martes, 6 de julio de 2010

lucía

De la ginecología y obstetricia al poema de la pasión amorosa;
presentación del libro Virgen andariega, de Lucía Cano
por Jesús Chávez Marín

Me siento complacido en participar en esta linda fiesta de iniciación en la que mi tan cercana amiga Lucía Cano presenta su quinto libro, luego de habernos ofrecido en los años recientes dos libros personales y de ser coautora en dos libros colectivos. Sin duda Virgen andariega representa en su obra de maravillosa poetisa un salto cualitativo: sin duda es hasta hoy su mejor libro, aunque en esto de las afirmaciones de la crítica literaria cada autor habrá de escoger el suyo entre las cinco lindas criaturas literarias de esta mujer hoy radiante en su noche de gala.
Hace unos días nos hallábamos disfrutando una tertulia en casa de Lilly Blake varios amigos, luego de un acto cultural en el que nos había tocado participar y entonces Lilly, a quien le gusta disfrutar su propia voz profesional y leernos los buenos textos poéticos de su autoría, nos dijo:
—Oigan, muchachos, (así nos sigue diciendo a todos, incluso los que ya andamos demasiado cerca del brumoso lindero de la cincuentena): ¿quieren que les lea un poema?
—Por supuesto que no, Lily, cómo se te ocurre. Estamos aquí tan agusto en tu linda casa, ya nos ofreciste este refinado mezcal escanciado en tus famosas copas de plata que suenan como campanitas... para qué quieres perjudicar esta nochecita tranquila de otoño.
—Ay, ¡cómo son gachos! —nos dijo con una especie de maullido rencoroso y haciendo un mohín entre burlón y encabronado.
Enrique Servín, que es todo un caballero, se apenó levemente con nuestra amiga y le dijo:
—No le hagas caso a estos barbajanes, Lilly. Léenos.
—No, ya no.
Otro de los ahí presentes dijo:
—No, Lilly, lo que pasa es que ustedes las así llamadas mujeres poetas de Chihuahua no se saben otro cuento que el de sus orgasmos y el elogio de su propio cuerpo y una que otra tímida flor al pene y a otras funciones naturales que a ustedes ahora les parece el descubrimiento del hilo negro y lo proclaman como si ya todo esto fuera cosas del otro mundo. Párenle. Ya basta: Todas hablan de lo mismo y hasta casi con las mismas palabras: son monotemáticas, aburridas y con una afán demasiado evidente de escandalizar incauto. En estos tiempos del internet y de la televisión por cable ya ni los niños de kinder se escandalizan: ustedes son las ingenuas: las que sienten que la virgen les habla y que retiembla en su centro la tierra cuando escriben las palabras senos, vagina, verga y clítoris. A principios de los años parecía novedosa su estética de la panocha cósmica, pero a principios de este siglo ya todo esa temática se reduce a la versificación de la ginecología y obstetricia.
Bueno, pues luego de esta lección rápida de teoría literaria mezclada con la onda clínica, esta noche debo reconocer con el primer libro de poemas, entre los que se han publicado en los últimos cinco años, que viene a matarme el gallo en la mano. Este excelente libro de poemas eróticos me devuelve la fe en la buena literatura de las poetisas de nuestra tierra.
En Virgen andariega, Lucía Cano regresa al buen arte de poetizar cuidando verso por verso, línea por línea, el sonido y la carga semántica de las palabras. Va de lo exquisitamente refinado donde las joyas, los perfumes y las frutas se armonizan con el cuerpo femenino y con el cuerpo masculino en una ambiente de placer y cariño, hasta la audacia naturaliza en la descripción de los actos, los olores y los sonidos de la pasión amorosa. Veamos por ejemplo esta lluvia de imágenes, en los siguientes versos sueltos:

entro en tu sonrisa perfecta. En una metáfora muy dinámica que trasfigura el acto físico que se expresa en el verbo “entrar” en un símbolo de fusión metafísica, la autora con sólo un verso de 5 palabras logra destello intenso de esencial poesía.

mujer a cuentagotas. En la multitud de imágenes que definen a la mujer, a la naturaleza femenina, difícilmente podrá hallarse otra expresión tan original y precisa como lo es este verso tan firme, pulido y exacto de Lucía Madrid.

el intenso calor de tu espalda
en mis dedos: De este fragmento, la joven escritora Elvira Catalina Gutiérrez comenta: “Esta imagen sutil evoca uno de los mejores momentos que hay. Cuando se está con otra persona, cuando las manos, los dedos, se conectan con la piel de quien se ama: en este caso la espalda: lugar fabuloso para este tipo de conexión, cuando los dedos son capaces de sentir el calor, se está preparado para salir del cuerpo y para dejar al espíritu disfrutar plenamente el amor. El amor por él”.

la humedad que sembraste en el vientre. El riesgo es el resorte esencial del impulso artístico. Para forjar el poema, Lucía Cano es atrevida y audaz: la memoria de la propia intimidad no la intimida: todos los materiales son útiles, todas las palabras son válidas, aquí las confesiones vuelan: todo lo que sea necesario para componer el poema y lograr versos que valgan la pena, Y los versos que valen la pena son los que provocan al lector una fuerza semejante al objeto artístico: el poema y el lector son el único acto artístico posible.

un silencio vivo. Anoté este curioso verso por las connotaciones de Pedro Páramo: la mejor novela mexicana que existe, donde salen los más vivos fantasmas Juan Preciado, Fulgor Sedano, el padre Rentería y todos los habitantes de Comala, entre ellos la fuereña Susana San Juan, la bellísima surtidora de sueños y delirios.

llámame cuando desfallezcas. Bellísima elocución profundamente femenina: sólo las mujeres pueden decir estas palabras con exactitud y sinceridad.

esa será la señal a mi molde solitario

traigo en los párpados la noche adormecida

cálido montón de corazón en cenizas

perfume de mujer recién lavada

entre polvo de ámbar y amatista

invoco sin dudarlo
la flor bendita de tu vientre

duermo con esta sed quemando mi garganta
soy esta muerte seca en la que ardo

una luna de marfil agudo

una voz te dirá a las cinco que te espero

derramaré champaña
sobre mis senos

bebe el vaso alabastrino de mis senos

brillantes madrugadas con desvelos

besas mi karma

en la noche palpita la pasión

con el profundo jade
de tus ojos

hay tequila esparcido

lecho mítico

aspiro la humedad de tu cuerpo. De este verso, Elvira Catalina Gutiérrez comenta: “Los 5 sentidos completos los puede captar el olfato en esta imagen: aspirar en algún momento puede ser el más erótico signo: respirar el olor húmedo del cuerpo es saborearlo, tocarlo, verlo y hasta escucharlo, solamente en un respiro”.

navega el mar prohibido
de tu cuerpo

devorando nuestras vidas paralelas

Poema completo: Esta noche

Te regalo la luna
que baña tu lecho
y diluye el vértigo de sombras

dormirás

tu cuerpo pálido
místico
silente

espejo que revierte la penumbra
donde prendo mis manos
como flores dormidas

y llegaré en un sueño
segunda piel atada
con la fingida muerte de los siglos

suelta la caricia de tu aliento
muérdeme el corazón
y sueña

qué hago sin tu voz
y este verde infinito
que el otoño deshace

Una estrofa del poema “Réquiem para días y noches desiertos”

cuando empieces a ceder al tiempo
besaré los huesos que te guardan
te envolveré en mi negra cabellera
hechicero de largas madrugadas

Una estrofa del poema “Sólo dos”

Dos extraños amando
mecida entre tus brazos
la mujer más amada
conjugué en este amor
los amores filiales
fui tu madre
tu hermana
tu amante
tu hija
jchavezm@uach.mx diciembre 2002, publicado en Armario.

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