viernes, 11 de junio de 2010

tu respiración

El arte de caminar
por Jesús Chávez Marín
Uno de los privilegios de andar navegando en este mundo, en este siglo, es el de la amistad. A una de mis amigas más hermosas la conocí en 1998; ella era la joven esposa de un artista que trabajaba conmigo. La figura curvilínea de su cuerpo era un espectáculo, y su rostro de reina santa hacía juego; además de su alma grande y alegre, como la de otras mujeres de talento que cultivan el arte y el amor.
El mejor testimonio es el de su mismísimo marido, quien la llama con toda honradez y cariño: la mujer maravilla.
El otro día la encontré en la cafetería de bellas artes, donde almuerzo todos los días, y me dijo: oye, Chávez, tú que conoces de todo, pásame una receta para adelgazar. Me urge.
Por supuesto que yo no todo lo sé, pero alabanzas de amigas tan bonitas jamás las tomo a la ligera. Así que saqué mi agenda y me puse allí mismo las vestiduras de Kalimán, y como si ella fuera mi pequeño y valiente amigo Solín, le dije: serenidad y paciencia, mi guapa y regordeta amiga. Voy a escribirte 23 lecciones para ti, y también, ¿por qué no decirlo?, para alguna lectora de Omnia que quiera apuntar en su libretita este recetario infalible para recuperar la silueta noventa sesenta noventa que tenían en su fiesta de 15 años.
1. Primero que nada, acepta tu cuerpo tal y como está. Tu cuerpo eres tú. No lo ofendas con reproches, aunque por ahora tengas kilos demás. Pocos o muchos. Si lo haces, es a ti a quien ofendes: autogoles, jamás.
2. Todos los días levántate a las seis y media de la mañana. Ni un minuto después. Todos los días, incluso sábados y domingos. Quien no se levanta con el sol no disfruta del día.
3. Que tu primera actividad, antes o después del baño diario, sea caminar afuera, a la intemperie. Por lo menos media hora. Si es una hora, mejor.
Caminar, no correr. Camina vigorosa, muy derechita, pero no corras.
4. Recuerda tu pasado zoológico: los animales corren solo cuanto huyen, no en su andar cotidiano.
5. Si te gusta correr, hazlo solo a una distancia de cien metros. En un trayecto mayor, lastimas los talones, algunas articulaciones y vas vulnerando órganos mayores.
6. En vez de una taza de café o de chocolate, toma en ayunas una bebida de estafiate, sin azúcar por supuesto. Esa hierba tarahumara la consigues en la tienda del profesor Alfonso Arámbula, en el centro. Es un remedio para la limpieza del estómago. Ese es el inicio y la esencia de la buena salud.
7. A mediodía, en un vaso de agua sin hielo, agrega el jugo de tres limones recién cortados. No agregues azúcar. Disfruta el ácido saludable, que también será para la higiene de tu cuerpo en sus regiones más recónditas.
8. Recupera el ritmo de tu respiración. El que con naturalidad tenías cuando fuiste la niña consentida de tu madre y de todos los que te miraban.
9. No permitas que nadie te apresure. Las acciones que se realizan con prisa, son torpes y quebradizas. Y engordan.
10. Bájate del automóvil. Úsalo nada más para distancias largas. Camina a la tienda de la esquina. Al Oxxo. Al centro. A visitar a tu madre. A recoger a tus hijos en la escuela del barrio. No pares de caminar.
11. Come todo lo que se te antoje, pero afina una conciencia disciplinada. Lo que mata es el exceso y la ansiedad. Estos dos son los que engordan, no el placer de la comida.
12. Come con serenidad.
13. En algún momento del día, quiebra 2 nueces y disfrútalas. Todos los días. Solo 2, y recién partidas.
14. Si no lo tienes, cultiva el gusto por la cebolla. Úsala al cocinar. Saboréala. A veces cómela cruda. Si no lo sabes todavía, poco a poco irás descubriendo el vigor que te da ese maravilloso alimento.
15. Tres veces al día respira de esta manera: estira los brazos a los lados, jala aire con la nariz lo más abundante que resistas, retenlo un momento. Luego suelta el aire por la boca, al bajar los brazos.
16. Cultiva el placer del movimiento. Moverse no es solo para trabajar o para cumplir lo que llamamos nuestras obligaciones. Moverse es la respiración natural del cuerpo.
17. Cultiva y educa el gusto por el sabor de la fruta.
18. Come cada vez solo una especie, de preferencia fruta de temporada. No mezcles papaya con durazno, ni sandía con piña, etcétera. Eso es un ataque en la revoltura de ácidos naturales. También un atentado al sabor.
19. A diario toma una copa de vino tinto, temperatura al tiempo. Jamás helado. Una sola, pero que no falte un solo día ese placentero remedio.
20. Una vez a la semana toma 2 cervezas, y nunca más de 8 por semana. Si por ahora no te gusta su sabor amargo, aprende y educa esa delicia.
21. Acuérdate que el placer y el gusto también son actos que deben cultivarse.
22. Explicación: un poco de alcohol mata bacterias. El exceso, te mata a ti.
23. Duerme 7 horas cada día y noche. Nunca más de 8. Esa pequeña y placentera muerte que es el sueño es saludable; pero otra vez recuerda que todos los excesos hacen daño.
24. Otra vez insisto: no te olvides de respirar. Nuestra máquina de respirar parece automática, pero no lo es del todo. Hay que educarla. Un indicio de lo que te digo es que los enfermos de alzheimer mueren cuando se borra el recuerdo de la respiración.
25. El principio para educar la respiración es la caminata. La travesía.
26. En tus viajes, no te inscribas en itinerarios extenuantes y obligatorios. Si estás de vacaciones, respira otros aires. En cada ciudad que visites, ve a donde te dé la gana. Sin horarios. Con la disciplina del placer.
27. Hazme caso. Recuerda que fuiste tú quien me pidió estos consejos.
28. No trabajes en lo que no te guste. Si tienes que ganar el pan de tus hijos, hazlo en actividades que tu cuerpo sienta. En el trabajo empeñamos la mitad de la vida, y la vida es muy corta. Fugaz y leve. Aunque llegues a tener 80 años.
29. Procura que la flor, la fruta, la selva de tu vida sea un tiempo de buena respiración y de navegar con alegría y vigor.
30. Explicación: recuerda dos poemas clásicos: uno del siglo XI de Omar Khayyam: vive con intensidad el fugaz instante de la vida. Otro del siglo XVI, de Issa: el rocío se va, este mundo es rocío fresco y fugaz.
31. Cultiva en tu cuerpo una dosis de saludable egoísmo. No el despiadado individualismo que la publicidad y la política estos años proclama; sino la conciencia profunda de tu propio cuerpo y del viento que respiras.
32. Ama tu cuerpo, procúrale belleza.
33. Si tienes canas, aplícales con tinta los colores que te gusten.
34. Úntale crema pond´s a tus pies cuando estén fatigados.
35. Báñate con jabón heno de pravia y compra el mejor shampú que puedas pagar.
36. No te dejes abrumar por los apuros del día. Si se te va a vencer el recibo de la luz, ten calma y consigue medios para pagar ese y todos los recibos que de cualquier forma habrás de liquidar. La angustia también engorda.
37. Organiza tu economía personal y familiar. Sean modestos o abundantes tus recursos económicos, recuerda que con el trabajo diario, tuyo y el de otros, Dios proveerá.
38. Ten fe. Si no haz sido bendecida con el regalo de una fe trascendente, empieza por tener fe en ti misma y en las personas que amas.
39. Busca el refugio del amor. Pero no sofoques la vida de nadie ni pretendas que una mujer puede ser dueña de otra persona. Tampoco los señores pueden, por muy autoritarios que sean.
40. Ninguna idea puede ser absoluta, tal como el agua no puede ser fresca ni cristalina en un estanque.
41. Aunque esta crónica ya parece escrita por don Perpetuo Benavides recitando la Desiderata, recuerda que en esta agenda mis consejos son de puro cariño para ti. Soy un hombre que ha leído un montón de libros, casi todos divertidos y bien redactados. Hazme caso.
42. Ya con esta me despido, pero pronto doy la vuelta.
jchavezm@uach.mx [publicado en Omnia, febrero 2010].

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