martes, 13 de julio de 2010

juan armando rojas

Hubo en el desierto profetas y patriarcas. Tiempo después, nació en estos lugares un poeta llamado Juan Armando Rojas: presentación del libro Río vertebral, número 43 de Flor de Arena, colección literaria de la Universidad Autónoma de Chihuahua

Por Jesús Chávez Marín

Es un honor participar en el bautizo social de este libro de poemas llamado Río vertebral, uno de los más hermosos entre los que han aparecido en la colección Flor de Arena.
Antes de iniciar mis comentarios, me parece un acto de regocijada lealtad agradecer el apoyo liberal y efectivo que el señor rector, ingeniero José Luis Franco Rodríguez, ha otorgado a la Unidad Editorial de nuestra Universidad. También manifiesto mi admiración y gratitud al ingeniero Manuel Reyes Cortés, director de Extensión y Difusión Cultural, porque en las varias mesas de redacción de nuestro programa de publicaciones trabaja con nosotros hombro con hombro, con discreta coordinación marca nuestra disciplina y nos contagia su entusiasmo: más que la de un jefe, su acción es la de un compañero en los múltiples y cuidadosos trabajos editoriales que realizamos todos los días Heriberto Ramírez, José Luis Domínguez Castillo, Leticia Estrada, Liliana Fierro y el que esta noche les habla y les escribe.
Dicho esto en el marco de la fiesta de Río vertebral, compartiré con ustedes algunas experiencias de la lectura de estos poemas del joven señor Juan Armando Rojas.
La región temática de esta obra es la frontera hacia ambos lados del Río Bravo: el mismo que cruzaron de ida y de regreso tantos mexicanos desde el inicio de nuestra cultura, nuestra civilización. El autor señala desde el origen esta travesía en el epígrafe: una frase de Álvar Núñez Cabeza de Vaca que puso en su libro:

Aquella noche llegamos a un río, el cual era muy hondo y muy ancho, y la corriente muy recia. Y por no atrevernos a pasar con balsas, hecimos una canoa para ello, y estuvimos en pasarlo un día. Tuvimos mucho trabajo.

Desde entonces ¿cuántos hombres han seguido ese derrotero? En nuestras familias, entre los amigos, hubo siempre alguno que cruzó de mojado, o consiguió su pasaporte y pasó por el puente, que vivió ilegal algunos años, que trabajó con honradez para ganar el pan, la casa, la ropa, el refugio de los hijos, la familia. ¿Cuántas mujeres nuestras hermanas, nuestras primas, nuestras madrinas, nuestros amores se fueron también en busca de tierras pródigas, persiguiendo el extrañamiento, la ilusión, los sueños? Se fueron hacia aquellas vastas tierras que fueron mexicanas, que fueron nuestra heredad en el pasado.
Allá en Arizona, Albuquerque, en Chicago cuidaron niños de otras madres, profesaron el arte sutil y necesario de la cocina, lavaron toneladas de platos y de copas en las máquinas de aseo, aprendieron las claves de la computación y fueron secretarias eficientes y civilizadoras a las órdenes de comerciantes frenéticos, políticos desaforados y médicos familiares.
De todos ellos habla este libro, que parece escrito por un viejo caminante afinado por la sabiduría. Y sin embargo fue compuesto por este joven poeta Juan Armando Rojas, que vino de visita desde Massachussets a este campus de la Universidad Autónoma de Chihuahua, ahora ya su casa editorial.
Lo que más sorprende en estos poemas es la armoniosa sonoridad: sólo con cuidadosa redacción de cada línea, cada verso, puede esto conseguirse. La segunda sorpresa es la densidad de su información y la capacidad de síntesis tan parecida a los poemas orientales: sabiduría y sensualidad, fuerza y dolor, ironía casi sarcástica y las más tiernas imágenes del cariño y el amor a la naturaleza, al paisaje, a la tierra nuestra que también fue la de nuestros mayores, memoria de tiempos remotos y crónica del instante más reciente, novedad de una patria nueva: la de los hombres y las mujeres del siglo XXI ya sin fronteras ni torturadores: una utopía y a la página siguiente la rabia por los disparos y las mutilaciones.
A todas estas cosas este libro transfigura en poesía: los dibujos de la tipografía, la música de sus canciones verbales y la hábil filosofía de los conceptos son el resultado de un salto cualitativo que sólo ha podido lograrlo con una muy alta educación este escritor, este buen artista mexicano.
Para terminar voy a leerles uno de los poemas de Río vertebral:

Terregales de un polvo blanco que se transpira
suciedad
blancura del grupo
ritmos que se injertan en los ladrillos

Ciudad desubicada entre sus casas
tan sola tan enteramente sola
tan alejada de Jesusalén
por la circunferencia de la tierra

Hagamos oración por la ciudad que sangra
por la mujer que espera un puesto en la maquila
arranquemos los cables y mastiquemos
el azufre almendrado de los coches

Llegaremos temblando
hoy se terminó el trabajo en la fábrica
hay tres pares de ojos que me observan
tienen hambre

Oramos por la migración de los mojados
al darnos cuenta de que nos encontramos solos
entre las manchas mercuriales en el espejo
se desvanece la memoria de los puentes

Hablemos de esta ciudad a nuestros hijos
que no aparece en el mapa
crucifiquemos los brazos de este cielo
con mayor derecho que el vecino

Busquemos a las desaparecidas
entre las aguas
y sus médanos
donde siempre habrá basura

Busquemos a las violadas
en la construcción geológica de nuestros hogares
entre las dunas blandas y su arena fresca
y el calcio de los huesos

Hablemos de los latidos del puente
del poco oxígeno que se respira
en el minuto y medio de silencio
a que es acreedor todas las noches

Hacemos un círculo e imponemos
nuestras manos orando por el alcohol y la poligamia
rasguñamos el hielo ardiente del asfalto
esta batalla en el desierto

Las sombras de los ahorcados
rueguen por nosotros
por la fragilidad y el alto precio de una casa subsidiada
escúchennos

Por el segundo que separa un milenio de otro
recordemos la línea divisoria
el furgón en que mueren los mojados
la costumbre del silencio

en donde terminó el río bravo
en donde comenzó el río grande

Iniciamos la oración
para lograr el reino de los suelos
por los sueños
de los años
de los días
ahora y siempre.

Hasta aquí el poema de Rojas, y también estos comentarios.

Rojas, Juan Armando: Río vertebral, Editorial UACH, México, 2003.
 

Æ     Enero de 2003, publicado en Armario: editores José Manuel García y Adriana Candia.

1 comentario:

  1. Historias de frontera se alzan con un viento épico; un lirismo profundo late en el corazón de este libro y el drama de un pueblo de paso es en estas páginas espejismo, claridad.

    ResponderEliminar