sábado, 5 de junio de 2010

ch. p.

El peatón también tiene derecho de vía
por Jesús Chávez Marín
En Chihuahua hay demasiados automóviles, más de los que se necesitan, persiguiendo el afán insensato de que todos tengan coche a la puerta, como si fueran de rancia alcurnia, aunque solo alcance para carro de circulación ilegal con plasta de odepafa pegada al vidrio. O carro de lujo también de odepafa: la corrupción alcanza para todos.
En ese ambiente de humo y modernidad, los peatones ya pasaron de moda y a casi nadie le importa que la empresa Ferrocarril Mexicano, Ferromex, ocupe el espacio público, calles enteras, alzando en forma arbitraria barandales, alambre y rollos de acero con puntas, mucho más allá de lo que le permite el derecho de vía.
Antes de que el gobierno de Zedillo vendiera en paquete los ferrocarriles nacionales de México y el tren Chihuahua al Pacífico a un grupo de inversionistas de sociedad anónima, la gente circulaba con libertad, sin que nadie ofendiera el derecho de vía, que fue establecido para comunicaciones y transportes federales y la verdad habría que revisar si ese derecho vale para empresas privadas, como Ferromex.
Al margen de eso, la gerente en Chihuahua tiene resguardada con cercas y guardias privados que se esfuerzan por mostrar apariencia de militares, una extensa zona donde se prohíbe la circulación de peatones y automóviles. Las calles se cortan con letreros que dicen: propiedad federal. El terreno se mide por hectáreas y va de la calle 20 a la 48 a lo largo, y de la calle Méndez a la Urquidi a lo ancho, y cruza las colonias Dale, Rosario y Pacífico.
En la entrada principal hay una enorme placa que tiene grabado un anuncio: Gimco S. A. de C. V., signado a los lados por dos logotipos de la General Eléctric. Esa firma norteamericana pudiera ser accionista principal, por medio de algún truco financiero. En ninguna lógica parece correcto que se anuncien como propiedad federal terrenos legítimos y además los ilegítimos de una empresa privada. Tampoco que algunos empleados de Ferromex usen, en espacios y en horas de trabajo, uniformes y gorras de la secretaría de comunicaciones y transportes. Ni, por supuesto, que los peatones no puedan transitar de sus colonias rumbo al centro por ningún lado. A menos que caminen por el sucio puente de la calle 38, donde el tren pasa por arriba con su carga de riqueza industrial o con alegres turistas que van de paseo a la bella sierra de Chihuahua.
Los caminantes también tienen derecho de vía.
jchavezm@uach.mx (publicado en El Heraldo de Chihuahua, enero 2010).

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