sábado, 12 de junio de 2010

poniatowska

Por Jesús Chávez Marín

Tuve el privilegio de participar en el encuentro de escritores horas de junio, que cada año organiza el poeta Raúl Acevedo Savín, el editor legendario de la universidad de Sonora, y su equipo de generosos colaboradores, la mayoría de ellas hermosas mujeres como una que se llama Sol, y muchas otras señoras y señores que hacen que todo funcione. Me tocó leer en la cárcel ante un público atento y sensible, junto a un grupo de escritores: la mitad de de los cuales eran prisioneros, estudian en un taller literario que coordina el profesor Elmer Tabanico. También tuve la suerte de viajar a Guaymas en la misma camioneta donde iba la gran escritora Elena Poniatowska. Fue una bella experiencia. Nada sangrona la señora, muy seria, la acompanaba su hijo, un señor rubio, alto, de pelo risado y de ojos azules muy buena gente y algo distante. Ella es encantadora, chaparrita y ágil, con una sonrisa inolvidable, muy solidaria con la gente, participó en dos marchas, una de pescadores en Guaymas y la de los padres de los niños que murieron un año antes en el incendio de la guardería ABC de aquella ciudad. Entre los escritores del encuentro, a los que más recuerdo son a Cristina Sainz Sotomayor, Lorena Sosa Rodríguez y el grupo de los de Baja California en la mesa que me tocó coordinar, excelentes poetas y músicos, ingeniosos y alegres. Les mando un beso a todos ellos.

Junio 2010

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