sábado, 17 de julio de 2010

un cuento de alvarado

Rubén Alvarado (1959 – 2008)
por Jesús Chávez Marín

El escritor Rubén Alvarado nació en Chihuahua el 14 de abril de 1959, estudió la carrera de lengua inglesa en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Chihuahua y tomó varios cursos de inglés en el Instituto Mexicano Norteamericano de Relaciones Culturales. Publicó cuentos y relatos de cuidadosa escritura, en los géneros de literatura fantástica y de narrativa realista. Fue profesor de literatura e inglés en varias preparatorias, pero sobre todo un excelente maestro de técnicas narrativas y poéticas en el Taller Literario de Ciudad Delicias, donde fue coordinador durante los años noventas del siglo pasado. Con la producción de los alumnos de ese taller, Alvarado publicó un libro colectivo titulado Signos de Cronos (Editorial Doble Hélice, 1997). También había ejercido el oficio de periodista en El Norte de Chihuahua, donde coordinaba una sección diaria de una plana completa llamada “Armario de Cronos”. Publicaba con regularidad sus textos en la revista El cuento y en otras publicaciones literarias. En 1994 apareció su único libro de cuentos, titulado Cosas de la mala suerte, publicado por la editorial Climent i boldó. Rubén Alvarado murió el lunes 28 de julio de 2008, a causa de un accidente.
jchavezm@uach.mx agosto de 2008, publicado en la revista Synthesis.

La nota perfecta
por Rubén Alvarado
Todo estaba arreglado, las deudas, los detalles y los compromisos estaban saldados. Más aún, la nota perfecta en la que reprochaba al mundo su abandono; sintaxis, puntuación, ideas completas y su lirismo tan propio. Después de revisar por enésima vez el texto, una sonrisa de autocomplacencia apareció en su rostro pálido, ya poblado por algunas arrugas y una barba que empezaba a adivinarse. Tomó la daga e hizo dos incisiones en sus muñecas, el dolor frío fue soportable, pero el fin tardaba en llegar. Se pensó samurai temerario, luego para apresurar su viaje sin retorno, hundió la daga en su pecho, ya no había dolor, todo empezaba a oscurecer; su cuerpo ya sin vida cayó sobre la hoja llenando de líquido púrpura el texto perfecto, haciendo por consecuencia que su gran secreto plasmado en palabras, se fuera con él.
28 junio 1995, publicado en Aura Editorial.

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