miércoles, 28 de julio de 2010

macín

Presentación del libro Psicodrama a las seis y media, de Enrique Macín
por Jesús Chávez Marín

Muchos de quienes se inscriben en una escuela de filosofía y letras quieren ser escritores: es su propósito en la vida. Y también su sueño. Cuando en 1976 entré a estudiar letras españolas en esta Universidad Autónoma de Chihuahua, el único de mis profesores que era un escritor profesional era Enrique Macín. Algunos otros habían publicado algún poema de lo más estudiantil en alguna revista de circuito cerrado; otros pocos iban a congresos de literatos y presentaban tremendas ponencias de 25 cuartillas con un buen “corpus” de notas a pie de página y con una biografía deveras espeluznante, que seguramente habrían transcrito de algún catálogo bibliográfico: todos sabemos esos trucos.
Pero Enrique Macín era un dramaturgo de éxito regional: su obra Los nuevos bizantinos había llenado a reventar los que eran entonces los grandes teatros de esta ciudad, y los únicos: el paraninfo de la Universidad y el pent house del Hotel Presidente, en todas las funciones. La obra fue producida por Francisco Flores, dirigida por Manuel Talavera, y los actores fueron Hildeberto Villegas, María Elena Pérez Rodríguez y Huidobro Gaxiola, además de los artistas de reparto.
Como la obra trataba de curas que cuelgan la sotana; protestantes pragmáticos y millonarios; mariguanos en la onda del existencialismo necio y audaz, y testigos de Jehová que venden el Atalaya y el Despertad a precios populares, el obispo Almeida asistió con su plana mayor y todos estaban a punto del infarto de tanta risa y carcajada clerical.
No tardó la Universidad Autónoma Metropolitana de la ciudad de México en publicar la pequeña joya de ironía y humor negro que Macín escribió, según nos contó después a quienes luego de haber sido sus discípulos tuvimos el honor de ser sus amigos, mientras acariciaba los dulces senos de una señora que en aquel tiempo era su novia.
Diez años después vino Adán se despide. Macín la estrenó en el teatro de cámara, que por mal nombre ahora se llama Teatro Saavedra: otra vez llenos totales, a pesar de que el teatro en esta ciudad siempre ha sido de precaria salud. Polémico como siempre ha sido, puso en escena preocupaciones filosóficas demasiado densas para esta sociedad que en algunos asuntos suele ser frívola y superficial: fracaso en escena: una actriz histérica que se aferró a ser la dama joven a pesar de sus 55 años cumplidos, Elisa Ames Russek, reborujó todo el asunto; el talento del gran actor Jesús Ramírez no pudo salvarla.
A pesar de esto, la obra de Macín fue publicada por una universidad de los Estados Unidos y en esta ciudad el libro fue presentado con bombo y platillo por Gaspar Gumaro Orozco en el antiguo Cidech, mala imitación de biblioteca pública de aquellos tiempos. Otra vez la gente llenó el lugar: este escritor es el único de este pueblo que convoca multitudes.
Pasaron otros 10 años y salió su primera novela, Sueños sin epílogo, editada en esta ciudad: era el primer libro que le publicaban en su tierra, aunque le costaron una lana las dos ediciones. Recuperó su dinero a los dos meses y hasta con ganancia porque las dos ediciones se agotaron.
Este es su cuarto libro: la Universidad Autónoma de Chihuahua, donde ahora él es casi el decano, tiene orgullo de contarlo desde hoy entre su catálogo de autores.
jchavezm@uach.mx diciembre 2002. Publicado en Armario, editores: José Manuel García et Adriana Candia.

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