX: Jorge Luis Borges:

Arte poética
Mirar el río hecho de tiempo y agua y recordar que el tiempo es otro río, saber que nos perdemos como el río y que los rostros pasan como el agua.
Sentir que la vigilia es otro sueño que sueña no soñar y que la muerte que teme nuestra carne es esa muerte de cada noche, que se llama sueño.
Ver en el día o en el año un símbolo de los días del hombre y de sus años, convertir el ultraje de los años en una música, un rumor y un símbolo.
Ver en la muerte el sueño, en el ocaso un triste oro, tal es la poesía que es inmortal y pobre. La poesía vuelve como la aurora y el ocaso.
A veces en las tardes una cara nos mira desde el fondo de un espejo; el arte debe ser como ese espejo que nos revela nuestra propia cara.
Cuentan que Ulises, harto de prodigios, lloró de amor al divisar su Itaca verde y humilde. El arte es esa Itaca de verde eternidad, no de prodigios.
También es como un río interminable que pasa y queda y es cristal de un mismo Heráclito inconstante, que es el mismo y es otro, como el río interminable.

Y para cerrar con broche de oro, este otro poema también de Borges:

A quien ya no es joven
Ya puedes ver el trágico escenario y cada cosa en su lugar debido; la espada y la ceniza para Dido y la moneda para Belisario.
¿A qué sigues buscando en el brumoso bronce de los hexámetros la guerra si están aquí los siete pies de tierra, la brusca sangre y el abierto foso?
Aquí te acecha el insondable espejo que soñará y olvidará el reflejo de tus postrimerías y agonías.
Ya te cerca lo último. Es la casa donde tu lenta y breve tarde pasa y la calle que ves todos los días.

En el rumbo del mes y como cantó el buen músico José Feliciano: feliz Navidad, prospero año; felicidad.

Æ     Noviembre 2009

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